Próximo a partir al Vaticano para asesorar al Papa Francisco en la renovación y modernización de la curia romana, el cardenal Francisco Javier Errázuriz asegura que nunca encubrió a Karadima, que siempre hizo todo lo posible para establecer la verdad. Por ello, con la misma vehemencia, asegura que la demanda -de $450 millones- interpuesta por las víctimas del ex cura sancionado por abusos sexuales en la parroquia de El Bosque, debiera ser dirigida en contra de este último y no contra la institución eclesiástica.

“Puedo entender que estas tres víctimas busquen obtener una indemnización por el gravísimo daño sufrido, porque, efectivamente, al escuchar sus testimonios se siente su tremendo dolor. Sin embargo, no sé por qué razón no le pidieron la indemnización al sacerdote Karadima, a quien la Iglesia condenó severamente”, declaró al diario La Tercera.

Inquirido respecto de las asveraciones de uno de los demandantes y víctimas de Karadima, el médico James James Hamilton, quien cuestionó la veracidad de que la iglesia y el propio Errázuriz, no hubieran sabido de los abusos.

El prelado respondió: “Si no hubiera sido por las denuncias que ellos (Juan Carlos Cruz, José Andrés Murillo y James Hamilton) hicieron, no habríamos sabido de los abusos sexuales. Fue fundamental que, después de muchos años, se atrevieran a denunciar, también porque alentaron a otros a hacer lo mismo”.

Errázuriz también habló de su próximo viaje a Roma para participar en una suerte de comision modernizadora, la revisión del Banco Vaticano, que siempre ha sido un foco de corrupción, lavado de dinero del crimen organizado, la mafia y todos los malos del mundo.

“Hay voces que no quisieran tener ninguna institución de orden financiero en el Vaticano, ya que para eso existen los bancos públicos. Otros dicen que, si esto está bien controlado, si no se están pidiendo intereses excesivos, salvo los que son necesarios para el funcionamiento de la institución, debe mantenerse. Es una discusión que busca una manera coherente con la ética y el Evangelio, a la vez que solidaria y sobria, para facilitar el empleo de esos bienes, con una finalidad misionera y solidaria”, dijo.

El ex jefe de los curas chilenos, también opinió sobre un posible cambio a la norma del celibato que podría dictar el Papa Francisco.

“La pregunta no es si se suprime el celibato, si no si se relaja la norma. Esto es: si se cambia la obligación que asumen actualmente todos los diáconos en la Iglesia Católica de rito latino, de ofrecerle a Dios la vida entera, sin obligaciones matrimoniales, al servicio de la evangelización, o si algunos podrían dedicarse parcialmente al apostolado sacerdotal y ser casados. Lo que afirma el nuevo secretario de Estado es que el celibato de los sacerdotes en la Iglesia latina no es un mandamiento inmutable de la ley de Dios. Varios apóstoles, entre ellos San Pedro, fueron llamados por Jesucristo a ser apóstoles siendo casados. Sin embargo, entregarse totalmente al servicio del Reino de Dios y dedicarse a ello con todas las fuerzas y todo el corazón estaba muy cerca del celibato, de la dedicación exclusiva. Es un asunto de vocación. La vocación pastoral y la consagración a Dios, con corazón indiviso en el celibato, confluyeron en la Iglesia latina como el valioso encuentro de una valiosísima vocación con un gran carisma”.

 

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