A unas cuadras del Congreso en Buenos Aires, los manifestantes arrancan a pie. Tienen pocas posibilidades. La calle es angosta y más de 10 agentes de fuerzas especiales, los siguen en moto a pocos metros. Un policía se adelanta y comienza a disparar. Se escucha el zumbido de las balas de goma. Más atrás, un joven cae al suelo. Es cercado por la policía, lo rodean seis motos. Uno de los agentes, decide acelerar y aplastar al manifestante para inmovilizarlo. La moto pesa al menos 250 kilos.

Las imágenes fueron grabadas desde un departamento. El video se viralizó anoche y refleja la represión que desató el gobierno de Mauricio Macri, desde la semana pasada, contra los manifestantes que se oponen a la reforma previsional, aprobada ayer en el Parlamento, con los votos oficialistas, para disminuir las pensiones de los jubilados.

Ayer, mientras la Cámara sesionaba, una marcha multitudinaria, organizada por movimientos sociales y sindicales, colmaron las calles cercanas al Congreso en Avenida de Mayo. Desde los edificios, la policía disparaba gases lacrimógenos para dispersar la protesta. En las calles, golpeaban a los manifestantes y a la prensa. Hubo cientos de heridos y 60 detenidos. El Congreso figuraba completamente cercado por vallas y rodeado de fuerzas especiales, al igual que los días anteriores.

Tras la aprobación del polémico ajuste, anoche miles de argentinos salieron a la calle a cacerolear. En Buenos Aires, barrios de clase media como Caballito y Almagro eran un hervidero. Cambiemos, la coalición de gobierno, apeló justamente a esos sectores sociales para derrotar al kirchnerismo, pero al menos anoche, parte de la clase media le retiró su apoyo y se manifestó en su contra.

“Macri jugó una carta fuerte porque el gobierno sabía que someter esta ley a votación en el Congreso iba a significar articular de manera involuntaria a la oposición. Pero estaban tan desesperados por achicar el Estado que lo hicieron igual. Ganaron con los votos de algunos peronistas, que se cambiaron la chaqueta, y que vienen de la década menemista, la época mas infame de la Argentina. La gente salió desde todos los lugares a protestar, estaban las Madres de Plaza de Mayo, las abuelas, sectores del kirchenrismo, del peronismo, gente de clase media, trabajadores, una conjunción que no es habitual, mucho menos en Buenos Aires”, relata Federico Galende, filósofo argentino, radicado en el país.

Después del trauma de diciembre de 2001 en la Argentina, con la grave crisis política e institucional que vivió el país, el kirchnerismo optó por no reprimir las manifestaciones sociales de forma directa. En general, las fuerzas especiales no se veían en las calles durante las protestas ni los piquetes. De todos modos, existieron episodios de choque en las carreteras y se reprimió a grupos sindicales que no pertenecían al peronismo oficialista, como el caso de Mariano Ferreyra.

Pero esa política cambió con la llegada de Mauricio Macri al poder y de Patricia Bullrich al Ministerio de Seguridad. Gases lacrimógenos, golpizas, guanacos y grandes contingentes de Gendarmería se volvieron habituales en las calles. Como antecedente de la violencia institucional, está la desaparición forzada y muerte de Santiago Maldonado y el asesinato de Rafael Nahuel, ambos casos que remecieron a la Argentina en los últimos meses.

Desde que Macri llegó a la Casa Rosada, se han registrado 111 hechos represivos para controlar los conflictos sociales, uno cada siete días, según datos de Cosecha Roja. Esta última oleada represiva, se da precisamente en diciembre, a días del aniversario del estallido social de de 2001, una fecha muy sensible para los argentinos.

“Lo que vivimos sé que ha generado mucha angustia en muchos argentinos. Yo creo en la paz, creo en el diálogo, creo en la democracia, creo que teniendo esos valores bien claros y diciéndonos la verdad, es que vamos a construir la Argentina que soñamos. Toda esa violencia que vimos, claramente orquestada, la vamos a enfrentar junto a la justicia, para entender quiénes han sido los responsables, porque no fue algo espontáneo, realmente en la Argentina hoy se vive un clima de paz, esto que pasó fue algo premeditado. Se buscó que no funcione el Congreso de la Nación ”, declaró el mandatario en horas de esta mañana para explicar al país la situación que se vivió ayer.

¿DE QUÉ SE TRATA LA POLÉMICA REFORMA?

Es probablemente el proyecto más impopular y regresivo que lleva adelante Mauricio Macri y, por si fuera poco, la reforma a las pensiones no fue informada a la ciudadanía durante el periodo de campaña presidencial.

Más aún, Marcos Peña, jefe de gabinete de Macri, en agosto de este año, en declaraciones a la prensa, descartó que estuviera en los planes del gobierno una reforma previsional. “No hay nada que temer”, aseguró. Luego, fue más enfático: “lo primero y más importante es que es mentira (la posibilidad de la reforma), como tantas que la oposición ha planteado ya en 2015”.

Sin embargo, el ajuste sí estaba en los planes del mandatario argentino, incluso la semana pasada por falta de quorum, el gobierno evaluó llevarla adelante por decreto, sin pasar por el Congreso. En términos generales, consiste en cambiar la fórmula que se aplicaba para aumentar las jubilaciones, pensiones y programas de asistencia social, como la asignación universal por hijo.

“Esto es un ajuste que se inscribe en un progresivo secuestro de las políticas de Estado, con un impacto muy violento y terrible en las clases más padecientes y más pobres: los jubilados, los niños, los pensionados. Esto apunta a un ahorro para ser complementamente invertido en el pago la deuda externa para que circule divisa internacional, o sea capital financiero, para sectores hiperconcetrados en la Argentina. Es una medida que, por donde se lo mire, va a implicar un trasladado de dineros de gasto público y social hacia los sectores más ricos del país”, explica Galende.

Hasta antes de la aprobación, el calculo del reajuste se hacía de forma semestral y ahora se realizará por trimestre y en base a la inflación mensual. Eso significa una disminución importante en las pensiones de cerca de 17 millones de argentinos. Antes de la reforma el aumento para marzo sería de 12%, pero con el nuevo calculo disminuirá a 5,7%. En cifras, el Estado dejará de pagar US$5.705 millones.

Para lograr aprobar la reforma y compensar en algo la reducción de las pensiones, Macri comprometió un bono único a los jubilados afectados, cuyo costo es de 228 millones de dólares, es decir, solo un 4% de lo que el Estado se ahorrará con la modificación del calculo.

Además, la reforma de Macri propone un aumento voluntario de la edad de jubilación a quienes hayan cotizado durante 30 años. Para los hombres de 65 a 70 años y para las mujeres de 60 a 63 años.

*Fotos: Gentileza Facundo Nívolo, equipo Cosecha Roja.