No fue una ni dos, sino tres bombas de ruido las que estallaron en el patio frente a la Inspectoría General el pasado martes 22 de abril, en el Liceo 1 Javiera Carrera. En pleno cambio de mando de Centro de Alumnas 2014, un grupo no determinado de estudiantes instaló los artefactos presumiblemente en repudio a la elección de la directiva estudiantil del establecimiento, dejando heridas a cerca de 20 alumnas.

Las bombas, instaladas en distintos puntos cercanos al escenario donde ocurría la ceremonia, hirió a varias estudiantes que presenciaban la actividad e incluso una alumna quedó con una lesión de gravedad en uno de sus ojos.

Una situación preocupante para el emblemático Liceo que, una semana después, cuando se realizaban diversas reuniones de apoderados, volvió a vivir el mismo incidente, pero esta vez sin alumnas en las salas. Los hechos preocupan a la Municipalidad de Santiago, que investiga a la o las responsables de lo hechos.

Tres bombazos

La mañana de ese martes, la ceremonia de cambio de mando realizada durante la jornada no tuvo ningún problema. Fue un acto republicano típico del primer colegio municipal de Santiago, como ha ocurrido en años anteriores. En la tarde, sin embargo, todo cambió.

Según varias estudiantes -que pidieron anonimato- en la tarde apareció colgado desde el segundo piso un lienzo con la leyenda “Abajo el centro”. Una crítica a la figura del centro de estudiantes más que a la nueva directiva misma, señalan las alumnas del liceo, quienes comentan que una buena cantidad de colectivos políticos que conviven al interior del Liceo no adscriben ni apoyan la elección de un Centro de Alumnas.

Eso sí, nada preveía que hubiera una manifestación como la que ocurrió. Según las alumnas del Liceo ubicado en calle Compañía con San Martín, el acto comenzó sin problemas. A los pocos minutos de iniciado, una bomba estalló en las cercanías del escenario montado para la ocasión, provocando quemaduras y la rotura de calcetas y jumpers a algunas alumnas.

Sin embargo, la explosión de una segunda y luego una tercera bomba de ruido terminó por suspender el acto, justo cuando Moyra Allende, la presidenta electa del CALU 2014 (Centro de Alumnas) leía su discurso.

La situación, entonces, se hizo más complicada. Una de las heridas recibió parte de la restos de la explosión en un ojo y otra alumna, rociada con el ácido que habría provocado la explosión, tuvo que ser bañada para quitarle los restos de químicos en el cuerpo.

Las bombas de ruido usualmente son armadas con ácido muriático y un trozo de aluminio, dentro de un recipiente, que comúnmente es el envase de una bebida. En el caso del Liceo 1, aún no se determina si fue ácido muriático o no el que fue ocupado en estos artefactos y esto es parte de la investigación.

La situación echó a perder el evento  y obligó al colegio a informar a su sostenedor, la Municipalidad de Santiago, a iniciar una investigación al respecto, bajo el más estricto sigilo y con la intención de arreglar el problema sin que el hecho fuera conocido públicamente. Nada que ver con el apacible cambio de mando 2013, como se puede ver en la página institucional del Liceo 1.

Sumario

El departamento de Educación de la Municipalidad de Santiago, a quien le corresponde revisar este caso, inició un sumario para determinar a los responsables de esa situación. Desde el municipio señalan que no fueron alertados apenas ocurrido el hecho, sino que recién dos días después.

“La Dirección de Educación, tras ser informada de lo ocurrido, solicitó convocar de manera inmediata a un Consejo Escolar Extraordinario con todos sus estamentos para dar cuenta sobre lo sucedido, hechos que fueron condenados por toda la comunidad escolar”, señala la directora de Educación de la Municipalidad de Santiago, María Luisa Rivera.

Según Rivera, el municipio está trabajando en coordinación con el establecimiento, “donde ya se está llevando a cabo una exhaustiva investigación interna, tras la cual tomaremos las medidas y sanciones correspondientes”.

“Condenamos profundamente hechos como lo ocurrido, ya que para nosotros es fundamental el bienestar y el resguardo de todos los alumnos y alumnas de nuestras escuelas y liceos, respetando el derecho a manifestarse en paz y haciendo un llamado a ejercer la libertad de expresión sin violencia”, dice.

A la par, algunos apoderados anunciaron que presentarían acciones legales contra las responsables, según la gravedad de las heridas y el centro de alumnas comenzó a delinear actividades, barajando la posibilidad de realizar una colecta para ir en ayuda de la estudiante afectada en un ojo, ya que en un inicio hablaba de pérdida de vista y de una posible intervención quirúrgica para recuperar su visión. Con el correr de los días, desestimaron realizar alguna recaudación ante la evolución favorable de la alumna herida.

La directiva del Centro de Alumnas no quiso referirse al tema para proteger a las alumnas involucradas y afectadas en el hecho. La única información oficial con respecto al tema es una “Declaración pública DiCALU 2014 por incidentes en cambio de mando”, subida a su cuenta de Facebook.

En ella señalan que “como Centro de Alumnas seremos un nexo ante cualquier tipo de información correspondiente a los sucesos ocurridos, con el fin de ser un aporte a la agilización dentro de toda eventual investigación y al esclarecimiento de los hechos”.

Además, la cita señala que según la información actualizada, no hay “necesidad monetaria en relación a sus estados de salud”, en referencia a la posible colecta.

Nuevos bombazos

Por lo pronto, la situación obligó al liceo a tomar medidas, como restringir algunos actos en el patio del colegio para evitar que se sigan repitiendo estos hechos. Este lunes, por ejemplo, un acto presupuestado para celebrar el Día del Trabajador tuvo que ser derivado al teatro del colegio.

Pero los problemas no han terminado. El martes pasado (29 de abril), durante las reuniones de apoderados, volvieron a estallar otras bombas de ruido instaladas al interior del liceo. La situación complicó aún más el panorama al interior del liceo, donde hoy se busca incansablemente a las responsables de los bombazos.

El Liceo 1 cuenta con un largo historial político, siendo constantemente líderes del movimiento estudiantil. En los últimos años han protagonizado varios acontecimientos, tales como la instalación de una playa artificial en junio de 2011, cuando el entonces ministro Joaquín Lavín adelantó las vacaciones de invierno para intentar desinflar las tomas, o en 2012, cuando protestaron en las inmediaciones del establecimiento contra la represión policial.

The Clinic Online se contactó con la dirección al Liceo, el Centro de Padres y el Centro de Alumnas. Ningún dirigente de estas instituciones quiso referirse públicamente al tema.