La educadora de párvulos de la UNAB, Paulina Lira, lleva 31 años casada con el senador Manuel José Ossandón. Lo conoce de memoria. Lo acompaña desde aquella primera cita en un Tavelli cuando ella, siendo medio rellenita recuerda, pidió un helado y él le sugirió “¿estás segura que quieres comerte eso?”. En entrevista con La Segunda habla de los aspectos desconocidos en la vida del hombre que quiere ser Presidente de la República.

“A mí a los 12 años me atropelló un auto. Fue el mismo año en que me dio tifus y paratifus. De ahí en adelante nunca me destaqué por buena alumna”, cuenta Paulina, como para advertir que tanto ella como su marido nunca han sido muy intelectuales que digamos.

Por ejemplo, destapa que en la época del colegio Ossandón “era flojo. Los libros del colegios terminaban intactos al final del año. No los abría. Mis suegra cuenta que decidió pagarle clases de inglés particulares. Dejó de hacerlo cuando la profesora le comentó que estaba botando la plata. Que el Cote era adorable, que le hacía unas pailas de huevo increíbles (…) pero que no estaba aprendiendo nada”.

Paulina admite que el arribo de su marido a la política fue casual y, desde entonces, no paró de ganar elecciones. “Cote no había sido ni siquiera presidente de curso. Además le cargaba la política. ¡Le cargaba, no es que no le gustara! Ya sabes, él es muy rotundo para sus cosas”.

Sincera que tanto aquella oportunidad cuando se convirtió en alcalde de Pirque con 29 años como ahora, que pretende ser Presidente, ella no le ha tenido fe. “Ahora creo que no va ganar, pero la historia acumulada indica lo contrario”.

A pesar de que cree que si pierde se levantará inmediatamente, Paulina afirma que Ossandón ha sido un buen alcalde y puede ser un buen Presidente. “No es un hombre de tratar de hacer, es de hacer y de hacer con todo”.