Todos los años, en Roma, el 7 de enero se celebra una manifestación fascista en calle Acca Larentia, en memoria de dos militantes que fueron asesinados por un comando de izquierda en 1978, Franco Bigonzetti y Francesco Ciavatta, afuera de la sede del Movimiento Social Italiano (MSI), un partido que heredó la extrema derecha tras la caída de Mussolini,

La ceremonia solemne se celebra por la noche en la misma calle donde murieron. Hay años en se convoca más gente que otros.

Esta manifestación es considerada una de las más peligrosas de Italia; de hecho, ese día no hay contra-manifestaciones, protestas, nada. Sale en las noticias el día siguiente, nada más.

El 2017 fue un gran año para esta celebración, las calles de los alrededores estaban llenas de gente.

Los años anteriores, los participantes eran cientos, pero con la crisis económica, la escasez de empleo y la llegada de millones de migrantes de todo el mundo, de cientos pasaron a ser miles.

Desde el comienzo de la crisis, en 2007, este evento atrae cada vez más personas, arrastradas por la incertidumbre financiera y la falta de respuestas de la clase política; situación que está empezando a notarse en otros países europeos como Alemania, Dinamarca, Polonia, Francia y Holanda, entre otros.

De hecho en 2007 la manifestación fue enorme. Asistir es increíble y los escalofríos contínuos.