libro

Oscar Ariel Cabezas y Miguel Valderrama entregan con “Consignas” (2014), un volumen que dialoga con un libro original y necesario: “Les 100 mots du marxisme” (2009), de Duménil, Lowy y Renault. Ambos textos son una especie de diccionario lexical de la izquierda y el marxismo contemporáneo.
“Consignas” es una conversación entre estos dos académicos articulada en torno a diez palabras, las que dan título a cada capítulo. En esta plática (movilizada por Rodrigo Ruiz, director de ElDesconcierto.cl), comparecen diversas disciplinas: filosofía, historia, sociología, política, lingüística y literatura, entre otras. La escritura de los autores, sin embargo, es principalmente de raigambre filosófica. La prosa es siempre de un nivel altísimo, lo mismo que las ideas que se tratan, aunque en ocasiones pueda parecer cerrada, oscura, críptica, debido a un lenguaje a un tiempo cuidado, inventivo y, sobre todo, técnico; también a la cantidad desbordada de conceptos, textos y autores que examinan; y, desde luego, a la morfología rizomática del libro: sin arriba ni abajo, sin centro ni derecha ni izquierda, con la posibilidad de abrirlo en cualquier acápite e incluso en cualquier página, a la manera de “Mil mesetas”, de Deleuze y Guattari.

Los autores se instalan desde la lengua “común del comunismo, la lengua de la izquierda”, y desde ahí van dando luces a sus consignas, las que “develan la raíz instruccional de las palabras”, pensando que al describir la performatividad de los actos de habla se muestra aquello que convierte a esos actos en una obligación social.

Resultaría absurdo intentar abordar en profundidad en este reducido espacio la vastedad de temas analizados en el volumen; la conversación es dinámica, salta de una enunciación a otra en una serie inacabable de tópicos y teóricos que los han desarrollado. Baste enumerar las diez palabras que hacen germinar el fructífero diálogo, y añadir apenas un comentario a cada una de ellas.

Conversación (aquella que sin interrumpir “el trabajo capitalista, interrumpe los tiempos de la producción subordinados al capital”, por lo que es siempre un lenguaje “reprimido, censurado y vigilado”); Militancia (noción que parece en crisis dado que la eventualidad “de figurar el futuro” parece suspendida, siendo ella “condición de posibilidad de la política en la modernidad (…), la ley y la condición de la razón militante”); Democracia (que nos obliga a pensar que el “capitalismo democrático te deja vivir idiotizado en la intensidad del control social, en la cultura hedonista y en la subjetividad de los narcisismos patológicos como estilo de vida”, y que la democracia puede ser entendida, bajo el régimen de la sospecha, como mero “relato organizado cultural y políticamente de la historia del capital”); Política (bajo la complejidad de que “seguimos pensando la política a partir de la memoria del golpe”, sea como duelo cumplido o “pensamiento del acontecimiento, la punzadura de esa caída determina fantasmáticamente la memoria del porvenir”); Resistencias (situada, idealmente, en el presupuesto foucaultiano que señala que “donde hay poder hay resistencia”); Soberanía (que “se encontraría en un proceso de descomposición” dado por el “agotamiento del Estado-nación” y la emergencia –como señala Habermas– de identidades posnacionales, donde “el capital tiende a des-territorializar la soberanía moderna”); Izquierda (que “se propone la edificación de un “kathechon” profano y secular fundamentado en la obviedad de que somos y se es en el reconocimiento de lo heterogéneo múltiple de nuestro estar en común”); Emancipación (cuyo significado es recomendable inscribir a partir de los escritos del joven Marx, que “deconstruye radicalmente la concepción moderna de emancipación”, sacando del Estado a la religión para conducirla, como es menester, al mundo de lo privado); Revolución (junto a Marx de nuevo, que la comprendió como “sinónimo de la destrucción del modo de producción anterior al capitalismo”, sabiendo que al efectuarse esta modificación se transforma “el modo de vida”); Comunismo (hoy de moda en el “mercado académico global” e irrenunciable por “la convicción de que la Idea del comunismo es “sine qua non” de la apertura a la hospitalidad radical de lo otro”, como “otro modo de ser que el capitalismo”).

Al interior de un libro erudito y rabioso a la vez, situado políticamente en la radicalidad de todo pensamiento disruptivo que se erija como alternativa a los dominios del capital, “Consignas” es un inmejorable punto de entrada a un debate sobre el marxismo en la actualidad que, si bien ha comenzado dentro de los límites de lo universitario, promete traspasar esas fronteras para (re)inventar la acción política concreta de una izquierda todavía presa de las derrotas y la barbarie del siglo XX.

“Consignas”
Oscar Ariel Cabezas y Miguel Valderrama
Ediciones La Cebra, 2014, 176 páginas