Estudiantes marcha EFE

La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) realizó un mea culpa en torno a la posible pérdida de legitimidad del movimiento, todo esto tras el ataque que sufrió el Cristo de la iglesia de la Gratitud Nacional, la manifestación interna en la Universidad Alberto Hurtado y la poca convocatoria en la marcha de los endeudados realizada el pasado domingo 4 de septiembre.

A esto se suma una entrevista a La Tercera del diputado y ex dirigente de los estudiantes, Gabriel Boric, quien sostuvo que pese a que no pautea al mundo estudiantil, opinó que “el real desafío es que sea capaz de aumentar su masividad, relevancia y legitimidad”

Pues bien, según consigna La Tercera, la Confech recogió el guante y discutió este tema el viernes pasado, donde se dijo que la marcha del pasado 4 de septiembre “no logró convocar a más que los grupos afectados por el endeudamiento”. Además, reconocieron “la dificultad para alcanzar una mayor legitimidad social, la falta de reflexión en torno a las condiciones materiales de la organización y el escaso compromiso a la hora de convocar. La desafección son parte de los múltiples factores que afectan hoy a nuestra movilización y que debemos trabajar”.

Por su lado, los jóvenes plantearon la necesidad de generar “discursos comunes para sortear los momentos difíciles y reflexionar para hacer sentido común, leyendo el momento político actual; todo esto es responsabilidad de las federaciones, del mismo modo que es responsabilidad de las vocerías respetar la síntesis que emanan de las plenarias”.

EL miembro de la Unión Nacional Estudiantil (UNE) y timonel de la U. de Valparaíso, Carlos Vergara, dijo que “hay ciertas cosas que el movimiento estudiantil tiene que evaluar y reflexionar…no se puede apoyar ningún mecanismo que dé pie a la violencia”.

En tanto, la presidenta de la Fech, Camila Rojas, profundizó en que “no fuimos capaces de mantener ese ímpetu por más tiempo y eso tiene que ver con indefiniciones, con la imposibilidad de tomar determinaciones dentro del movimiento”.

A su vez, la vicepresidente de la Fech, Javiera Reyes, admitió que la “conducción del movimiento ha sido débil, porque se ha discutido la reforma con poca claridad producto de la incapacidad de tomar definiciones”.

Además, algunos grupos han señalado abiertamente una posición contraria a la tomada por las plenarias del organismo. Un ejemplo es lo que sucedió luego de la reunión en Antofagasta, cuando los estudiantes definieron disputar la reforma en los espacios institucionales. A pesar de esto, hubo voces que se mostraron en contra. “Son grupos minoritarios que tienen sus visiones y es interesante escucharlos, pero lo oficial, la voz de la Confech, es la síntesis a la que se llega”, explica un dirigente.