Vía PijamaSurf

Hay decenas de teorías que han tratado de explicar por qué, cuando cerramos los ojos y entramos en el sueño, nuestra mente desata historias extrañas que van cambiando sin ninguna aparente relación entre sí. Pero por más común que sean, no existe una ciencia definitiva que determine por qué soñamos. ¿Los sueños son producto de la imaginación o de algún reflejo en el cerebro?

Un grupo de investigadores franceses sugieren que básicamente, los sueños son generados por el tallo cerebral, la parte del cerebro que se conecta con la médula espinal y juega el papel de regular el sueño; un proceso ascendente más que un resultado de las altas funciones del cerebro.

El estudio observó a pacientes con déficit de auto-activación, un síndrome caracterizado por apatía extrema. Las personas con déficit de auto-activación pierden la habilidad de activar espontáneamente cualquier proceso cognitivo o emocional. Reportan que no tienen ningún pensamiento en lo absoluto (si es que eso es posible), y a esto se le llama “vacío mental. Y si estas personas no tienen pensamientos espontáneos, ¿sueñan?

Se les pidió a los trece sujetos con déficit de auto-activación y a otros trece sujetos sanos que llevaran un diario de sus sueños, los cuales fueron analizados en cuanto a su duración, complejidad y extrañeza. No todos los pacientes con déficit reportaron haber soñado, pero los que lo hicieron (4 de 13) tuvieron sueños más cortos y menos raros que los que estaban sanos. Reportaron sueños como estar rasurándose o caminando, en lugar de soñar que Nick Cave se enamora de ti o que el sombrero de una señora se convierte en pájaro.

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