“Fue algo inesperado, pero no me cabe duda que quien escoja el Consejo será la persona adecuada. Pero es un momento difícil”. Esas fueron las palabras del académico, novelista y poeta Arturo Fontaine Talavera (60) para retratar la inesperada salida de la dirección de centro de Estudios Públicos, confirmada por él a The Clinic Online.

Con el ambiente político crispado y un año electoral encendido -como él mismo lo analizó- el comité ejecutivo del CEP que integran Eliodoro Matte, Wolf von Appen, Enrique Barros, David Gallagher, Leonidas Montes, Juan Obach y Carlo Solari, decidió bajarle el pulgar. ¿La razón oficial? son otros tiempos y el centro de estudios necesita un director “de perfil más mediático”.

Un director que podría salir del mismo comité del think thank, ya que según ha trascendido, el candidato favorito para sucederlo es el ex presidente del directorio de TVN Leonidas Montes. Un nombre del paladar de Eliodoro Matte, presidente del comité ejecutivo, y que vendría a calmar los ánimos en una institución que ha sido escenario de críticas y debate encendido de la labor del gobierno.

Montes es ingeniero civil industrial y licenciado en Filosofía y Magíster en Ciencia Política. Moentes, columnista del vespertino La Segunda, fue parte de los grupos Tantauco que formó Piñera para constituir su programa de gobierno. Y también es parte del directorio de PROA, que trabaja en el desarrollo de ideas para la campaña del RN Andrés Allamand.

La salida

“No tengo información sobre eso”, dijo Fontaine al ser consultado sobre las razones que se barajaban por su salida del CEP. El factor estudiantil y sus críticas a la labor del gobierno en materia educacional fueron algunos de los motivos que trascendieron ayer. Sin embargo, en entrevista con The Clinic Online dijo que no sentía haberse equivocado por el espacio que le dio a los estudiantes. “Estoy muy orgulloso de que el CEP, no sólo ahora sino también en el pasado, haya recibido a personas de distintas tendencias, siempre he pensado que la manera de entenderse es a través de la conversación, ponerse en el lugar del otro (…) No me arrepiento de haberle dado espacio a los estudiantes, aunque hay muchas cosas que ellos plantean que yo no comparto”, dijo ayer a The Clinic Online.

También aprovechó de repasar al enclave detrás del centro de estudio, haciendo una autocrítica de la gestión de tres décadas al mando de esa institución. “Nos faltó mayor apertura. Tenemos un déficit en el área sindical. No logramos penetrar en ese mundo. Hemos optado por otras prioridades. Hay muchas cosas muy buenas en que aportamos: reforma de justicia, medioambiente. Ahora hemos hecho dos libros importantes: reforma tributaria y financiamiento de los partidos, para darles legitimidad, que terminen de ser una oligarquía cerrada”, señaló.

El propio Fontaine dijo que “el comité ejecutivo del CEP el día 10 me pidió que dejara la dirección del CEP y lo que se planteó en ese momento es que se iniciaba una nueva etapa y eso requería un nuevo director”. Fue el mismo día de la entrevista a Qué Pasa, aunque se especula con que la renuncia vino antes de su publicación.

Así terminaron -aunque en concreto terminan el próximo 7 de junio- más de 30 años frente al Centro de Estudios en los que predijo la derrota de Pinochet en el plebiscito y se convirtió en la encuesta madre de la política chilena. Una salida marcada por la molestia que generó en la derecha sus críticas en el debate educacional, lo que habría minado el seguir al mando del CEP.

Sus críticas al lucro

La última entrevista que dio Arturo Fontaine Talavera como director del CEP fue a todo trapo. Primerísimo primer plano en la revista Qué Pasa el viernes pasado donde habló del escenario actual de la política chilena. Ahí elogió el aterrizaje de Bachelet desde el punto de vista político, apostó por Longueira como ganador de las primarias en la Alianza y señaló que le preocupaba que las primarias de la derecha se sembrara el miedo aunque eso fuera “eficaz para llevar gente a votar”.

Pero ahí, además, dijo algo por lo que se atribuye su salida. “El movimiento estudiantil es el grupo que pesa hoy en la agenda”, señaló refiriéndose a la izquierdización del debate y la visibilidad de los abusos. Y si bien el propio Fontaine desestimó que la crítica desterrada al lucro en la Educación Superior hubiera influido en su despido, lo cierto es que en los últimos dos años, el saliente director del CEP le dio duro.

Desde la dirección del think thank más prestigioso de Chile, Fontaine presentó libros, convocó a expertos para debatir sobre el lucro, destrozó el proyecto de Superintendencia que defendía su ex subdirector Harald Beyer y le abrió las puertas de Monseñor Sótero Sanz 162 a Camila Vallejo, Giorgio Jackson y otros dirigentes estudiantiles.

Desde 2011, año del estallido, no paró en opinar sobre el lucro en la educación superior y el desrregulado mercado universitario. “Vamos a tener un enorme ejército de profesionales que, en el fondo, creyeron que eran licenciados reales, pero son licenciados de papel”, “El lucro sí importa” y otros epítetos fueron parte del discurso que en estos dos años el graduado de filosofía de la U. de Chile y Columbia.

“A mi juicio, el lucro importa y mucho. No debiera estar permitido en instituciones educacionales que reciben subsidios del Estado. Entre hacer un laboratorio de física o hacerse una casa en el lago, ¿qué escogerá nuestro empresario, dueño de universidad?”, dijo casi un año antes del escándalo de la Universidad del Mar, como una premonición.

Ese año, estudió y se preocupó personalmente del tema. Como en un debate que ocurrió entre el ex ministro de Educación y el abogado Fernando Atria en el tercer piso del Bar The Clinic, del que no se despegó y tomó nota de cada una de los argumentos.

Desde el estallido estudiantil participó activamente de la discusión pública, incluso enfrentándose a Harald Beyer, su ex ayudante y subdirector en el CEP hasta asumir como ministro de Educación, por el proyecto de Superintendencia de Educación Superior.

“He criticado, y sigo criticando el proyecto de la Superintendencia de Educación Superior que fue enviado antes de que Harald llegara al ministerio y él conocía esa posición. Creo que lejos de terminar con el lucro que la ley prohíbe y que existe en las universidades, lo que hace es legalizarlo”, dijo ayer, aunque descartó que por esta razón hubiera una mala relación con el destituido ministro, al que apoyó durante la acusación constitucional.

Aún así, Fontaine no se declaró en total rechazo contra el lucro. “He escrito, y varias veces, que así como me opongo a las universidades con lucro encubierto, soy partidario de que se permitan universidades con fines de lucro, pero que paguen impuestos, se sepa que lo son y no reciban aporte estatal por unos años. La experiencia internacional muestra que es difícil regular bien a las universidades con fines de lucro”, señaló el viernes pasado en Qué Pasa.

30 años

Al CEP llegó como traductor y en poco menos de dos años terminó dirigiéndolo. Ahí se constituyó como el enclave académico de mayor influencia política de los últimos años, determinando por ejemplo el retiro en la precandidatura presidencial de Soledad Alvear el 2005, frente a Michelle Bachelet.

Durante su gestión, lo convirtió en enclave intelectual y en el centro académico más influyente del país. De hecho, está contemplado en el ranking mundial que el Foreign Policy Research Institute, de Philadelphia, elabora entre los think-tanks más influyentes: está 23 entre los Top 30 del mundo.

El año pasado en su sala de conferencias Dante Contreras emplazó directamente al ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín, por las cifras de la encuesta Casen, en una polémica que hasta ahora le trae cola al gobierno. Otra de los episodios que generaron críticas de la administración Pîñera.

Además, Fontaine es parte del directorio del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, el que ha defendido de los ataques de parlamentarios de derecha y enclaves conservadores que no lo ven con buenos ojos. Sobre él señaló que “no pretende exhibir un recuento neutral o aséptico” y que era muestra de un episodio en el que el Estado fue “victimario”.

Con todo, el más “hippie” de los hermanos Fontaine, hijos del ex director de El Mercurio llamado igual que él, se va justo en el marco del lanzamiento de un estudio en conjunto con el Cieplan sobre reforma tributaria y está a punto de salir del horno otro sobre financiamiento de los partidos. Y cuando el escenario político, tal como lo dijo antes de irse, está más crispado que nunca.