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La cantante nacional, Denisse Malebrán (49) desclasicó sin pelos en la lengua cómo impactó en La Moneda el estallido que generó el bombazo del Caso Caval, que habla sobre la compra y venta de los terrenos en Machalí por parte de la empresa Natalia Compagnon, nuera de la Presidenta Bachelet.

Dicho negocio se pudo llevar a cabo gracias al préstamo de 6.500 millones de pesos otorgado por el Banco de Chile a la pyme, todo esto luego de la reunión que sostuvo Compagnon, Sebastián Dávalos y nada más ni nada menos que Andrónico Luksic.

Pues bien, en conversación con la revista Sábado de El Mercurio, Malebrán reveló cómo fueron esos 3 años trabajando en el segundo piso de La Moneda como asesora de Dávalos en la Dirección Sociocultural de la Presidencia.

La cantante de Saiko soltó que “fue una hecatombe en lo político y en lo personal”.

En medio de las infinitas críticas que recibía La Moneda y los incesantes webeos de Yerko Puchento en la TV en contra de Dávalos, Malebrán señaló que “lo que le pasó tuvo más que ver con la relación madre-hijo que con los lazos políticos. La crisis fue de índole humana y nos salpicó a todos”.

Añadió que “se vivía una verdadera cacería de brujas al interior de La Moneda (…) Fue una época muy desagradable, se buscaba desacreditar en el gabinete unos contra otros, se filtraban cosas, era horroroso. La violencia estaba desatada en el palacio y los que quedamos de la administración de Dávalos pasamos a ser lo más parecido a un leproso, nos quedamos solos”.

Al ser consultada por cómo era Dávalos en el día a día, la artista aseguró que “era tan consciente del lugar en el que estaba y de las observaciones que podían surgir a partir de su presencia allí, que era aún más cuidadoso y exigente. Contrario a la imagen que tiene todo el mundo de él, es decir, que era un tipo al que le gustaba el lujo, el Sebastián que yo conocí era de mucha austeridad y recato. Se dijo que le gustaba la plata, pero trabajaba gratis. Y trataba todo el tiempo por mantener una imagen y cuidaba a la Presidenta a todo nivel: nunca compró un pasaje, viajaba poco y con donaciones, nunca cambió un vuelo, nunca invitó a comer a nadie a la Unidad”.

A renglón seguido, precisó que el hijo de la Mandataria “era muy poco político, entonces hacía cosas, pero no andaba demostrándolas y tampoco fingía un carácter que no tenía”.

Han pasado casi dos años desde que quedó la grande en La Moneda tras el destape del bullado caso Caval y Malebrán reflexiona que “la soledad se sintió en lo mal manejado que estuvo todo. Nadie ayudó. Obviando la parte de responsabilidad que a Sebastián le cabe en esta historia, aquí dejaron que él se desangrara. Ya estaba muerto, pero no tenías para qué dejarlo colgado en la plaza pública. Fue una cadena de errores. Una verdadera bomba en La Moneda”.

Tras la caída de Dávalos en la Dirección Sociocultural de la Presidencia, Malebrán confesó que se quedó sola, ya que todo el equipo anterior había agarrado sus maletas. Fue en ese minuto cuando llega Paula Forttes a suceder a Dávalos. Lo que la había puesto feliz en un comienzo, terminaría por ser su lápida: Apenas llegó “nos dijo que cualquier comentario que nosotros diéramos externamente, es decir, en tu vida privada y hasta con tus amigos, sobre el ex director, significaba despido (…) Había una visión muy carcelaria de lo que esto significaba para los que seguíamos ahí”.

El 9 de noviembre, Forttes le pidió que mejor no volviera a la pega.

“Sus argumentos (de Forttes) fueron que yo no tenía disponibilidad para un cargo como ese, que mis compañeros así lo decían, y que había llamado a Sebastián (Dávalos) para preguntarle si tenía algún problema con que me sacara y que éste no había puesto reparos”.

Su despido lo calificó como “desatino y un descriterio”, sin embargó rescató que “agradezco la investigación periodística (del caso Caval). A lo que me rebelo es a que tengamos que pagar justos por pecadores (…) Yo no tengo nada que ver con el caso Caval. Nada. No tengo nada que ver con ella (Natalia Compagnon), pero creo que el daño que le hizo al país fue enorme. También a su suegra: le destruyó el gobierno”.