En Pisa, ciudad italiana en el norte de Toscana, pillaron hace unas noches un joven que dibujaba grafitis en los trenes de la estación. Parece que el grafitero llevaba años dándole duro a los vagones.

Al encontrarlo se dieron cuenta que el joven trabajaba en la estación y además era el responsable de la limpieza misma de los vagones. Llegaba a tardas horas en la noche, posiblemente acompañado por amigos, amantes o directamente putas; de hecho el joven artista no pagaba las putas para tener relaciones sexuales, sino más bien les pedía que lo ayudaran con los tarros y eventualmente con roles de vigilancia y seguridad.

Lo sorprendieron la semana pasada pintando junto a una prostituta de nacionalidad polaca. Ella declaró que no era la primera vez que se encontraban para este tipo de actividad.

Como la fiel esposa de Ulises, Penélope, este joven de día borraba su arte y de noche la volvía a realizar.