La Policía de Investigaciones (PDI) confirmó la muerte de otra víctima chilena en el trágico accidente ocurrido cerca de la frontera entre Argentina y Chile. Este hecho sucedió en las primeras horas del sábado, cuando un vehículo de la empresa Turbus perdió el control en el sector de los Horcones, tras ir en exceso de velocidad según el relato de los sobrevivientes.

En una entrevista con la radio Cooperativa, el subprefecto Eduardo Silva precisó que la identidad del segundo compatriota fallecido corresponde a una niña de tres años de padre chileno y madre trasandina con residencia en la comuna de La Pintana.

“Según la información que nosotros tenemos, la niña tiene registro en nuestras bases de datos, a través del gabinete, la pequeña es nacida en Santiago, inscrita en la comuna de San Ramón y con un domicilio en la comuna de La Pintana”, detalló el agente.

Para identificar a la segunda damnificada del siniestro, se tuvo que hacer tareas de investigación más amplias que en el caso de la primera victima por no contar con el registro de las huellas dactilares. Asimismo, Silva también dio más detalles sobre los pasajeros que iban al bordo del bus que protagonizó el accidente en la madrugada del sábado.

“Nueve ciudadanos de nacionalidad chilena venían en el bus, incluyéndose en estos nueve los choferes, o el chofer y el auxiliar. De estos nueve pasajeros, hay dentro de las víctimas una ciudadana chilena, pero con residencia en Argentina, y además la menor edad que fue reconocida por su padre en el Servicio Médico Legal en Argentina”, dijo el perito de la PDI.

Cabe recordar que en el primer caso, era una mujer que tenía 38 años -aún no se sabe su identidad- y contaba con residencia permanente en Argentina. Sin embargo, según el diario Clarín, recalcó que las víctimas serían Macarena Gaete Carbajal (38) y Lucía Yevenes Márquez (3).

Exceso de velocidad

El el procurador de la Corte de Justicia de Mendoza, Alejandro Gullé, ratificó la versión de los pasajeros y dijo que el tacómetro del ómnibus Turbus consignó 100 kilómetros por hora, siendo que el máximo permitido en el lugar de la desgracia es sólo de 40 kilómetros por hora.

“La ruta de noche es peor, pero de día es más simple. Esos choferes, aunque tengan poca experiencia, esa ruta la tienen que conocer y si no la conocen, peor todavía, por (…) imprudencia”, afirmó.