ANGUITA, ANTOLOGÍA DE
Había leído pequeñas cosas en una revista del internado, unos versos de Julio Barrenechea, que me llamaron la atención: “La señorita manos blancas / está vestida en bois de rose. / Por la ventana abierta al cielo / pasa una nube que se va”. Cosas así, deliciosas, rococó, de refinamiento. Pero todavía no escribía, no hacía nada. Cuando un buen día aparece en mis manos la Antología de Anguita: Esto fue un despertar, un sacudón tremendo. Y dije, yo también puedo hacer estas cosas, ¡esto sí que lo puedo hacer! Y me largué a escribir de inmediato. Pedraza era amigo mío, y le dije: “Mira, eso escribí”. “Formidable —me dijo—, esto es formidable. Se lo voy a llevar a Millas”. Millas leyó: “Formidable”. De la noche a la mañana quedé a la altura de Millas y de Pedraza. Formamos un trío. Quedé inmediatamente de poeta, y me invitaron a tomar cerveza y a caminar en la noche cuando tenían salida. Empecé a ver el mundo maravilloso en que vivían, en que se movían estos dos genios, y a sentirme igual a ellos.

ARTE
La catarsis tiene que ver con recuperación de identidad, recuperación de salud. O sea, se escribe poesía ––se dice tradicionalmente–– para recuperar la salud o la identidad perdida. Hace mucho tiempo que se ha tenido una doctrina de esta naturaleza. Y, claro, en algunos casos yo creo que es así, pero, fíjense ustedes que en la antipoesía en general es al revés, es una poesía juguetona. Y ¿quiénes juegan? Los enfermos no. Juegan los que tienen muy buena salud. Así que la antipoesía es un derroche de energía, es un derroche de salud. Es al revés: no es una catarsis, es una anti-catarsis. Pero cuando se piensa en el arte como mecanismo de autorregulación, tal vez se puede decir que la antipoesía cae en esta definición. Hay exceso de energía, entonces hay que perder, hay que liberarse del exceso de energía y de ahí salen los poemas. De ahí sale la obra de arte y así el sistema no explota. Porque si hay exceso de energía puede explotar también el sistema, si hay defecto de energía se puede congelar el sistema, se puede detener. Por eso me parece preferible definir o dar una aproximación al problema de qué es al arte en términos cibernéticos. Es decir, que el arte es un mecanismo de autorregulación del espíritu del individuo o del espíritu de la comunidad también. Y en este caso, entonces estamos en paz con la pregunta de qué es la antipoesía. Porque la poesía lúdica no queda incluida en la teoría de la catarsis, no queda incluida para nada.

BELLEZA
Enrique Lihn dice que la belleza es “ese ganso atravesado en la historia literaria”. Bueno, yo prefiero simplemente modificar el concepto de belleza y recurrir a un truco platónico, y hacer coincidir la belleza con la necesidad, con la verdad. A pesar de que esta última palabra también es muy delicada. Pero si se la vuelve a redefinir, entonces la cosa marcharía. Claro que la belleza como un refinamiento de la forma evidentemente que es algo fuera de foco en este punto de vista.

CEMENTERIO
Bueno, tú sabes que el cementerio es para mí un tema favorito, tal vez por el hecho de que yo prácticamente me crié en un cementerio. En Chillán vivíamos a unos pocos metros del cementerio y era un lugar fundamental para todos los niños del barrio. Todo lo que ocurría a su alrededor, los funerales pomposos, con bandas de músicos que atravesaban este suburbio misérrimo donde nosotros vivíamos, todo esto era una fuente de energía. Y además, nos íbamos a jugar también al cementerio.

COLUMNISTAS
La fluidez mía opera en el espacio de la realidad real, de la vida comunitaria. La aproximación mía última en un comienzo fue a la prosa. Prefería partir de la prosa antes de que de la poesía tradicional. Después fue el habla. Y ahora, en vez de partir de la prosa de la novela, por ejemplo, prefiero partir o prefiero acercarme y tener que ver con el periodismo. En esta dirección debo decir que los escritores que me interesan más en este momento en Chile no son los poetas ni los novelistas, sino los periodistas. Los columnistas. Yo prefiero leer una columna de Pablo Huneeus antes de que leer un poema de cualquier poeta. Lo digo porque no hay ninguno aquí presente [risas]. Pero realmente es así, prefiero leer una buena columna antes de que un pretendido buen poema. En una época se dijo que Chile era un país de historiadores. Después se dijo que Chile era un país de gramáticos. Después, un país de poetas cuando aparecieron Neruda, Huidobro, Mistral. Ahora desaparecieron ellos y hay que decir que Chile es un país de columnistas.

DISCURSOS DE SOBREMESA
Aparte de mis trabajos prácticos, parece que todo converge hacia los Discursos de sobremesa, un tipo de textos que parecen muy tontos, pero ¡cuidado! Hay planteamientos de profundidad ahí. Rimbaud nunca se hubiera interesado en algo así, ni Baudelaire tampoco. Son “voladas” individuales las suyas, son voladas modernistas. Y, en cambio, el Discursos de sobremesa es todo lo contrario de lo que pretenden esos “poetas malditos”: acá, el modelo es más bien Juan Sebastián Bach, el artista integrado a la comunidad, no en contradicción con su medio. La clave modernista está en asustar al burgués; la clave del posmodernismo —Bach—, en seducirlo. Siempre he buscado más bien la simpatía del lector, no ahuyentarlo. Mal que mal, yo he sido un poeta popular, ¿no?

EROS
El tipo ha sido herido muchas veces, está lleno de cicatrices en materia de relaciones eróticas: cada vez que se ha entregado, que ha abierto los brazos, usando una expresión chilena, ha “salido mote”. Entonces ya duda de si entregarse o no y al final evoluciona hacia la no entrega definitiva. El tipo se cierra como ostra y no hay manera de capitalizarlo. Pero no renuncia el personaje a los beneficios y a los goces del amor. El tipo elude las molestias, las partes críticas del amor, pero él de todas maneras quiere probar el manjar y quiere forzarlo a fondo y hasta el infinito. O sea, se produce un desplazamiento del amor hacia la sensualidad. El personaje último es inclusive un personaje pornográfico.

FARÁNDULA
La farándula se sustenta en la siguiente frase: “A bailar, a bailar, que el mundo se va a acabar”. Esto opera en el inconsciente colectivo. Después del colapso ecológico y la amenaza nuclear, quieren farrearse lo que les resta por devastar. No les importan las generaciones venideras. Más tarde vendrá la pornocultura y el basurarte.

LENGUA LOCAL
Ahora no tengo ningún problema en usar palabras, incluso, que tienen sentido solamente en el seno de una familia. Yo tengo algunos textos que solamente los puede entender un subconjunto formado por dos personas, que son los dos hijos míos últimos: el Barraquito y la Colombina. Entre los tres, nosotros nomás podemos entender eso. Pero si alguien por curiosidad quiere meterse ahí, puede hacer un esfuerzo y ver si se interesa o no. A ese límite llego yo ahora en principio. Recuerdo que alguien decía que había que escribir en inglés, porque el inglés es un idioma universal [risas]. No, no, escriba en el idioma que conozca bien.

MADRE
La mamá [Clara Sandoval] lingüísticamente era muy poderosa. Prácticamente el lenguaje de El Cristo de Elqui es el lenguaje de ella. Muy realista, muy directo, que ella trajo del campo a los suburbios de Chillán y que enriqueció con los aportes del papá, un normalista de escuela, que manejaba un grado cultural distinto. Además, de la mamá cuenta mucho su temperamento, su voluntad. Ella le dio un grado al grupo familiar, aportó una fuerza centrípeta poderosa.

MUERTE
La idea que tengo ahora de la muerte es la que obtengo del taoísmo. Muerte y vida son nociones que operan en el valle de los opuestos. Pero resulta que eso no corresponde a una objetividad. Nosotros hemos sido degradados: perdimos nuestra unidad espiritual. En el espíritu unitario no hay vida ni muerte; hay Tao. Y ése es el camino del monje taoísta. Si se le pregunta: “¿Usted está preparado para morir?”, la respuesta correcta parece que es la siguiente: “Sí. Pero también para seguir viviendo”.

POESÍA SOCIAL
Yo sostengo lo siguiente, y aquí sí me voy a poner un poco pesado o más pesado todavía: la poesía social está por inventarse. Neruda no hizo poesía social. Trató de hacer una poesía social, pero ésa es una poesía estética, llena de alusiones literarias, con emociones sociales, pero sin pensamiento social. Creo que quien avanzó mucho en la dirección de la poesía social es Cardenal. Está mucho más adelante que Neruda en madurez filosófica. Yo aspiro a ser poeta social, eso es lo que quiero ser ahora.

SOCIALISMO Y CAPITALISMO
Si uno mira las cosas desde el balcón ecológico, entonces se ve simplemente que capitalismo y socialismo son dos hermanos gemelos, que están unidos por la espalda además, en el sentido de que los dos andan buscando lo que se llama el paraíso en la Tierra. Y para ambos el paraíso en la Tierra consiste en un sistema de artefactos. La tecnología es la herramienta común y básica para estos dos hermanos siameses. Y resulta entonces que en la práctica los ángeles socialistas han resultado tan fumadores como los demonios capitalistas. Y a estas alturas podemos decir que son igualmente depredadores. Los crímenes ecológicos del socialismo son tan graves o más que los propios crímenes del capitalismo. De manera que, desde este ángulo, ellos aparecen como la cara y la cruz de una moneda no más. Una misma moneda.

REVOLUCIÓN SEXUAL
Sí, hay puntos comunes con los yippies, pero nuestros movimientos juveniles políticos son marxistas leninistas estrictos. La primera condición para ser yippie es estar decidido a todo, la vida individual es lo de menos. Ellos han puesto en jaque dos o tres veces al Pentágono y a la Casa Blanca. Su idea principal es poner en ridículo a la autoridad. Según ellos, la revolución se hace cantando, bailando, fumando marihuana y “dando de patadas en los testículos a los pacos”. Los jóvenes nuestros no piensan así. No estoy contra ellos. Me los explico y pienso que la revolución debe hacerse a través de la colaboración de los distintos grupos revolucionarios. Para decirlo más groseramente: los revolucionarios marxistas aparecen como revolucionarios del estómago (muy necesario por cierto), pero no debemos olvidar la revolución de la cabeza ni la revolución sexual. Soy un tipo de 55 años y no creo tener acceso a la revolución sexual chilena, pero sobre la revolución de la cabeza no tengo la menor duda de que estamos atrasados. Yo estoy en ella desde que tengo uso de razón. Sé que hay tierra propicia porque el chileno por naturaleza tiene sentido del humor, que es lo único que no se puede no tener. El lema de la revolución yippie es: se terminaron las caras largas.