La escena quedó reflejada en el Sumario Interno de Carabineros por el mega fraude en la institución que superaría los $25 mi millones. A mediados del año 2014, en un restaurante de Santiago, el general en retiro y exdirector de Finanzas de Carabineros, Flavio Echeverría, reunió a un grupo de sus colaboradores de la Intendencia para un almuerzo de camaradería. En la cabecera de la mesa estaba él y a cada lado, el resto de los cabecillas de la “Mafia de Intendencia”: coronel Jaime Paz, Héctor Nail Bravo, Pedro Valenzuela y Robinson Carvajal, todos ellos actualmente en prisión preventiva. También había otros comensales de la repartición, entre ellos el coronel A.M.R.H, quien había pasado a trabajar como CPR tras retirarse luego de 30 años en la organización uniformada.

En medio del almuerzo, el general Echeverría comenzó a hablar mal de otro miembro de la institución que, se supone, era cercano. Desconcertado por la situación, el coronel A. R, que ubicaba al aludido, consultó a Echeverría por qué se refería a su amigo en esos términos. La respuesta del general lo descolocó aún más. Echeverría miró con complicidad al resto de la organización criminal que estaba en la mesa y lo cortó de inmediato. “Estos son mis amigos. Ellos, el resto no”, contestó seco. El coronel se sintió ofendido, se levantó de la mesa y dejó el restaurant.

Por su rol en el II Departamento de Control y Procedimiento, y por haber estado juntos desde la Escuela de Carabineros, A.M.R.H conocía bien a Echeverría y lo había visto mejorar su situación económica, pero no fue sino hasta el año 2011 cuando entendió cuál era el método que había usado Echeverría para ello.

El 4 de abril de este año, ante el Ministerio Público, A.M.R.H reveló que hace 6 años presenció cómo Echeverría participaba directamente del fraude, un antecedente que complicará aún más la situación judicial del General. Hasta el momento, Echeverría ha declarado que fue partícipe de la organización criminal, que recibió $420 millones defraudados, pero ha recalcado que él no era parte de los cabecillas ni la orgánica, sino que sólo hizo la vista gorda porque era una práctica ilícita que se arrastraba desde antes que él fuera director de Finanzas. Y que aceptó, en estas condiciones, dinero.

Sin embargo, según la declaración del coronel A.R fue el propio Echeverría quien se ocupó de reclutarlo como “cuenta correntista” para extraer $50 millones de pesos de las cuentas de Carabineros, sin siquiera consultarle antes de realizar la transferencia electrónica. El coronel relató el siguiente diálogo al fiscal que corresponde a una conversación del año 2011, en la oficina del general Echeverría.

-¿Has revisado tu cuenta?-, preguntó Echeverría.

Él pensó, dijo, que su superior se refería al depósito por su desahucio, que le habían realizado dos meses antes, ya que el año anterior había pasado a retiro. Anteriormente le había consultado al general a qué se debían los descuentos en su indemnización y si eso era normal. Pero Echeverría no aludía a esta materia, sino a un depósito que terminaría por costarle la carrera al coronel y que lo implicó en el millonario desfalco.

-¿Sabes lo que pasa?- preguntó- Estoy con problemas económicos. Necesito tu ayuda- continuó Echeverría-, y de paso, le recordó que en varias ocasiones lo ayudó para agilizar gestiones administrativas e insinuó que esta vez era su turno de devolverle la mano.

-No la he revisado…- contestó el coronel, intuyendo que el tema no venía bien.

-Revísala- ordenó Echeverría-. Devuélveme la plata en efectivo y quédate con $5 millones.

-¿La transferencia ya está hecha?- preguntó asombrado el coronel.

-Sí- respondió el general.

Sospechando de un ilícito y para asegurarse de tener un respaldo, el coronel le contestó a Echeverría que no le devolvería el dinero en efectivo ($45 millones). Dijo que no le parecía adecuado andar con tanto dinero y le aclaró que le reembolsaría mediante transferencia bancaria. El general se opuso, pero finalmente cedió y le pidió que hiciera las transferencias de forma parcelada, de cuatro millones cada una hasta alcanzar los $45 millones.

Esta vez fue la única oportunidad en que Echeverría utilizó al coronel como cuenta correntista. A.R. no indagó de dónde provenía el dinero, creyó que se trataba de algo acotado. Además, explicó, Echeverría había sido su compañero en la escuela de oficiales y en ese entonces era su superior jerárquico.

A.R. será formalizado por el Ministerio Público el próximo 30 de mayo por su participación en los ilícitos.

A través de su testimonio, la Fiscalía ha logrado determinar lo que era un modus operandi de Echeverría, operaba con los oficiales de mayor graduación a través del cobro de favores y por primera vez aparece con un rol activo en la organización criminal reclutando, personalmente, a cuenta correntista.

El General, además, ayer declaró ante la Fiscal Macarena Cañas por la arista de gastos reservados.