James Hamilton uno de los denunciantes en contra del cura Karadima aseguró en una entrevista con radio Bio Bio, que aún “hay redes de pedofilia en la iglesia y que aún están amparadas y protegidas”.

Sus palabras son la reacción al nombramiento que hizo el Papa Francisco a Ricardo Ezzati como el jefe de la iglesia chilena y que se llevará a cabo el próximo 22 de febrero.

Hamilton dijo que Ezzati actuó como un verdadero encubridor de actos sexuales de parte de curas, al igual que monseñor Francisco Javier Errázuriz, quien le precedió en el cargo.

Insistió en que Ezzati es un hombre cuestionado, que se burló de los denunciantes, que no debiera asumir: “es el colmo, lo encuentro terrible”, recordando que su caso con Karadima.

“Ezzati es una vergüenza para este país, Chile no se merece una cosa así”, adujo.

El afectado recordó el caso del cura Rimsky Rojas, quien se suicidó en Valdivia, luego que era indagado como autor de abusos en Punta Arenas. De hecho la misma iglesia lo trasladó a Puerto Montt a cargo de jóvenes, algo que Hamilton, aseveró no logra explicarse con el prontuario que tenía Rojas.

También el del ex rector del Colegio Salesiano de Concepción, Audín Araya a quien Ezzati, a su juicio protegió. Araya, en todo caso, fue declarado culpable de delitos de abuso por el tribunal oral de Concepción y la sentencia será conocida la próxima semana.

De hecho cuando era el jefe del centro educacional, la máxima autoridad de la iglesia en la VIII Región era precisamente Ezzti, quien a juicio de Hamilton nunca hizo nada.

Los hechos comprobados hasta ahora en la justicia revelan que luego de la denuncia por abusos, la iglesia envió a Araya a Colombia, donde habría mantenido la misma conducta. Se le hizo una investigación en ese país que, para variar, no llegó a ningún resultado.

Hamilton volvió a la carga: “Nosotros no hemos inventado ni un ápice. Nosotros tenemos que estar dando cuenta, hemos tenido que estar luchando paso a paso, como una hormiga, un David y Goliat. Me impacta el control que tiene la iglesia de este país en los poderes económicos, en la educación. Controla la conciencia de las personas. Es impresentable, esta gente debiera estar dando cuenta en los tribunales de justicia”.