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El ministro de Defensa de Bolivia, Jorge Ledezma, llegó este martes al norte de Chile en un avión militar que cargaba unos 13.000 litros de agua embotellada para ayudar a los damnificados por las inundaciones de la semana pasada, la que estaba desde el sábado lista a la espera de la autorización por parte del Gobierno.

Al llegar a suelo nacional, se pudo ver a la autoridad altiplánica luciendo una chaqueta que rezaba “el mar es de Bolivia”, lo que de inmediato generó comentarios sobre una intencionalidad política detrás del envío solidario, en el marco de la demanda interpuesta en La Haya.

“No es ninguna provocación, en estos días en que el pueblo chileno y esta región viven una situación dolorosa, conmovedora, no podemos polemizarlo más todavía con los temas que históricamente Bolivia tiene como demanda planteada”, dijo con todo Ledezma en declaraciones a radio ADN.

Consultado por ello, el ministro de Defensa de Chile, Heraldo Muñoz, primero agradeció “la ayuda solidaria de Bolivia, porque el agua nunca sobra en estos momentos de tragedia en el norte de nuestro país”.

“Pero quisiera decir en forma clara que la tragedia y el dolor de la catástrofe en el norte no debe utilizar para propósitos políticos de la campaña comunicacional boliviana”, agregó el ministro. Sin embargo, Muñoz descartó enviar una nota de protesta por el episodio, asegurando que “no vale la pena”.

“Yo creo que la percepción del pueblo de Chile es agradecer siempre todo gesto solidario desinteresado, pero al mismo tiempo el señalar en forma clara que esta tragedia no debe ser utilizada para propósitos políticos. La ayuda debe ser desinteresada. Apreciamos esta ayuda porque probablemente hay un propósito detrás que es genuino, pero esta utilización no corresponde “, concluyó el titular de Defensa.

La eventual “doble intención” en la iniciativa boliviana ya se dejó entrever este fin de semana, cuando el vicepresidente Álvaro García Linera expresó que “nosotros no nos mezquinamos con el agua. Lo poco que tenemos queremos compartir con el pueblo chileno y, paradójicamente, ahora es el agua y no vamos a mezquinarnos”.