Vía Marca

Por estos días España recuerda los trece años de uno de los fraudes más grandes que se recuerden en la historia del deporte: En los Juegos Paralímpicos de Sidney, su equipo de baloncesto ganó el oro cuando sólo dos de los 12 jugadores tenían alguna discapacidad, por lo que luego se les retiró las medallas y castigó duramente.

Para la ocasión, el diario Marca realizó una compilación con los 10 peores engaños deportivos, en la que, era que no, figura nuestro propio “maracanazo” protagonizado por el Cóndor Rojas.

– DORA SE LLAMABA HERMANN
Dora Ratjen fue una atleta alemana que participó en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. Quedó cuarta en la prueba de salto de longitud. En 1938 participó en el Europeo de Viena, logrando el récord del mundo en salto de la longitud. La buena de Dora era realmente Hermann Ratjen, y confesó que se hizo pasar por una mujer porque la obligaron los nazis. En 1938 se destapó el engaño y fue desposeída de sus marcas.

EL METRO ES LO MEJOR PARA GANAR UN MARATÓN
Rosie Ruiz es una atleta estadounidense de origen cubano que ganó el clásico maratón de Boston en 1980. La buena de Rosie completó la prueba en 2 horas 31 minutos y 56 segundos (25 minutos menos que el tiempo que utilizó en terminar el maratón de Nueva York), lo que provocó numerosas sospechas entre organizadores y rivales. Fue descalificada al sospecharse que tanto en Nueva York como en Boston montó en metro para acabar ambas maratones.

LA MANO DE DIOS
El 22 de junio de 1986 Diego Armando Maradona marcó el gol más famoso de la historia del fútbol, el problema es que lo hizo con la mano… Fue el primer gol del Argentina 2-1 Inglaterra, y fue bautizado como ‘La Mano de Dios’. Independientemente de la picardía del Pelusa, está claro que fue trampa.

MANCHA NEGRA EN LA HISTORIA DE ESPAÑA
La Real Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales presentó un equipazo en los Juegos Paralímpicos de Sidney 2000. España ganó el oro, pero el problema es que se demostró que todos los jugadores españoles, menos dos, no tenían ningún tipo de discapacidad intelectual, entre ellos había un periodista (justificó que estaba haciendo un reportaje) y varios jugadores de Liga EBA. A España la obligaron a devolver al medalla de oro.

USANDO MATONES
En los años 90 Tonya Harding y Nancy Kerrigan eran las reinas del patinaje sobre hielo en Estados Unidos. Su rivalidad era tan grande que Harding y su marido contrataron a un matón para que lesionase a Kerrigan (la golpearon con una barra de hierro en la rodilla) para que no pudiese competir en los Juegos Olímpicos de Invierno en Lillehamer. Kerrigan se recuperó a tiempo y ganó la medalla de plata. La vida de Tonya ha sido de auténtica película.

EL INTERRUPTOR MÁGICO
Boris Onischenko, pentatleta ruso que competió en los Juegos Olímpios de 1968, 1972 y 1976, pasó a la historia por su famosa trampa durante los JJ.OO. de Montreal en 1976. A Onischenko le descubrieron un interruptor eléctrico en su florete con el marcaba tocados a sus rivales en las pruebas de esgrima.

GUANTAZOS DE YESO
En 1983, consigna Marca, el modesto boxeador Luis Resto le sacó la chucha al poderoso Billy Collins (que hasta ese momento había ganado sus 14 combates). Tras una denuncia del entorno de Collins se demostró que los guantes de Resto estaban manipulados y que combatió con sus vendajes endurecidos con yeso. El verdadero autor de la trampa fue Carlos ‘Panamá’ Lewis, el entrenador de Resto.

EL CORTE MÁS FAMOSO DE LA HISTORIA
El 3 de septiembre Roberto Rojas, portero de nuestra selección, provocó la suspensión de un partido contra Brasil clasificatorio para el Mundial de Italia’90. Chile necesitaba ganar y perdía 1-0, cuando Rojas sufrió un corte en el rostro simulando que le habían agredido desde la grada. Se demostró que Rojas se cortó él mismo, motivo por el que fue sancionado de por vida.

JUGANDO AL GOLF A SU MANERA
Durante un torneo de clasificación para el British Open de 1985 el golfista David Robertson fue sorprendido colocando la bola donde mejor le iba en el green (salía por delante de sus compañeros para arrojar la bola sin ser visto). Le multaron con más de 30.000 euros y fue suspendido del circuito profesional… ¡durante 30 años!