En medio de la crisis política generada por la acusaciones de corrupción y la renuncia del presidente Pedro Pablo Kuczynski, Perú afrontará en las próximas horas la oportunidad de fortalecer su democracia si cumple con el procedimiento de transición que establece su Constitución.

Tras la agitación que causaron en las últimas horas la revelación de audios y videos que presuntamente prueban los intentos de comprar los votos de congresistas opositores, lo que precipitó el miércoles la renuncia de Kuczynski, los constitucionalistas afirman que esta crisis bien puede ser aprovechada desde la absoluta legalidad.

“El Perú tiene la obligación o el reto de demostrar que sus instituciones constitucionales funcionan”, enfatizó a Efe el abogado constitucionalista y analista político Ángel Delgado Silva.

El experto remarcó que esto “implica reconocer que los procedimientos de reemplazo constitucional van a ser respetados”, ya que la carta magna peruana “ha establecido un mecanismo ordenado, un procedimiento para afrontar situaciones graves”.

La responsabilidad le corresponde, en ese sentido, tanto al Congreso, que domina la oposición fujimorista que llevó a la dimisión de Kuczynski con la revelación de los audios y videos, así como al vicepresidente Martín Vizcarra, quien es el llamado a ocupar la jefatura del Estado.

La Constitución establece que en caso de destitución o renuncia de un gobernante, el cargo debe ser asumido, por sucesión, por el primer vicepresidente y, si esto no sucede, por el segundo, que en este caso es la aún primera ministra, Mercedes Aráoz.

Si estos también renuncian, la jefatura del Estado debe recaer en el presidente del Congreso, que está obligado a convocar de inmediato a elecciones generales.

Ante este escenario, el Congreso ha confirmado que hoy debatirá la carta de renuncia de Kuczynski, pero que solo la aceptará el viernes, para evitar que se produzca un “vacío de poder”, ya que Vizcarra está viajando hacia Lima desde Canadá, donde cumplía labores de embajador.

Delgado explicó que en Perú la institución de la Vicepresidencia “no siempre ha estado” en las constituciones e incluso no existía en el siglo XIX, lo que generó que, en épocas de crisis, la Presidencia fuera asumida por personalidades como el presidente del Congreso y que incluso “alguna vez, hasta el Arzobispo de Lima ocupó por unas horas la jefatura del Estado”.

“Ahora, por consecuencia, le toca asumir al vicepresidente Vizcarra, que fue elegido en la formula presidencial” de Kuczynski, en 2016, enfatizó el también profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) antes de reiterar que si esto sucede, como todo hacer prever, “Perú saldrá fortalecido desde el punto de vista constitucional”.

El constitucionalista también aseguró que Vizcarra debe cumplir el período de Gobierno del 2016 al 2021 y no está permitido que convoque a elecciones anticipadas, tal como ha pedido un sector de la izquierda política.

“El presidente de la República actúa en el marco de la Constitución, no puede vulnerar el cronograma electoral, eso está totalmente prohibido, sin que eso constituya un golpe de Estado”, acotó.

Consideró, además, que aunque Vizcarra tiene una base política partidaria débil también afronta la “oportunidad interesante” de que las fuerzas políticas opositoras tendrán que apoyar su gestión, como una forma de confirmar que no estuvieron equivocadas al impulsar la dimisión de Kuczynski.

“Vamos a demostrarle al mundo que así como tenemos crisis graves también tenemos mecanismos para salir de ellas, ese es un logro importante”, concluyó.

Esta posición también fue sostenida por el analista Fernando Tuesta Soldevilla, quien remarcó que partidos opositores como Fuerza Popular deberán apoyar la gestión del nuevo presidente porque “no les conviene” un eventual adelanto de elecciones.

“Vizcarra no puede convocar a elecciones por que así lo cree. Solo habría elecciones anticipadas si renuncia él, renuncia Aráoz y el presidente del Congreso asume temporalmente y las convoca”, consideró.