Se ha dicho. Transcurría la mañana del martes de esta semana y Pulso daba a conocer el regreso de Julio Ponce Lerou a SQM. Como asesor.

Entonces, se armaba la polémica porque el acuerdo entre la minera no metálica y Corfo respecto de la extracción del litio en el Salar de Atacama contemplaba el no regreso ni de Ponce ni de un familiar directo a la administración de la firma.

La cosa es que era precisamente eso. El no retorno a la administración, mas no en calidad de asesor.

Al revisar el hecho, y luego de que Eduardo Bitran, entonces vicepresidente de Corfo,  cuestionara a la minera, sale a la luz un correo que el propio Bitran envió a quien fungía como asesor, el exministro Felipe Bulnes.

Con fecha 15 de diciembre y sin asunto se lee: “La restricción de Ponce y familia también aplica a SQM Salar y la gerencia general de SQM y SQM Salar y cualquier cargo ejecutivo. Sólo pueden ser asesores de la compañía si así lo estiman”.

La comunicación, adelantada en la víspera por el abogado de Pampa, Sebastián Oddó, era como una suerte de tiro por la culata a Bitran, pues en los hechos salía cuestionando algo de lo que él estaba en antecedente meses atrás.

De acuerdo a lo que dice el propio Bulnes -cita El Mercurio- producto de las nominaciones de Julio y Eugenio Ponce como asesores externos de la compañía “ciertamente que existen motivos legítimos para cautelar que dichas designaciones no vulneren la esencia de la prohibición de que tales señores intervengan en la administración y/o dirección de las compañías”.

Al respecto, la Corfo advierte que fiscalizará que no haya “simulación contractual”.