Luego de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, que tuvo lugar en Punta de Tralca, los obispos salieron a cuestionar la reciente circular emitida por la Superintendencia de Educación que promueve la inclusión de niños trans en todos los colegios del país. “Derechos de niñas, niños y estudiantes trans en el ámbito de la educación”, se llama el texto lleva la firma del superintendente Alexis Ramírez.

“Impone por la vía administrativa a todos los colegios de Chile una serie de prácticas que ni siquiera están aprobadas por la ley”, se queja el obispo de San Bernardo, monseñor Juan Ignacio González, recoge El Mercurio, aludiendo al proyecto de ley sobre identidad de género, que aún está en el Congreso.

En el mismo tono se pronuncia el presidente del Área de Educación del Episcopado, Héctor Vargas, quien afirma que la decisión “fue totalmente inconsulta. Nunca se conversó con los colegios. No hubo posibilidades de reflexionar sobre el tema”.

Vargas más allá y manifiesta que es “inaceptable esta metodología que instala temas al interior de la comunidad educativa de manera taxativa y con un lenguaje sancionatorio”.

A propósito de la queja de los religiosos, El Mercurio sostiene que, consultada al respecto, la Superintendencia dice que en 2015 convocó a mesas de diálogo en establecimientos públicos, subvencionados y particulares.

De lo que plantea el texto se lee que se busca que se pueda “expresar la identidad de género propia y su orientación sexual”. Asimismo, que “se deberán dar las facilidades a las niñas, niños y estudiantes trans para el uso de baños y duchas (…), respetando su identidad de género”.

Para el director ejecutivo de la Fundación Iguales, Emilio Maldonado, se trata de “un gran avance no sólo para la seguridad de los niños y niñas de la diversidad sexual, sino para que a futuro vayan disminuyendo los niveles de discriminación y violencia contra ellos”.

“No hay una única fórmula. De hecho, hay numerosas experiencias exitosas de colegios que han aplicado mecanismos consensuados con las familias. El objetivo es el interés superior del alumno”, dice el superintendente Ramírez.