Yo creo que cuando hablamos de sexo, hablamos de la caricatura del sexo. Entonces, el chileno tiende a exacerbar todo lo que hace realmente en su vida sexual… la cantidad de veces que lo hacemos, la cantidad de orgasmos que el otro tenga…

No me gusta mucho generalizar, pero pienso que más allá de mentiroso, creo que el chileno no sabe hablar de sexo en serio, sino que se burla, sólo lo hace en broma, o para vanagloriarse. El automarketing.

Esto es por vergüenza, por tabú, porque de verdad no sabe hablar del tema. Esto es como casi heredado cómo manejamos el tema. Hay un doble estándar, pero que es muy propio de los latinos.

Hablar de sexo debe ser educativo, que creo es algo que necesitamos. Como resolver dudas. Uno puede hablar de todo si usa un buen lenguaje. Y el buen lenguaje incluye tener que decir las cosas como son. Uno no puede decir “la cosita” cuando habla de la vagina, la vulva, el pene.

Con los niños también, por supuesto. De que otra forma, por ejemplo, lo pudiéramos hacer en un caso extremo como es un abuso. Tienen que saber que la partes tienen un nombre.

Siento que tenemos una cultura machista muy instaurada, y ese concepto se lleva a la cama igual. Sigue habiendo ese concepto de mujer más sumisa en la cama y el hombre que la posee. Yo recibo muchas niñas en consultas y les cuesta soltar la mujer libres que llevan dentro por el qué dirán sus parejas. Tienen que avisarle a las parejas porque si llegan a hacer algo distinto en la cama salta la pregunta ¿dónde lo aprendiste?