El candidato Sebastián Piñera, que el viernes pasado fue proclamado por la UDI y este sábado por Renovación Nacional, lanzó una ofensiva comunicacional con entrevistas en La Tercera y El Mercurio.

En este último diario sostuvo respecto a la decisión de llegar al Palacio de La Moneda nuevamente que “conozco a Alejandro Guillier y a Ricardo Lagos, y es perfectamente legítimo que tengamos discrepancias; lo que encuentro poco noble es caer en las descalificaciones y en las mentiras”.

Piñera insistió en realizar un negativo diagnóstico del país, tendencia en la que ha perseverado en las últimas semanas, señalando que Chile “va por mal camino”.

En este sentido precisó que “la salud está en grave crisis, la educación no progresa, la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo avanzan”, aunque una vez que lanza palos para todos lados asegura que el gobierno actual ha tenido buenas intenciones.

Sobre lo anterior declar que “estoy seguro que la Presidenta Bachelet las tiene”, añadiendo que “tal como estoy convencido de que en marzo del 2014 Chile estaba mucho mejor que en marzo del 2010, no sé si la Presidenta va a poder decir lo mismo el próximo año cuando termine su mandato”.

Respecto a su opinión del gobierno actual, Piñera sostiene que “detesto las retroexcavadoras porque son para destruir, yo quisiera poner grúas para construir”.

El también inversionista dice que hay errores “muy significativos” en esta administración refiriéndose a las tres reformas principales, declarando que “la reforma tributaria está siendo un grave atentado al crecimiento, a la inversión, la innovación y al emprendimiento. La educacional es un atentado a la libertad y a la calidad de la educación. Y la reforma laboral es un grave atentado a nuestra capacidad de crear empleos y mejorar los salarios”.

En uno de los flancos que lo tiene más expuesto, el fideicomiso, el ex senador de RN declaró que “estoy dispuesto a hacer todo lo necesario”, agregando que “estamos trabajando intensamente”.

En este sentido Piñera asegura que va “tomar todas las medidas para que quede meridianamente clara y separada la actividad de un Presidente (…) de los legítimos intereses privados que esa persona pueda tener”.

Por otro lado, en reportajes de La Tercera, el ex mandatario argumenta que “Mi convicción es que tenemos que hacer un muy buen gobierno para que Chile salga de pantano en que estamos”.

En su negativa visión de Chile, Piñera declaró que “un país que había tenido una situación de liderazgo, hoy día no crece. No crea trabajos. Deteriora la calidad de los empleos, los salarios y las pensiones están estancadas, la salud está entrando en una crisis muy grave, la educación no progresa. La delincuencia, el terrorismo avanzan en forma muy preocupante. Entonces, esta situación no es un designo de Dios, es la consecuencia de un mal gobierno que está aplicando malas políticas”.

Según el ex Presidente Chile en esta elección enfrenta una encrucijada que tiene ver con que “o insistimos con ideologismos, con porfías, en un camino equivocado que ha producido tantos daños a los chilenos, o corregimos los errores y enmendamos el rumbo”.

Al ser consultado de por qué no vende todo para terminar de una vez por todas con los cuestionamientos sobre su patrimonio, Piñera se va por las ramas y dice, cual hábil político, que “por supuesto que voy a producir una separación. Hoy estoy desligado de la gestión y administración de las empresas. No soy director, no soy apoderado, no tengo participación”.

En este sentido Piñera responde que “¿Y si usted vende todo qué hace con ese dinero? Si lo repartiera en la plaza pública me acusarían de que estoy haciendo cohecho”.