De seguro que los más jóvenes no tienen ni puta idea quién es, pero César Antonio Santis fue de aquellos rostros televisivos que más veces aparecía en pantalla en aquellos años donde la tele nos “distraía” un rato de la atrocidades que acontecían en la calle.

Pero eso es otra cosa. El asunto es que Santis acaba de salir de su sarcógafo para defender al querido y odiado SuperTanker, el avión que vino a Chile enviado por Lucy Ana Avilés, y que recientemente fue tildado como de menor efectividad para esas labores en comparación con el ruso Ilyushin -Il 76, popularmente bautizado como “El Luchín”.

“Mueve a risa y, al mismo tiempo, a indignación el que “algunas autoridades” mantengan opiniones y ahora evaluaciones sesgadas respecto de la utilidad de los aviones que actuaron en los incendios del verano pasado”, dice Santis en una carta que le publica El Mercurio.

El hombre que alguna vez animó el Festival de Viña, antes de Vodanovic, afirma que “como vecino de Vichuquén, puedo dar fe de la efectividad del SuperTanker ( in situ ) cuando logró ingresar a la zona. Su acción, junto a la comunidad toda (habitantes locales, brigadistas, veraneantes, bomberos y militares), muy bien organizada, logró neutralizar eficientemente el fuego cuando este amenazó duramente a la localidad de Llico”.

“Qué triste espectáculo continúan dando”, subraya el exanimado.

Para cerrar, Santis dice que representa el sentir de la comunidad y que “agradezco con nobleza el significativo aporte de esa aeronave en tan difíciles y tristes días”.