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“¿Te volviste gay cuando saliste del colegio?”, eso es lo típico que me dicen cuando me encuentro con gente de mi infancia. Seguramente ellos creen que al llegar a la universidad a uno se le sueltan las trenzas y te pones a experimentar en fiestas llenas de excesos. Igual sí, pero lo que en verdad más influye es que en la universidad conoces a gente de otras realidades.

En el colegio muchas veces uno está encerrado en un mismo círculo social y no se preocupa de buscar más allá. ¿Eres realmente feliz ahí? No importa porque es lo que te tocó y debes ajustarte a ello. En mi caso, nunca conocí a un homosexual cuando era chico. Nunca conversé con uno en el colegio. Sabía que existían pero no sabía que yo era así. Asumirse como homosexual es un proceso distinto para todos, algunos lo saben desde chicos y a otros les toma más tiempo.

Los gais que me mostraba la televisión chilena no me representaban y, sobre todo, no quería ser como ellos. Veía que sufrían o que eran víctimas de burlas. Cuando llegué a la universidad y conocí gais reales descubrí que lo que los define no es si son más o menos masculinos sino que son sobrevivientes en un mundo que les da la espalda.

Poderoso, onderos y fuertes son adjetivos que me hubiese gustado escuchar cuando chico. Creo que ahí es donde está fallando la educación sexual en nuestro país. Ella no sólo debe explicarnos conceptos sino que debe dar las herramientas para que los alumnos sean capaces de encontrarse a sí mismos sin temor. Uno necesita escuchar que está bien estar confundido.

La fundación Todo Mejora realizó una encuesta sobre el bullying escolar y en ella se dictó que más del 94% de los alumnos han oído comentarios en contra de la diversidad sexual en donde más del 50% venía de profesores. ¿Salir del closet es realmente una opción si al hacerlo sientes que tus propios compañeros y profesores te van a discriminar? Obvio que no. Recientemente el gobierno desarrolló una guía llamada “Orientaciones para la inclusión de personas lesbianas, gais, bisexuales trans e intersexuales en el sistema educativo chileno”, ahí habían varias sugerencias que analizaremos a continuación:

Una de las principales sugerencias es realizar talleres y entrevistas en el colegio para enseñarles a los alumnos conceptos básicos de sexualidad. El colegio puede hacerlas o recurrir a terceros que tengan más conocimientos. A mí me ha pasado miles de veces que adultos me dicen que no saben qué significa LGBT, por lo mismo en este artículo he escrito la palabra diversidad sexual 800 veces. ¡Ni me hagan hablar de LGBTIQ+! Es importante que el colegio no sólo eduque sobre qué significan sino que además destaque las vidas de personas LGBTIQ+ que hayan tenido un impacto positivo. ¡Ser así no te restringirá si tú puedes hacer algo importante con tu vida! Una forma no forzada de hacerlo es haciendo que los temas de diversidad sexual sean tratados como parte de los ramos, por ejemplo en historia. Spoilers: Alejandro el Grande. Fin del spoiler.

Los colegios deberían enseñar a sus alumnos cómo convivir con un compañero homosexual, bisexual, lesbiana, trans o intergénero. Esto no debería hacerse sólo cuando alguien sale del clóset sino que antes para evitar que el alumno tema hacerlo por rechazo. Es humano tener dudas y no entender, por eso es importante abrir el diálogo y evitar momentos incómodos. Por ejemplo cuando yo estaba trabajando en el set de la película Post Mortem de Pablo Larraín una vez literalmente me encerraron un grupo del equipo técnico para preguntarme si era homosexual. Me sentí atacado. Estaba haciendo mi práctica y no quería volver. Imagínate pasar por eso en el colegio y saber que por años tendrás que pasar por momentos así. Lo importante es hacer que el colegio se vuelva un espacio en donde todos los alumnos se sientan seguros.

Una forma en que el colegio puede comenzar a generar conciencia sobre la diversidad sexual es celebrando las fechas importantes de ella. ¡Personalmente creo que el 2 de diciembre debería ser feriado mundial! Pero no sé si a todos les gusta Britney Spears. En todo el mundo se celebra en junio el mes de la diversidad sexual y algunos colegios aprovechan la fecha para realizar la semana de la diversidad sexual con charlas, conciertos, invitados y otras actividades divertidas.

“No te juntes con él porque es rarito”, dicen algunos padres metiéndoles ideas homofóbicas a sus hijos desde pequeños. Hay gente que cree que porque en su familia enseñan valores o porque está bien constituida no tendrán hijos homosexuales. Eso no es así. A los padres también hay que educarlos y lo que se recomienda es hacer talleres especiales para ellos. ¡Qué mejor lugar que el colegio! Me acuerdo cuando salí del clóset. Historia real. Entre golpes escuché preguntas como: ¿Ahora vas a ser mujer? -¡No! Orientación sexual no es lo mismo que identidad de género. – ¿Vas a ser como Gonzalo Cáceres o Rubén Campos? -¡No! ¡No son los 90!

El año pasado estaba en una fiesta en la discoteca Bunker. Una conocida drag hizo subir a dos hombres al escenario. ¡Sorpresa! Uno le pide matrimonio al otro. Todo el mundo se emociona. Yo grabo el momento gritando alguna frase de vieja solterona. Lo subí a mis historias de instagram. Uno de los involucrados me escribe para que les mande el video pero también me pide que lo baje de internet. ¿La razón? Su novio trabajaba en un colegio y no quería que se supiera que es homosexual. Esto es real, a los colegios no les gusta que se sepa públicamente que sus profesores son homosexuales. He sabido de varios casos así. ¿Ese es el ejemplo que quieren dar los colegios? Por eso me parece que es importante que la educación sexual mejore en nuestro país, que permitamos a los profesores contarles a sus alumnos si son homosexuales. Gran parte de normalizar la diversidad sexual es haciéndola cotidiana. Dentro de todo la educación sexual no es sólo enseñar sobre protección y cómo tener sexo, es también enseñar que tu sexualidad es una parte de ti y nunca debería limitar tus oportunidades para ser feliz.

*Comediante gay creador de la serie #Mamones