Dice Jacqueline Vera -madre del joven homosexual Daniel Zamudio (24) que fue brutalmente golpeado el 3 de marzo del año pasado por lo cual murió semanas más tarde- que el tiempo es una especie de mentira o fraude.
Que ayer se despertó con la sensación extraña, cada vez menos frecuente, de que su hijo volvería anoche a casa. Afirma que no esperarlo para preguntar “¿cómo estás?” es una pequeña guerra mundial de todos los días y que por lo mismo tomas pastillas para dormir, la dosis suficiente para tampoco soñar. Asegura que ha tratado de dejar los medicamentos, pero no ha podido, que el cotidiano se le hace demasiado pesado, que la vida sin Daniel es un trayecto lleno de rincones que lo nombran y que entonces ella cierra los ojos, toma la mano de alguno de sus otros hijos y piensa en que hay que seguir, aunque el tiempo sea una especie de mentira o fraude o las dos cosas.

“A veces esto es es terrible, hay ciertas fechas que me duelen más. El jueves en la mañana me estaba despidiendo de él, el jueves de hace un año, porque ya va a ser un año desde que nos despedimos antes de que lo golpearan. Volví a las pastillas para dormir porque quiero estar tranquila en estas fechas, recordarlo bien, porque es un año, pero no pareciera, todo es tan rápido”, relata Jacqueline y luego calla.

“Me he refugiado en mis hijos, ellos me dan ánimo, también una persona que me acompaña en lo espiritual.Gente que a veces veo en la calle y me abraza. Esa fuerza me ayuda”, asegura y cuenta que el sábado en la noche habrá un encuentro que partirá en Plaza Italia y llegará al parque San Borja donde habrá una velatón en el mismo lugar donde, según el relato de uno de los inculpados, Zamudio fue una y otra vez herido, sin misericordia, sin tregua.

Raúl López Fuentes, uno de los acusados por el crimen, lo relata con crudeza y precisión en su declaración. “El muchacho sangraba por la nariz y por la cara. Alejandro (otro acusado) le rompió una de las botellas en su cabeza, y como ya estaba muy inconsciente viene el ‘Pato Core’ (Patricio Ahumada Garay) y le marca con el gollete una svástica, que es signo nazi. Alejandro Angulo Tapia (26) agarró una piedra grande que estaba ahí y se la tiró en la guata unas dos veces, después la tomó y se la tiró en la cabeza. Después, Fabián Mora Mora (19) tomó la piedra y la lanzó como 10 veces en las piernas de la víctima. Hicieron como una palanca y ahí se quebró, sonaron como unos huesos de pollo, y como ya el muchacho estaba muy mal, nos fuimos cada uno por su lado”.

Jacqueline ha leído demasiadas veces lo que pasó y afirma que no está conforme con la decisión de la fiscalía que ayer anunció que solicitará cadena perpetua sólo para uno de los inculpados, el llamado “Pato Core”.

Según comunicó el fiscal Ernesto Vásquez “debido a nuestro apego al principio de legalidad y establecidas las atenuantes que le benefician a los cuatro imputados, la Fiscalía ya definió que se aplicará al menos a uno de ellos, la petición de cadena perpetua simple, específicamente al señor Patricio Ahumada Garay”, mientras que para el resto de los imputados se aplican atenuantes “que hacen rebajar la pretensión del Ministerio Público”, por lo que “pediremos penas que van desde el rango de los 15 a 20 años para ellos”

Ello porque según la indagación del Ministerio Público, Ahumada fue el “líder fáctico” de la brutal golpiza que le provocó la muerte a Daniel el 27 de marzo de 2012. “Paradójicamente este caso derivó en la tramitación más rápida de la Ley Anti-discriminación, que no se podrá aplicar en este caso, porque los hechos se produjeron antes de su promulgación”, precisa Vásquez.

Para Jacqueline, que se reunió esta semana con la Fiscalía, en este caso no hay atenuantes. “Quiero, necesito, que las cuatro personas que se ensañaron con mi hijo hasta matarlo vayan a perpetua. Ninguno de los que participó esa noche de la golpiza a Daniel intentó ayudarlo. No hacer nada, quedarse quieto, es también una forma directa de matar”, sostiene la mujer con la voz ahora más fuerte y el dolor intacto.