Entrevistado en La Tercera, el expresidente Ricardo Lagos habló de Chile y el mundo, pero puso énfasis en las nuevas relaciones que están teniendo las potencias en todo el planeta.

“Se está desmoronando un mundo que se creó después de la Segunda Guerra Mundial. Hay un sistema democrático que no está satisfaciendo las demandas” asegura inicialmente.

El hombre de 80 años explica que en el orbe “La democracia está en peligro. Como el sistema democrático no está satisfaciendo las demandas, entonces la gente corre a abrazar propuestas populistas, de uno u otro signo”.

Consultado por el fin del superciclo de las materias primas en el país, Lagos señala que “Claro, el precio del cobre es muy importante. Entonces yo a usted le puedo decir que yo lo que ocupé de Codelco en seis años, algunos sucesores míos lo sacaron en un año y medio. Claro, el precio del cobre llegó a estar en 60 centavos y ahora cuando está debajo de los tres dólares decimos que está muy mal ¿Se da cuenta? Pero lo que quiero indicar es que esa es una causa, pero lo más importante es que ahora usted tiene que adaptarse a esta nueva realidad. Ahí está entonces la falla, la incapacidad de hacerlo o, si usted quiere, el no entender lo mucho que se avanzó y que implica ahora tener una agenda distinta”.

Respecto a si el mundo se dividirá entre izquierda y derecha, el exmandatario señala en el medio de Copesa que “No. Siempre en el mundo habrá alguien que esté contento con el statu quo, a los que les va bien están cómodos; otros estiman que no están cómodos y quieren cambiar. Si usted mira cualquier sociedad y observa esa sociedad, no obstante la riqueza que haya acumulado, va a concluir que se puede mejorar. Esas son las fuerzas del progreso; los otros, del statu quo, están contentos. Esa es la diferencia verdadera entre izquierdas y derechas. La derecha es más el statu quo, la izquierda es más (movimiento). Es inevitable, es parte del ser humano”.

Consultado sobre si el populismo y la corrupción son los grandes males y peligros de la democracia, el hombre que enfrentó a Pinochet apuntándolo con el dedo en televisión Señala que “No es nueva la relación entre dinero y poder” añadiendo más adelante que “El dinero siempre ha incidido en la política. Porque si tienes que concursar ante la opinión pública… ¿El demagogo qué es? Aquel que anda ofreciendo lo que quieres escuchar o recibir y te dice vote por mí y yo a cambio le doy tal cosa. ¿Cómo se previene eso? Aquel que está en el poder de la riqueza desea mantenerla y va a querer incidir en el resultado de una elección, es humano. Y ahí viene la distinción entre empresa y persona. El que tiene derecho a dar recursos es el ciudadano. El ciudadano es el que piensa, la empresa no”.

Sobre lo anterior recuerda que “cuando surgió el MOP Gate y se tomaron las primeras medidas sobre este tema, yo dije ‘aquí hay que ir al financiamiento público de las campañas’. ¿Y qué pidió la derecha? ‘Ah sí, pero con una exigencia, que las empresas puedan dar plata’. Yo dije que ‘no, por ningún motivo’, porque ¿cuál es el color político de una empresa? No, la política es de los ciudadanos de carne y hueso, la empresa no. ¿Por qué aprobamos que la empresa sí? Porque de lo contrario no había plata pública. Pasaron 10 años, con los Penta de por medio, y ahora nadie discute que las empresas no pueden dar plata. Pero la primera reacción fue no, no y no”.

Volviendo a Latinoamérica Lagos opina sobre el caso de Lula, manifestando que lo ha defendido “por una profunda convicción de la persona, del personaje. Una vez le pregunté a Lula sobre qué haría cuando dejara de ser presidente. Me dijo: ‘lo tengo muy claro, me voy a ir a tomar unas cervezas con mis compañeros del sindicato en Sao Paulo y espero que me sigan tratando de compañero’. Me pareció una definición bonita de lo que él era, de lo que es. No soy ingenuo. Lo que ocurría con el Lava Jato y todo aquello era algo que venía del sistema político brasileño desde hace mucho tiempo. Puede acusársele de no haberlo enfrentado, pero no creo en su enriquecimiento personal. No me coincide con el personaje”.