Foto: Universidad de Talca

¿Cómo se crea una universidad regional estatal en el siglo XX1? Esa es la pregunta que ronda la cabeza de los nuevos inquilinos del Ministerio de Educación, con la meta impuesta del programa de Michelle Bachelet de crear dos nuevos planteles públicos: uno en la región de O’Higgins y otro en Aysén.

Una pega titánica para un ministerio que debe responder con una reforma “refundacional” del sistema educacional, tras la crisis revelada en 2011, y que a la par debe asegurar calidad en estos dos nuevos establecimientos, que potencien a esas regiones y cultiven un modelo de excelencia parecido al de las mejores universidades estatales actuales de este tiempo.

La lupa está en la capital de la Región del Maule por el trabajo silencioso y a largo plazo que ha convertido a la Universidad de Talca en la mejor universidad estatal regional de Chile y en una de las mejores entre las 59 existentes hoy a lo largo del territorio.

Talca, Paris y Bologna

Fue en 1995. Nacida de la fusión de las sedes regionales de la Universidad de Chile y la UTE (Usach) y tras 14 años de existencia -nueve de ellos durante la dictadura, el plantel comenzó un proceso de aseguramiento de la calidad de sus académicos, varios años antes de que se creara la Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado (CNAP), precedente de la actual CNA.

Según su rector, Álvaro Rojas, inspirados en el modelo europeo -específicamente proveniente de Bologna, Italia-, la universidad fue pionera en este ítem elaborando un Plan Estratégico Institucional en esa época, llegando en el 2000 a someterse de manera voluntaria a una evaluación del Consejo de Rectores Europeos (CRE).

De ese informe comenzaron a implementar su plan de aseguramiento de la calidad, con el que en 2002 acreditaron su primer Magíster (Horticultura) y al año siguiente la primera carrera de pregrado: Agronomía.

Desde ahí no paró y solo el terremoto del 27 de febrero de 2010 interrumpió, transitoriamente, el crecimiento de la universidad. Hoy sus números la avalan frente al resto e incluso la ha llevado a capturar alumnos que antes preferían la Universidad de Concepción.

Según los datos del portal Mifuturo del Mineduc, que reúne la información sobre Educación Superior en el país, la U. de Talca tiene curvas ascendentes en casi todos los gráficos relacionados a desempeño. De los 2.630 alumnos que tuvieron en 1990, tras el cierre de las carreras de Educación (7) y Salud (2), el año 2013 registraron 8.747 matriculados en pregrado, más los cerca de 1.400 en posgrados.

La cifra es aún más sorprendente tomando en cuenta que es el plantel del Cruch que tiene mayor porcentaje de estudiantes de los primeros quintiles: 91,6% de ellos vienen de colegios municipales o particulares subvencionados.

“Me enorgullezco mucho de lo que hemos hecho. Partimos de manera muy carenciada y en estos 33 años hemos dado el salto quizás más significativo, dándole más importancia a nuestra labor con más de un 80% de la matrícula con estudiantes de los tres primeros quintiles”, dice Rojas.

Rojas, ex ministro de Agricultura durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, ha liderado el plantel desde 1991 a la fecha, sólo con la excepción de los dos años que fue secretario de Estado y luego los dos que se desempeñó como embajador de Chile en Alemania.

Hace algunas semanas, incluso, se reunió de forma privada con el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, antes de la reunión que sostuvo con el pleno del Consorcio de Universidades Estatales (Cuech), donde ese grupo de rectores entregó el documento que generó la polémica con el G-9 durante la primera cita del Cruch, a la que asistió el propio ministro.

Esa cercanía, aseguran, puede generar aún más conexión entre el Ejecutivo y la U. de Talca para replicar su modelo de gestión en las dos nuevas universidades.

Ejemplo

Acreditada en por cinco años en Gestión institucional, Docencia de pregrado, Investigación y Vinculación con el medio, el plantel es visto como un ejemplo, sobre todo por estos dos últimos ítems. Siendo estos dos aspectos voluntarios dentro del sistema de acreditación, ambas características son las que despiertan más apetito para implementar en las prometidas dos nuevas universidades.

“Es un modelo a seguir porque junto a una gran gestión, ha contribuido a la valoración de la región y se ha logrado expandir incluso a Santiago, dándole valor a los profesionales egresados de ella”, señalan desde el Mineduc.

El historial de la U. de Talca además destaca la apertura de cuatro sedes (Curicó, Colchagua, Santiago y Linares el próximo año), que sumadas al centro científico-tecnológico de Talca han equilibrado la misión institucional de ese plantel.

Esto es, comparten desde el ministerio, parte fundamental de lo que mandató la Presidenta Bachelet para que las universidades nuevas no fracasen en el camino y se constituyan verdaderamente en centros de conocimiento y apoyo regional.

Esto, a pesar de la resistencia que generó el anuncio en los rectores de las universidades tradicionales en octubre pasado, cuando Bachelet -en campaña- hizo el anuncio. Incluso, el rector de la Universidad Austral se mostró contrario a la medida. Nada casual tomando en cuenta que ese plantel tiene sede en Coyhaique, una de las ciudades en las que se levantaría una nueva estatal.