¿Qué gatilló que escribiera una carta en respuesta al cardenal Medina en El Mercurio?
-Una conciencia de responsabilidad. Me pareció bastante inadecuada la carta del cardenal Medina. Uno como sacerdote, tiene que pensar en las personas concretas y en quienes leerán eso, y la forma que lo dijo, solamente para quedarme en ese aspecto, fue escandaloso.

¿Por qué?
-Hay dos cosas concretas. Una, es el llamado a no votar por una candidata, lo cual significa meterse en política concreta, cosa que está vedada para él, porque no tiene ninguna responsabilidad pastoral directa en Chile. Eso lo pueden hacer los obispos y de distintas iglesias particulares. Y, como segundo aspecto, la parte final de la carta, en que condena a personas concretas a las penas del infierno. Pero hay otras cosas más. Todos los fundamentos a los que se refiere, vienen del derecho canónico que es importante, pero no hay una palabra sobre la sagrada escritura, el Evangelio y la palabra de Dios. En su carta no hace otra cosa que reemplazar el Evangelio por el derecho canónico. En el fondo, sustituye la revelación de Dios por obras humanas, como es el derecho.

En su carta, usted le hace una serie de interpelaciones.
-Me pareció adecuado para referirme a él, porque quién soy yo para condenar al cardenal Medina. Le hice preguntas para ver si las contestaba. La gran pregunta es la coherencia, como justamente le puso al título de su carta. Yo le pregunto. ¿qué hizo durante la dictadura en relación con la defensa de la vida en diversas formas? No cabe duda que hay vida en un ser humano que es torturado, en una familia de detenidos desaparecidos, en una persona que es asesinada. Y cuando ha habido silencio con relación a esos temas, yo quisiera, más bien, coherencia.

¿El cardenal Medina no hizo nada en dictadura por las violaciones a los DDHH?
-Mira, Medina da cuenta de dos situaciones que hubo en la Católica, cuando fue gran canciller en dictadura, y asesinaron al profesor Ossa y a un alumno de apellido Jara. Dice que celebró dos misas cuando murieron. Para desgracia de quien sea, esos dos funerales me tocaron a mí. A ninguno de los dos llegó monseñor Medina. Nadie supo en la universidad que monseñor Medina hubiese celebrado una misa por cualquiera de ellos. Pero él dice que celebró esas misas. Es posible pensar que, si él lo dice, celebró una misa en privado. Pero él está alegando de las cosas privadas y las cosas públicas.

La imagen que uno tiene del cardenal Medina es que nunca ha sido cercano a las víctimas de la dictadura.
-Para nada. Como te digo, me tocaron esos dos casos. El funeral del alumno fue en el galpón de la parroquia universitaria, cerca de la plaza Pedro de Valdivia, con una misa impresionante. Y si no recuerdo mal, la familia de este muchacho era de Villarrica y muy modesta. Le tuvimos que hacer una colecta para que pudieran llevarse el féretro al sur. Y, respecto al profesor Ossa, lo habían sepultado en un cementerio donde aparecía como NN, pero se pudo rescatar. Y se le hizo un funeral en un cementerio en el sector sur de Santiago. Todo el funeral estuvimos rodeados por la DINA, y recuerdo que el texto que leí, decía: “no le tengan miedo a los que pueden matar el cuerpo, pero no pueden matar el alma”. Entonces, es muy distinto acompañar a la familia que celebrar una misa escondido. Muy distinto. A pesar que me acusan de no ser respetuoso de los obispos, en concreto lo soy. Algunos dicen que le falto el respeto al cardenal Medina. Y la verdad es que no. Es el Cardenal Medina quien le faltó el respeto a esas personas asesinadas en dictadura.

EL ABORTO SOCIAL
¿Cuál es su postura frente a la despenalización del aborto en tres causales?
-Siempre pongo el mismo ejemplo. Una señora de una población casada con un marido ebrio que la viola. Ellos tienen ocho hijos y es ella la que mantiene a la familia. Queda embarazada tras una violación. Y esta mujer participa en la comunidad católica, va los domingos a misa, comulga, y de repente, embarazada. ¿Y a ella qué le pasa? Con ocho, la pobre está con la lengua afuera, pero con nueve, ¿cómo lo va a hacer? ¿Sabe cómo se llama eso en teología moral?

No…
-Conciencia perpleja. Cuando la persona no sabe qué hacer, cualquier cosa que haga va a estar bien hecha. De tal manera, que el domingo siguiente esta mujer va a misa de nuevo y comulga como siempre, y no hay problema en que lo haga. Con la ley actual, aunque no suceda, esa mujer puede estar saliendo del templo, y se la pueden llevar presa. Tú te das cuenta que esta mirada que estoy tratando de hacer es una mirada de Iglesia, donde se distiende la cosa y es mucho más que lo que entiende la misma sociedad civil. También en la teología moral, hay otro término que es la conciencia inevitablemente errónea.

¿De qué se trata?
-Imagínate una persona de un medio sociocultural determinado, que ha tenido todas las posibilidades de formación, y la comparas con una señora de una población donde han vivido a tres cuartos y un repique toda la vida, ¿qué posibilidades tiene ella? El problema de fondo es qué es lo primero: ¿la libertad o la justicia? La persona con medios económicos puede decir “yo soy libre para tomar mis decisiones”. Pero la persona que no, ¿qué nivel de libertad tiene? Ninguna.

Con o sin aborto despenalizado, habrá mujeres que recurrirán a él como última opción.
-Es muy válido eso que dices. Incluso, si llegara una mujer a verme con una decisión ya tomada, en el sentido que va a abortar, y no logro motivarla para que no lo haga, es fundamental que esa mujer pueda proceder con higiene, con la salvedad necesaria para que su salud no corra peligro. Esa es la primera cuestión que hay que mirar. No podría decirle a esa mujer “en vista que usted va a hacer una cosa que es pecado, y que es muy grave, arréglesela como pueda con la comadrona que consiga y enférmese de lo que sea”. Eso no es humano ni cristiano.

Ni condenarla a las penas del infierno, como dice el cardenal Medina.
-Claro.

¿Hay alguna parte de la Biblia donde se condene el aborto?
-Mira, hay toda una tradición que tiene que ver con una cuestión esencial: La Iglesia católica, y todas las Iglesias creyentes, nos demoramos, por decirlo en grueso, mil 800 años en darnos cuenta de que la esclavitud era un atentado contra la dignidad del ser humano. Entonces, claro, la esclavitud está en la revelación de Jesucristo. Está en la presencia de Jesús. Pero no podemos seguir creyendo que es un Jesús de arqueología. Es un Jesús que está hoy presente. Y, para este efecto, decimos que creemos en la encarnación de un hijo de Dios que nace aquí en la tierra, nacido de mujer, que va creciendo como un niño, que va aprendiendo de la mamá, del padre adoptivo, que juega con los compañeros, etcétera. Ese Jesús que va creciendo como ser humano, habla un idioma, se identifica con una cultura. Bueno, es el Jesús que está viviendo hoy día y que quiere crecer entre nosotros. Y nos invita a hacer lo que hizo él. Por eso la Iglesia ya no está para ser un museo. Qué significa eso. No es raro que, de pronto, algunas de estas actitudes se identifiquen con actitudes muy vinculadas con el poder. El poder tiende a conservar y conservarse. Si yo tengo poder, trato de defenderlo. La actitud de Jesús es exactamente la contraria.

¿Por qué hay una Iglesia que no rechaza la acumulación de riqueza, por ejemplo?
-Si te fijaste, yo uso una expresión nueva, de mi autoría: aborto social.

¿Qué significa?
-Te lo describo, es más fácil: Llega un gerente, que se declara para estos efectos católicos -ojalá que fueran poquitos-, que tiene diez personas trabajando para su empresa. A todos les paga el sueldo mínimo. Y estas personas tienen familia con tres, cuatro o cinco hijos. Y están en la estrechez absoluta todos los días. ¿Qué es lo que está haciendo ese gerente? Ese gerente está empujando a que estas personas recurran al aborto.

¿Cómo así?
-Está provocando un aborto social, porque ese empresario injusto, que está entregando ingresos injustos a sus trabajadores, está impidiendo que hayan familias numerosas. Es un aborto provocado por la injusticia. El aborto social puede ser provocador de muchos más aborto que cualquier otro. Ahora, cuando uno se mete en estos temas, es importante hacer una distinción entre la ley civil y la moral. No son cosas iguales. La moral cristiana es un llamado a responder con amor, al amor del Señor por nosotros. Y, en el fondo, ser cristiano consiste en tratar de ser cristiano. Y el cristiano que cree que lo es enteramente, no puede ser sino un fariseo. Estamos siempre en deuda, porque el modelito que tenemos, el que nos está llamando, es Jesucristo que ha dicho de sí mismo: yo soy el camino, la verdad y la vida. Nosotros tenemos que seguirlo a él. Pero, seguirlo no es fácil. A él le pasó lo que le pasó, por las cosas que estaba hablando. Y los religiosos de la época, los fariseos, querían matarlo, sacarlo del medio, porque estaba molestando. Entonces, Jesús que hacía: se metía con los pecadores, con las prostitutas, y compartía con ellos. El Evangelio es una cosa hermosa: es una palabra griega que significa buena noticia. Y la carta del cardenal Medina, no es una buena noticia para nadie. Ni siquiera para la gente que piensa que en ningún caso hay que aceptar un aborto. Porque no es la manera de hacerlo. Tiene que ser a la manera de Jesús. Una invitación para que el otro entienda el llamado. Si lo que uno hace es agarrar un palo, y le pega un palo en la cabeza al otro para que no pueda hacer lo que quiere hacer, bueno, lo va hacer porque recibió el palo, pero nadie va a descubrir a Jesús como camino. La gente va a huir de ese Jesús. Eso es lo que está pasando.

Hay que ser más astuto…
-Sencillo como las palomas y astuto como las serpientes, dice el Evangelio. Pero hay un tema de astucia vinculada con pedagogía y la pedagogía tiene que ver con el respeto por el otro.

NIÑOS TRANS
Felipe Berríos dijo que los homosexuales eran hijos de Dios. ¿Está de acuerdo también?
-Todos tienen derecho. Los homosexuales, desde luego, son hijos de Dios. No soy especialista, pero de lo que he podido estudiar sobre la materia, tengo la impresión de que, desde el punto de la vista de la ciencia, parece que cada vez se estima como una cosa más verdadera, más real, que la orientación homosexual no es algo que se da porque se fabrique sino que está en la genética. Las personas nacen con esta orientación o en la otra, de homo o hetero. En la medida, que la ciencia atestigua una cosa así, esa afirmación pasa a ser parte de la realidad y no puede haber consideraciones de orden moral que no tomen en cuenta la palabra de Dios y la realidad. Porque, para los efectos de la moral, la palabra del Señor es muy importante, pero si no se topa con ninguna realidad, no sirve para nada. Si uno se instala en la calle, como algunos hermanos evangélicos -que se podrían quejar de lo que voy a decir- y me pongo a predicar al aire, eso es perfectamente inútil y estoy haciendo estupideces. Entonces, si tengo la posibilidad de anunciar el Evangelio, ¿cómo lo hago de acuerdo a la realidad concreta? ¿Qué hace un misionero que va al centro de África, donde se va a encontrar con la poligamia?, ¿se va a poner a predicar en primera instancia contra la poligamia? Si lo hace, va a impedir que entre el Evangelio.

La Iglesia de Medina es más castigadora.
-Es la Iglesia del no y no del sí.

¿La Iglesia debiera dejar de meterse en los temas valóricos?
-Primero, no sé cómo se aceptó social y políticamente, y por parte de la Iglesia, que los llamados temas valóricos quedaran reducidos al sexo. El tema valórico primero y esencial es la justicia. Y, por muchas injusticias, se producen muchas falencias en el orden de la vida del ser humano con su sexualidad, etcétera. Por otro lado, no es tema el meterse tanto. Depende. Si la iglesia se mete, como se metieron nuestros obispos en tiempos de dictadura, defendiendo a las personas… sí, hay que meterse. Ahora, la sexualidad en la vida humana, es muy importante como fuente de vida, porque es un camino a través del cual se van a expresar formas concretas de amor. Y eso es esencial para la vida humana. Cuando la Iglesia aparece con un no permanente con relación al tema, es evidente que le está pegando portazos a los seres humanos en las narices. Ahora bien, siendo la posibilidad del amor tan importante, también los seres humanos de repente podemos destruir la vida de otros y la propia a través de una sexualidad mal manejada.

¿Cómo así?
-Si quieres te ríes, pero hay gente que se ha casado una, dos, tres, incluso cuatro veces. Yo digo que son tartamudos. No puede haber una cosa sana ahí. Una persona que pasa por eso está en la sucesión de fracasos de su vida sentimental. Son personas que terminan creyendo que no son capaces de amar o no merecen el amor de otros. Eso es la destrucción de las personas.

Hay algunos católicos que dicen que el matrimonio igualitario va en contra de los designios de Dios.
-El matrimonio igualitario no es lo mismo que el matrimonio tradicional entre hombre y una mujer. Ahora pareciera que hablando las cosas, desde el punto de vista más primitivo posible, si todos fuéramos de esa índole, la humanidad se acaba nomás. No es la única finalidad de la pareja humana, sin duda, pero la pareja heterosexual normalmente tiene hijos.

Los gays también podrían adoptar…
-Claro, pero no es lo mismo. Ahora, respecto al tema de la adopción, depende. Puede haber heteros que son trogloditas y que no convendría, por ningún motivo, que adoptaran. Y puede haber homosexuales que también lo sean o que sean mejores padres que los heterosexuales. Quien soy yo para hacer una afirmación absoluta en el tema, pero también habría que hacer presente que, posiblemente, puede ser mucho más seguro para un niño una pareja homosexual que el Sename. En la medida en que nos abrimos a la realidad, es evidente que tenemos que cuestionarnos ciertas cosas. Estamos en una época de cambios, y los que recibimos formación en tiempos antiguos, ¡tenemos que darnos una vuelta de carnero, poh! Revisar las cosas que nos enseñaron. Uno ve que la gente joven no se hace problema. Ellos tienen una percepción distinta, mucho más cercana a las cosas verdaderas. La responsabilidad que tenemos los sacerdotes, en concreto, es poner oreja y no condenar. Esta cosa de las condenaciones apresuradas, una tras otra, hace que la gente se arranque. ¿A quién le va a gustar que lo condenen? A nadie.

Los homosexuales no debieran escandalizar a nadie…
-Hay mucho homosexual que vive su condición de tal con mucha dignidad. Hay gente que le ha costado mucho salir del clóset. Y otros, con los que he conversado acá, que todavía no salen del clóset y son personas que tienen sus años. Todo lo que eso significa de sufrimiento. Ahora, uno ve a estas personas que viven su orientación con dignidad, pero ve a otros que andan en la cueca loca, que no le hacen bien a la causa. Porque, en el fondo, lo que el grueso de la gente ve, ve a los gays enloquecidos y no los que viven con dignidad. Ahora, me podrán decir con toda razón, que hay heteros que también son enloquecidos. Claro que sí. Pero tienen, digamos, el pasaporte al día. Son aceptados por la sociedad. Estamos empezando a aceptar a las personas homosexuales como parte de la sociedad y habrá un grupo reducido que serán enloquecidos, pero como todavía no tienen pasaporte social, la gente no los acepta bien. Estoy pensando en gente que tiene sus años. Porque la gente joven no se hacen problemas.

Usted da a entender que la Iglesia debería aceptar a todos, independiente de su orientación sexual o identidad de género.
-Como Iglesia, tenemos que convencernos que ya no vivimos en un régimen de cristiandad. La Iglesia pretende manejar al emperador o a la sociedad, pero vivimos en una sociedad plural donde hay creyentes y otros no. Para la Iglesia, eso debiera significar una actitud de respeto. Y si esa realidad es plural, hay que respetarla. Acá en el colegio ya es bastante público, no he tenido nada que ver el tema, pero me siento perfectamente libre para contarte esto: tenemos un caso de una niña transgénero. Y la forma en que se ha llevado esto con los papás, la dirección del colegio, los compañeros, los profesores y los apoderados, ha sido perfecto. Todo lo que se ha dado en el terreno de la acogida y del cariño, para que esta niñita se sienta bien, ha sido precioso. Y lo cuento, porque me da tanto gusto que las cosas se puedan hacer tan bien. Y a uno lo desconcierta, porque no sé bien qué pensar de repente, pero en el minuto que tú das el salto y tratas de meterte en el zapato de las personas que lo estan pasando mal por esta razón o cualquiera otra, tú empiezas a entender. Entonces, no es un asunto de libros, es un asunto de personas.

INDULTOS
¿Es partidario de indultar a los condenados por violaciones a los derechos humanos?
-Indulto no. Tienen que pagar cada uno sus culpas. Y para eso, hay leyes. Una cosa es el indulto y otra la cárcel en que la pena no se levanta. Pensemos que si son 25 años de cárcel, y esta persona se está muriendo a los 20, bueno, que viva en su casa con arresto domiciliario completo y pueda estar con su familia. Es un mínimo de compasión.

Pero si esa persona nunca demostró si quiera arrepentimiento de lo que hizo o no entregó información para esclarecer los delitos…
-Quién sabe si esa persona supo o sabía algo.

Por ejemplo, en el caso de Iturriaga Neumann que su hija está pidiendo el indulto por razones de salud…
-Cuidado confundir con venganza. Uno no puede actuar en la misma forma en que actúan aquellos a quienes uno critica. Porque si para otros la solución es dar muerte, para mí no puede ser nunca esa resolución. Una sociedad humana, que quiere ser sana, no puede estar devolviendo con esa misma moneda. Aunque sea el señor Iturriaga o quien sea.

Como excapellán de La Moneda, ¿cómo ha visto el gobierno de Bachelet?
-Encuentro que no hay frase más detestable que la del senador Quintana cuando habló de la retroexcavadora. Si ha habido una cosa que le ha hecho daño a Michelle Bachelet, fue esa frase. A Michelle Bachelet le tengo mucho afecto. Es una persona muy sensible frente al dolor de los demás y las injusticias. Es una mujer que ha sufrido mucho y, seguramente, por eso es más sensible. La capacidad de perdón que hay en ella es un monumento. No guarda ninguna cosa amarga. Todo lo contrario, es una mujer alegre.

¿Teme a un posible gobierno de derecha?
-Si uso la expresión que usas, no temería tanto a un gobierno de derecha, sino que a sus consecuencias. En eso, me pongo pesimista. Porque se van a empezar a llenar las calles de todas las protestas imaginables. Hay cosas de fondo que no se resuelven en una elección, como la falta de confianza colectiva que nos atraviesa como país, es una cosa terrible.

Vendrá el Papa a Chile, ¿irá a verlo?
-Iré a alguna cosa, seguramente. Es fantástico lo que está haciendo el Papa. Pero uno no puede dejar de pensar que es un ser humano, que además es argentino, que aunque la cordillera sea alta, conocemos a nuestros hermanos argentinos y de repente son personas que hablan más de la cuenta. Ahora, me preocupa el tema de Osorno. Quisiera que estuviera resuelto antes que el Papa venga, sino puede ser muy complicado. No quiero ahondar más en eso. Eso te puedo decir.

Cuando al Papa le preguntaron por el Obispo Barros lo respaldó, hay un video…
-Pero el Papa estaba en otra cuando le preguntaron. Estaba en plena fiesta en la plaza San Pedro, saludando, pescando niños. Y le preguntan una cosa como esa, no es el momento.

¿El Papa debería tener un gesto hacia las víctimas de Karadima?
-Sería fantástico.

¿Cómo cree que va a ser recordado el Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati?
-Pregúntale a quien quieras y vas a tener una respuesta. No me preguntes a mí.