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Tres semanas antes de que estallara el caso de la colusión del papel tissue, el presidente del Centro de Estudios Públicos, y uno de los principales aportantes, Eliodoro Matte Larraín, se refería en el discurso de bienvenida del seminario por los 35 años de la institución a los problemas que aquejan a Chile, como las desconfianzas, el respeto, la responsabilidad de los empresarios, además de abordar evidentemente el clima surgido a raíz de las reformas.

El empresario, cuya familia controla la llamada Papelera (CMPC) -firma envuelta en el “confortgate” en concomitancia con Pisa (ahora SCA)-, profirió en que “en el CEP estamos conscientes que obviamente hay opiniones distintas respecto de cómo resolver los problemas que aquejan al país. Pero las diferencias de fines no son tan acentuadas. Por ejemplo, compartimos la idea de que Chile necesita generaciones más formadas, con mayores destrezas para aprovechar las oportunidades, no sólo económicas, de la vida. Hay diferencias en la manera de enfrentar estos desafíos, pero creemos que hay grandes espacios para acercar posturas y acotar diferencias”.

Matte también hizo referencia a su grupo de referencia… el empresario chileno.

Hablando a nombre de éstos, dijo que “sabemos que el país y su desarrollo requieren de instituciones y políticas estables y de calidad. Pero también reconocemos que su diseño exige un análisis cuidadoso de los medios y de las consecuencias indeseadas. Ese análisis es mucho más fructífero si se discuten los diversos estudios e ideas en un clima de confianza, donde el objetivo principal es aprender de nuestras propias experiencias exitosas y fracasadas, como también de las de países exitosos y fracasados”, agregó.

“Mi experiencia como Presidente del CEP, y también como empresario con inversiones en distintas latitudes, me ha convencido que esfuerzos de esta  naturaleza se traducen en mejores políticas e instituciones públicas”, afirmó además.
 
El líder de uno de los grupos económicos más poderosos del país se refirió por otro lado a una sociedad libre basada en el respeto por las personas. En ese sentido, textualmente, planteó que “en Chile todos hemos aprendido de la importancia esencial de esta premisa de convivencia y de justicia. Pero de allí también provienen nuestras responsabilidades. Del respeto al ciudadano surge el respeto por sus derechos democráticos. Del respeto al consumidor y al usuario surge el respeto a sus derechos en el mercado”.
 
“Creemos que la democracia  —como el mercado— requiere de información fidedigna que permita decisiones racionales”, argumentó.
 
A propósito del descrédito y de la falta de credibilidad, opinó que “en la sociedad chilena se ha gestado un espíritu de desconfianza, hacia diversas instituciones públicas y privadas. Me asiste la convicción que ello es el resultado de la incapacidad de estas instituciones de adaptarse a un ciudadano más exigente, crítico y con mayor control de sus decisiones. Y también de un espíritu crítico que, por cierto, no se suele tener cuando se vive en la miseria”.
 
Durante su intervención en la actividad que contó con la presencia de la Presidenta Michelle Bachelet, entre otros, Matte también sostuvo que “los empresarios no esperamos un trato privilegiado sino el mismo que se les debe a otros ciudadanos”.
 
“Mercados muy concentrados”
En abril de 2014, en entrevista con el diario El Mercurio, Matte abordó la repercusión en la actividad empresarial de casos como La Polar, farmacias y por entonces Cascadas.
 
En esa oportunidad, respondió que “son todos casos puntuales pero han tenido un efecto muy malo, con un castigo muy grande al prestigio de los empresarios. Todos los que tenemos responsabilidades públicas, políticas y económicas, no nos dimos cuenta a tiempo de que era necesario hacer correcciones; que había mercados muy concentrados, problemas de regulación y créditos muy altos en las universidades, situaciones como la Universidad del Mar que es un engaño enorme. Fue un despertar muy violento del que no responsabilizo ni a los empresarios ni a la clase política; el desarrollo del país generó una clase media muy fuerte, pero no hemos sabido responder a sus necesidades y se han sentido abusados. Los movimientos sociales y regionales pusieron en el tapete la necesidad de pensar en soluciones”.
 
Un año después, precisamente en abril de este año, el empresario dijo a La Tercera, en medio del escándalo por los casos de financiamiento irregular de la políticas detrás de Penta y Soquimich, que “lo que ha pasado en los casos Soquimich, Penta y otros, no lo hacen todos. No todas las empresas hacen lo que hemos conocido”.