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En su columna en El Mercurio, el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, analizó la situación del ex ministro Pablo Longueira. Peña describe las características con las que se hizo conocido el ex senador. Rememora los acuerdos en el caso MOP-GATE, en el peor momento del gobierno del ex presidente Ricardo Lagos y el gafe del que salvó a la Democracia Cristiana en la inscripción de candidatos. “A la luz de eso, un político sacrificial”, dice Peña.

Respecto a la columna escrita en el mismo diario, donde no explicó la relación que tenía con el ex gerente de Soqumich, Peña dice que “en ella no explicó ni un ápice de su conducta -nada menos que participar en un intercambio tácito de dinero por influencia-, sino que ¡se quejó de la mala imagen del oficio que él mismo, según se sabe ahora, ha contribuido a desacreditar! Dijo que su contacto regular con Contesse revelaba su incombustible vocación por el diálogo. Dijo que su labor de parlamentario lo obligaba justamente a parlamentar. Dijo que su quehacer consistía en tejer acuerdos. Dijo que la política era un actividad noble “al servicio de nuestro semejantes” (no aclaró la identidad de estos últimos). Dijo que todo eso derivaba de la enseñanza ignaciana que había recibido”.

El abogado plantea que quizás fue el pudor lo que impidió que Longueira no explicara por qué la sumisión con Longueira: “(¿De qué otra forma llamar a la lealtad canina que, una y otra vez, le manifiesta en los correos?) estuvo acompañada de entregas regulares de dinero, en total casi un millón de dólares, a personas relacionadas con él. Debió también ser el pudor, y la humildad que aprendió en los patios del Colegio San Ignacio, el que le impidió explicar por qué un CEO de una empresa afectada por las regulaciones en cuyo diseño él participaba debía recibir información pormenorizada acerca del proceso legislativo y las negociaciones que en él se llevaban a cabo”.

Respecto a los correos electrónicos revelados, primero por Revista Qué Pasa y luego por The Clinic Online, Peña dice que “la semana pasada acaba de descubrirse otra cualidad igualmente notable: la capacidad que tenía de informar a Patricio Contesse y a SQM, con diligencia de estafeta y lealtad perruna, los avatares del royalty y la reforma tributaria y -a juzgar por el informe de Shearman & Sterling- su disposición a tolerar, con sumisión evangélica, que personas relacionadas a él recibieran de esa misma empresa poco más de un millón de dólares”.

Al finalizar su columna, Peña le envía un mensaje a Longueira, al senador en ejercicio Jorge Pizarro y al PS Juan Pablo Letelier: “Por supuesto, todo lo que se exige a Longueira vale también para todos quienes, junto con aplaudir inexplicablemente la columna de Longueira, como es el caso del senador Pizarro o Juan Pablo Letelier, deben explicaciones a la opinión pública acerca de su propio financiamiento”.