La vocera de Gobierno, Paula Narváez, dio por cerrada la polémica surgida por el quiebre entre la Presidenta Michelle Bachelet y el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, todo esto por la recalificación del delito de terrorismo en la querella contra los comuneros que permanecían en huelga de hambre.

En su habitual vocería, la secretaria de Estado aseguró que luego del feriado legal, Aleuy regresará a sus labores en la cartera que lidera el ministro Mario Fernández.

“Ella (la Presidenta Bachelet) ya se refirió este tema, nosotros damos por cerrado este tema. Lo importante es decirle al país que el Gobierno sigue trabajando, hay continuidad en la labor pública”, enfatizó Narváez.

“El hecho concreto es que está de vacaciones, al término de sus vacaciones, regresa”, sentenció.

Horas antes de los comentarios de la vocera de gobierno, fue la propia Bachelet quien salió a finalizar esta polémica, indicando que “él no me ha presentado ninguna renuncia, aquí no hay una crisis en La Moneda”.

Agregó que “hemos tenido una conversación muy buena, somos amigos de muchos años, nos conocemos muchísimo. Nos tenemos gran afecto, pero por sobre todo gran respeto, porque yo sé que es un hombre muy trabajador que ha hecho un trabajo estupendo”.

La Jefa de Estado reconoció que “lo que él me ha planteado es que efectivamente necesita descansar porque en el verano -por los incendios- no pudo tomar vacaciones- y por lo tanto que requiere tomar vacaciones cosa que hemos acordado”.

Tal como publicó este medio en la víspera, el quiebre, sostienen la fuentes consultadas, fue inevitable. Aleuy, partidario de endurecer las medidas en La Araucanía, se vio sin piso tras la determinación de la jefa de Estado de recalificar las querellas del Gobierno por ley terrorista contra los cuatro comuneros que estaban en huelga de hambre. Entonces, el socialista no tenía otra opción que dimitir, decisión que habría sido resistida ayer por la Mandataria que le habría dado como salida alternativa la autorización de tomar vacaciones por tres semanas. El descanso sería, apuntan, sólo una forma de retrasar una determinación ya tomada.