En estos días ocurren cosas “harto notables” y sin duda preocupantes y tristes. A algún geniecillo de las comunicaciones policiales se le ocurrió el nombre de “Operación Huracán”. Han ido a apresar a todos los dirigentes conocidos de la Araucanía, norte, centro y sur. Les están metiendo llamadas telefónicas en que aparecen todos confabulados. Es una infamia. Cualquiera sabe muy bien que los de Temucuicui son unos, los de Lleu Lleu son otros y así cada uno es cada uno. Ya lo dijo Ercilla con su verso encendido, “jamás vencida ni a extranjero dominio sometida”. No tienen un poder central es evidente. Los quieren hacer aparecer como una suerte de “Recta Provincia”, con brujos y cuevas donde hacen sus maleficios, palabras en clave y conjuros. Si no fuera que están metiendo presos a decenas de dirigentes sociales mapuche(s), daría risa lo que está sucediendo. Se trata de descabezar al conjunto del movimiento social mapuche y eso es de una gravedad enorme.

Unos kilómetros más allá unos muchachos están en el hospital a punto de fallecer. ¿Qué piden? Llevan más de cien días sin juicio, no saben siquiera de qué se los acusa, quiénes los acusan, pruebas, y todo eso. Da mucha rabia. Hasta el obispo Chomalí, que no es precisamente un miembro de la “Teología de liberación”, los apoya y trata de conmover a alguien.

¿Qué se pretende en este caso? Aquí se están persiguiendo ideas, posiciones políticas, programas y planteamientos. Se deberá inventar el modo cómo unos y otros están relacionados. Quizá será el instante en que se produzca una enorme y coordinada organización mapuche, producto de la torpeza colonialista del Estado y gobierno chileno.
Al otro lado de la Cordillera, la cuestión mapuche también ha explotado. Los argentinos todavía hablan de “los indios”. Sarmiento, Domingo Faustino, el General Roca, y todos los próceres, fueron y siguen siendo anti indios. Un tal Bullrich, de fina familia política y candidato de Macri a la Provincia de Buenos Aires, hijo de la ministra de Seguridad, dijo que iban a hacer “La segunda campaña del Desierto”. Cara de palo.

“La ministra Secretaria General de Gobierno, Paula Narváez, anunció este martes que el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, viajará a Argentina para sostener una reunión de coordinación con la ministra de Seguridad de ese país, Patricia Bullrich, en el marco del desarrollo de la Operación Huracán. Según explicó la vocera de La Moneda, el objetivo de la cita será “intercambiar información” sobre el desarrollo de dicho plan, el cual terminó con la detención de ocho comuneros, entre ellos el líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul, quienes son investigados por su presunta participación en ataques incendiarios. Al respecto, Narváez explicó que “ha habido antecedentes que ameritan un viaje del subsecretario del Interior con el objetivo de intercambiar información referido al caso que se ha conocido como Operación Huracán, donde habrían antecedentes que pudieran estar en ese país”. www.emol.com 26 Septiembre 2017

Son tierras de Benetton, el de los colores. Un millón de hectáreas, sí, un millón. Los mapuche(s) se tomaron unas tierras. Lo apoya incluso una ley que está por desvanecerse en estos días si es que el Congreso de la Nación no amplía el plazo. Esa ley impide la expulsión de los indígenas de las tierras que ocupan. Para anticiparse, Gendarmería armó un operativo gigantesco contra una comunidad y atacó como en los viejos fortines de la guerra contra el indio. Un muchacho, Santiago Maldonado, que se dedicaba a tatuar, y andaba de acompañante, al parecer arrancó con otros hacia el río y se tiraron al agua para no ser tomados presos. Hay dos versiones, una que se ahogó y la otra, que los gendarmes lo agarraron, le dieron una pateadura de sálvese señor mío y lo mataron. Lo escondieron, lavaron las camionetas, se hicieron los sordos, y ahí está toda Argentina conmovida. Un gendarme le dice a otro por teléfono en tono y estilo coloquial matonezco. “Le dimos corchazos para que tengan”. La grabación está disponible.

Hace casi ciento cuarenta años, 1881, se pusieron de acuerdo por primera vez los argentinos con los chilenos y en vez de pelearse por las fronteras se pusieron de acuerdo para acabar con los mapuche(s). Roca atacaría por la Pampa hacia la Cordillera y Recabarren, Don Manuel, ministro del Interior, atacaría desde Angol al sur. Olascoaga, Coronel o algo así, era el oficial del ejército argentino que operaba en el estado mayor chileno, como enlace. Así se fundó Temuco y por el otro lado Bariloche y tantas otras ciudades.

Raras son las coincidencias. En Argentina a la CAM le pusieron RAM. Lo inventaron los publicistas y comunicadores. Nadie se llama de esa manera. Allá no saben qué hacer o quizá saben. El jefe de gabinete de la ministra de Justica también de apellido Bullrich, por una casualidad del destino andaba a 2.500 kilómetros de Buenos Aires justamente en la localidad de Chubut donde ingresaba masivamente la gendarmería y de dónde desapareció Santiago Maldonado. Los dedos quedaron pegados en la masa. Acá, a este lado, desatan la mayor embestida del último tiempo sobre el movimiento social mapuche. Acusan a todos los dirigentes sociales que son públicos y bien conocidos, de ser los autores de las quemas de camiones, de estar coordinados, organizados verticalmente y actuar de consuno. Como no saben nada de lo que pasa, o no quieren saber nada de lo que ocurre en la Araucanía, se las empluman contra los más conocidos dirigentes. Solo falta que alguien diga: “esta es la segunda Pacificación de la Araucanía”. Los del otro lado a lo menos son más directos.

El gobierno, el de acá, las personas que se dedican profesionalmente a la actividad política, los candidatos que son muchos o muchísimos, me imagino que están tan ocupados que no se dan cuenta de lo que está ocurriendo. Estamos en presencia de una barbaridad. Chile y Argentina se han coordinado tres veces, el resto ha sido pelea. La primera vez fue heroica y mítica. San Martín, el Ejército Libertador, el “cariño botado”, el abrazo de Maipú y las “cuatro tablas” que conocemos desde el Cerro Ramaditas de Valparaíso. La segunda fue la alianza entre los ejércitos para “derrotar la barbarie”. En este caso los araucanos o mapuche(s). La tercera fue para “exterminar como ratas”, a ambas disidencias. Juntos y unidos, mataron allá y acá. Se la conoce como la Operación Cóndor. ¿Será esta la cuarta? Escuchaba a un panelista en El Café de la mañana, de radio Cooperativa, mientras pergueñaba estas ideas. Decía con voz flatulenta que él sabía muy bien que el pueblo mapuche “era otra cosa”. ¿Qué cosa sería? Me preguntaba medio adormilado. Otro, de la región y entusiasta decía “hay que ir al fondo de la cuestión”. ¿Cuál sería ese fondo? me preguntaba despertándome un poco más. Hay uno acá que dice que “hay que meter bala”. Allá hay varios que dicen lo mismo. Acá ¿quién manda? Recabarren, Don Manuel, ministro del Interior, que personalmente dirigió la llamada “Pacificación de la Araucanía”. ¿Acá quién se hace responsable? Como en una buena novela de espionaje ¿saben allá lo que se hace acá? Nos enteramos hoy que el subsecretario viaja y ha viajado. ¿Una nueva operación pinzas?

Sería bueno que alguien me dijera que no es verdad lo que estoy pensando. En todo caso, allá y acá, “a ningún Rey obedecen” y eso si que es cierto y bueno.

*Profesor de la Escuela de Antropología de
la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.