El partido creció bastante en los últimos comicios, ¿cómo lo tomas?
-Evidentemente estamos muy contentos con el triunfo en las parlamentarias, porque aquí nada quedó al azar. Hubo un trabajo planificado, muy profesional, que empezó con la elección municipal. Ahora, administrar el éxito es tan difícil como administrar los fracasos, tenemos desafíos gigantes. El partido tiene mucha experiencia y ha sufrido mucho con las renuncias, alejamientos, caminos propios y con los que abandonaron -a lo mejor muy legítimamente- la lógica del partido, y producto de ese aprendizaje es que le pusimos mucha cabeza a quienes nos iban a representar.

Esas fracturas de RN siempre atentaron contra su poder, ya que habían muchas voces propias y figuración de algunos miembros. Ante esto la UDI se proyectaba como un partido mucho más ordenado. ¿Crees que ahora van a funcionar más como bloque?
-Sí. RN partió como un partido de liderazgos, el año noventa, por lo que no había unidad de conceptos ideológicos. Lo que tuvimos que hacer, cuatro años atrás, fue actualizar nuestra declaración de principios. Hubo un debate interno súper profundo, el que recién está haciendo la UDI, que permitió definir nuestra línea ideológica y política, lo que ayudó mucho muchísimo. Además, caló muy hondo las renuncias que hubo en RN.

¿Como las de Lily Pérez, Karla Rubilar, Rojo Edwards?
-Germán Verdugo, Gaspar Rivas, Pedro Browne… Todo esto pasó en ocho años, por diferentes razones: unos porque se fueron a la izquierda, como Rivas, más allá del Frente Amplio, y otros porque tomaron un camino propio o se fueron a la UDI, como Verdugo. Está claro que con un partido dividido, por más grande que sea, no se puede negociar, confiar ni planificar. Hoy día no veo grandes fisuras ni divisiones en RN, al revés, pura felicidad. No somos un regimiento, hay espacio para opinar distinto, pero tampoco una montonera. En ese sentido, nuestra línea política está reflejada en la frase “RN, el partido de gobierno”. Con eso lo decimos todo. Por eso esta coalición pretende proyectarse a doce y ocho años, y ese trabajo parte con la actitud que tenga RN en este período.

¿En el Parlamento, por ejemplo?
-Cómo se comporta en el Parlamento y con el gobierno. Nosotros pretendemos apoyar en las buenas y en las malas. Un poquito lo que hizo el Partido Socialista de Andrade con Michelle Bachelet.

En Chile Vamos se habló mucho que esas personas que se fueron no deberían tener un cargo en el gobierno, porque sería una mala señal de la coalición. Incluso se le habría planteado a Piñera que sería bueno no incluirlos.
-Nada es en términos absolutos. Todos en política cometemos errores, pero también hay que saber perdonar. Por lo tanto, quienes se hayan equivocado y se reincorporen a la coalición, bienvenido sean. Ahora, hay personas que se equivocaron más profundo y otros que no tanto. Lo que pase finalmente, lo definirá el Presidente, nosotros no le impondremos un veto a nadie.

O sea hubo un diálogo con Piñera.
-Es evidente que hubo gente que nos trató mal, que nos ninguneó como coalición, que ninguneó al Presidente Piñera y que hoy día lo están abrazando. Yo no voy a promover a personas que estuvieron en otra postura en estos cuatro años.

Pero si se incluye a Lily Pérez o Rojo Edwards, ¿se produce un quiebre o malestar?
-A ver, yo distinguiría lo que es Lily Pérez versus Rojo Edwards. En una hay un partido político que se montó, que puede haber sido legítimo, pero que buscó competir y hacernos desaparecer, nos ninguneó y que nos dijo de todo. No solo a nosotros, sino también a nuestro candidato presidencial, a quien después abrazó. En el caso de Edwards y otros parlamentarios, a lo mejor cometieron errores, renunciaron, competieron por fuera, pero nunca hubo una actitud de ninguneo hacia nuestro sector.

Por mucho tiempo hubo un afán hegemónico de la UDI, que no temía en pasar la aplanadora. Ahora que ustedes son la bancada mayoritaria, ¿cómo se controla ese uso de poder?
-Sí, siempre hubo una voluntad hegemónica por parte de la UDI. Imponían sus términos. Así no modificamos el binominal cuando había que modificarlo, no se avaló el aumento del salario mínimo a 200 mil pesos en el gobierno nuestro, porque algunos se opusieron, y tampoco pudimos proponer alguna de las múltiples reformas que se debían. Efectivamente hubo acciones hegemónicas y ahí están los ejemplos. En RN no está esa tentación, no la he visto. Pero sí es evidente que vamos a exigir el tratamiento del partido mayoritario. No para ponerle el pie encima a nadie, pero el Presidente sabrá hacer esos gestos hacia nosotros.

¿Pero cómo esperan que materialice esos gestos?
-Hay un sinnúmero de formas para hacerlo. Partamos con el gabinete, el gobierno, las ideas que queremos impulsar y que en la campaña sí se vio. Cuando hablamos de gratuidad y seguir avanzando en ella, no solamente lo hace Manuel José Ossandón, nosotros veníamos diciendo “Gratuidad con responsabilidad” y el Presidente lo recogió entre la primera y segunda vuelta. Eso habla de gestos importantes y nosotros responderemos con lealtad absoluta. No nos vamos a hacer los lindos, jugar por fuera o marcar diferencia con el gobierno. Le devolveremos la mano con el apoyo que hemos demostrado desde el día uno, porque Chile Vamos lo impulsamos y empujamos desde acá. Tuvimos primarias gracias al esfuerzo que hicimos desde acá. Tuvimos lista unitaria parlamentaria por el esfuerzo que hicimos desde acá, lo mismo en materia de alcaldes y concejales. Entonces nuestra lealtad no es algo de ahora.

¿Es esa su principal diferencia con la UDI?
-Ellos han avanzado en grados de lealtad con el Presidente, pero si hay un partido férreo, leal y que le tiene cariño a Sebastián Piñera, somos nosotros. Fue nuestro líder, senador y llegó a ser Presidente siendo militante. Y algún día, quién sabe, cuando terminen sus años en La Moneda, vuelva con nosotros. Sería un honor.

Dices que RN estará en las buenas y en las malas con Piñera. ¿Cuáles crees que van a ser las malas?
-Lo más complejo para el gobierno es abordar los temas centrales que hoy están en agenda.

¿Como cuáles?
-Pensiones, que va a ser un tema muy complicado en el que nos tendremos que mantener férreos. La Araucanía, donde vamos a tener que pisar huevos y algunos se van a romper, en el sentido de que vamos a tener que hacer cambios de criterios, porque no todo es violencia ni más Carabineros, o sacar militares para controlarla. No pasa por ahí. Va a traer complejidades, y ahí es donde vamos a tener que apretar los dientes. Mi sugerencia es poner los temas complicados altiro sobre la mesa, no esperar al tercer o cuarto año. Cómo vamos a avanzar en gratuidad, políticas de niñez, migración y pensiones. Áreas grandes que son complejas y que hay que abordarlas desde ya, pero de buena manera, porque la Presidenta Bachelet también lo hizo desde un principio pero de muy mala forma.

Pero los conceptos de gratuidad y pensiones, bien o mal abordados, vienen del gobierno de Bachelet.
-La gratuidad en educación sí. El tema de las pensiones no estuvo en el programa de gobierno, lo recogió a mitad de camino y fue muy zigzagueante, porque nunca hubo mucha convicción en si lo iba a resolver en este o el próximo período. Nosotros tenemos la película clara pero vamos a tener que hablar mucho, porque acá habrá que llegar a acuerdos. Aprobar un sistema de pensiones para los próximos cincuenta años en Chile, con un voto de diferencia en el Congreso, no creo que sea prudente. Hay que lograr mayorías importantes que permitan formar consensos.

Te preguntaba porque, al parecer, hay un avance en la derecha al recoger este tipo de temáticas, a las que antiguamente se negaban de forma tajante.
-Sí, totalmente. Ha habido un avance en nuestro sector de atreverse a expresar diferentes posturas en materias complejas. Hace un año atrás, plantear modificar el sistema de pensiones era un pecado mortal.

Marxista-leninista.
-Como también lo era hablar de gratuidad. A modo de anécdota, fuimos los primeros en plantear un cambio al sistema de pensiones, y acá nos criticaron y sacaron la mugre. Tres días después, salió un millón de personas a la calle. Nos fuimos atreviendo en plantear ciertos temas que no son de exclusividad de la izquierda. No queremos populismo, perfectamente pueden mejorar ambos puntos con ideas nuestras.

Para lograr esos acuerdos se va a necesitar, por ejemplo, un buen Segpres.
-También buenos ministros y ministras. Se requiere de mucha muñeca y de conocimiento de la oposición. Creo que hay suficiente gente disponible para que el Presidente arme un gabinete muy político. Hoy día se requiere excelencia, capacidad, conocimiento técnico, pero sobre todo mucho manejo político.

¿Estás disponible para lo que te llamen?
-Yo me fui del Congreso después de doce años, donde pude haber sido elegido de nuevo. Como a mí me gusta la política y es lo que me apasiona, voy a seguir en esto donde el Presidente lo determine. Si es necesario que colabore en el gobierno, obviamente lo voy a hacer.

¿Dónde está poniendo el ojo RN para formar la lista de ministeriables?
-A mí me gustaría tener presencia en todos los ministerios, pero eso es muy difícil para no decir imposible. Estamos proponiendo gente para cada uno de los ministerios y subsecretarías, con el objetivo de que el Presidente tenga un abanico amplio donde elegir. He conservado mucho con la gente que hemos propuesto, y a todos les he dicho que deben mostrar absoluta compenetración con el partido y mucha noción política en las decisiones que vayan tomando.

Pero están revisando antecedentes legales y otras cosas como Dicom, ¿o no?
-Sí, por supuesto. A todos les hemos preguntado si tienen algún problema de cualquier tipo o conflictos de interés, para que no le pase a la Presidenta Bachelet que nombró a seis o siete personas que no pudieron ni asumir. Una vez le escuché decir a Francisco Vidal que esto es muy simple, que es cosa de guglear.

¿Y el tema ético?
-Eso siempre está sujeto a subjetividades. Quién pone el límite entre lo ético y legal.

PRESIDENCIABLES 2022 Y FRENTE AMPLIO

Hay avances en derechos sociales, ¿pero qué pasa en el tema valórico?
-Se ha instalado la tesis en nuestro sector que en esa área no hay órdenes de partido sino libertad de acción y decisión. En RN hay personas que firmaron por el Acuerdo de Unión en Civil (AUC), yo fui uno de ellos, otros que están de acuerdo con el matrimonio igualitario y otros que no. Efectivamente hay gente de pensamiento más progresista o liberal en la izquierda que en la derecha, pero nosotros somos tolerantes. No miramos feo si alguien se declara de alguna forma. Son temas tan conceptuales que es difícil generar una idea común.

De todas formas parece que la derecha es cada vez más retrógrada, sobre todo por apariciones como la de José Antonio Kast.
-La centroderecha de Kast es una fracción dentro de muchas otras del sector. A mí no me representa mucho, pero no por eso vamos a hacer una bataola.

¿Pero no sientes que Piñera tomó un cariz más conservador en esta campaña?
-No, Sebastián Piñera ha sido exactamente igual de lo que ha sido siempre. Contrario al aborto, favorable al AUC, en contra del matrimonio igualitario y en la adopción homoparental, hay una cierta apertura. Son cosas que no ha cambiado desde su primer gobierno. Se creó un mito en torno a que se había derechizado, pero yo creo que se ha mantenido exactamente igual. De hecho él está dispuesto a perfeccionar el AUC.

¿Abrirlo a la adopción?
-No me atrevo a decirlo tan tajante. Me acuerdo de haberlo conversado con él y que me manifestó perfeccionarlo.

Se ha instalado la disputa entre la derecha económica liberal y la social. ¿Para dónde crees que se la va a jugar Piñera?
-Es una gran discusión y un buen debate. Qué lata sería una coalición que pensara igual en todo. RN es un partido de corte social cristiano, mientras hay otros partidos más de élite con definiciones más liberales como Evopoli. Me parece muy bien que cada uno tironee su carro. La derecha era una lata hace veinte años atrás. Solo se hablaba de protección de la familia, el concepto de nación, los militares y el anti marxismo. Hoy día está mucho más abierta, esos temas quedaron atrás y se ven como de la Guerra Fría. Faltan ingredientes, yo estoy de acuerdo, pero que Ossandón represente una derecha social y Felipe Kast hable de las libertades en la economía, me parece digno de aplauso. También que hayan otros más derechizados como José Antonio Kast es muy interesante, en la medida que sepamos administrarlos bien.

Cuando hablas de proyectarse por ocho y doce años, ¿piensas en estas figuras como presidenciables?
-La próxima elección presidencial es súper líquida. Por un lado tenemos a la nueva oposición que no tiene su figura emblemática, la Presidenta Bachelet, por lo tanto debe tener una actitud frente al nuevo gobierno mucho más constructiva, porque con ella podían hacer lo que quisieran y tenían claro que igual iban a salir elegidos. En nuestro sector es evidente que ya hay figuras que se perfilaron y que vienen desde la primaria, pero quedan cuatro años y van a salir más nombres. Pero ya hay algunos que están ahí, revoloteando. Y te aseguro que del gabinete va a salir más de alguno, de todas maneras. Uno o una.

¿Cómo ves al Frente Amplio?
-Es atractivo y sexy. Tiene ese sex appeal muy necesario en la política, pero se puede desdibujar rápidamente si no forman una unidad política y de conceptos. Todavía falta por descubrir qué es lo que es el Frente Amplio. No es Giorgio ni Gabriel, es mucho más que eso. Qué refleja su votación: es rechazo o la intención de avanzar hacia una izquierda más progresista. Su futuro depende mucho de cómo se enfoquen, si les va a ir bien y se van a terminar por comer a la Nueva Mayoría, o van a quedar en eso, un movimiento sexy pero que envejeció rápidamente.