Uno de los temas más bullados dentro de la comisión de familia, ha sido el caso de Greta, la niña que el Sename perdió en Italia. Razón por la cual tú y el diputado Keitel viajaron al extranjero. ¿Cuál es tu diagnóstico tras la visita?
Una vez estando allá pudimos armar el puzzle de misterio que teníamos en relación a lo que había pasado con esta niña. Logramos entender el proceso que había vivido y somos enfáticos en decir que aquí fallaron todas las instituciones públicas como privadas. El problema de esta adopción fallida no estaba en la niña sino que estaba un sistema de protección que fue deficiente y en la determinación de los padres que la adoptaron, los que a todas luces eran personas no idóneas para poder hacerse cargo de ella y de cualquier otro menor.

Con este caso se abre la posibilidad de conversar en serio, porque estamos en medio de la tramitación de la indicación sustitutiva que puso el Gobierno en torno a la adopción. Creemos que la adopción internacional debiera ser siempre una opción muy subsidiaria, y que siempre se privilegie la opción dejar a los niños en el país. Por eso también abrir la posibilidad a que familias homoparentales o lesbomaternales puedan adoptar. Que la legislación permita toda la diversidad de familias que hay en Chile.

¿Qué es lo que falla en un caso como este?
-Aquí falla el sistema completo. Primero falla el sistema cuando no somos capaces de tener un sistema de protección de la infancia que pueda levantar las alertas. Después, una vez que los niños son institucionalizados, lo excesivamente largos que son los procesos tanto de protección como de susceptibilidad de la adopción. También falla la legislación, porque otorga criterios restrictivos a los jueces que le impiden, por ejemplo, haber optado por otro tipo de familia y poniendo las consideraciones morales por sobre el bienestar de los niños: prefieren enviar a una niñita que tiene dos hermanas en Chile a Italia sin tener tampoco ninguna certeza de cómo se va a establecer ese vínculo. También fallan las instituciones privadas a cargo del caso que fueron la Fundación Mi Casa y Fundación Nidoli. Minimizar el error y decir que es una falla “técnica” es un mal chiste. Fallaron los tribunales también, esta fue una adopción que se realizó en muy poquitos días.

A The Clinic Pamela Jiles dijo que el caso de esta niña es “ilustrativo del negocio que se hace con la infancia vulnerable”. ¿Crees que efectivamente esto se trata de un negocio con los niños?
-No me atrevería a decir que particularmente en este caso ocurra algo así, porque no tengo todos los antecedentes. Pero esto huele a podrido: huele a podrido que una fundación internacional articule con una fundación nacional una adopción express de una niñita en muy poquitos días y la niñita sea devuelta. Casi como un producto defectuoso, no como una persona digna de derechos.

¿Cómo te impactan este tipo de temas en lo personal?
-Llevo años dedicada a la defensa de las víctimas de delitos sexuales, de violencia de género y de maltrato. Y la verdad es que uno se va exponiendo siempre a la impotencia muchas veces de no poder hacer todo lo que uno quisiera, de no tener los mecanismos para hacerlo. Yo durante muchos años hice esto mismo desde la defensa de los derechos como abogada y hoy día me toca estar en una posición distinta, que es la posición del Congreso, donde además puedes articular fuerza con otros. Nosotros en la comisión de familia de forma transversal, con todas las bancadas, desde la UDI hasta el Frente Amplio(FA) estamos unidos para encontrar la mejor solución para esta niña que está en Italia y también estamos investigando todos los casos de todas las personas que han sido adoptadas en esta nebulosa de incertidumbre, de que no sabemos bien cómo se han llevado estos procesos.

Yo he escuchado decir a algunas autoridades que estos son casos marginales, que son un porcentaje menor, pero la verdad es que mientras exista un caso, esto es un tema del que hay que ocuparse. No solamente lamentarse o angustiarse, sino ocuparse de manera activa. Además buscar las herramientas legales que nos permitan evitar que estas cosas sucedan.

¿Y qué es lo que cambia en este nuevo rol? Antes trabajabas como abogada, ahora estás en congreso.
-Haber trabajado tantos años en estos temas, en el caso a caso digamos, también me da la posibilidad de poder empatizar cada vez que estamos discutiendo una ley empatizar y ponerme en el lugar de cuando esto se discute en un tribunal. Muchas veces los legisladores también han actuado con vidrios polarizados sin saber lo que está pasando fuera del espacio del Congreso. Haber trabajado en estas temáticas a mí me sirve para tener el pulso de lo que pasa realmente.

En este corto plazo, siempre has estado vinculada a los temas de familia e infancia. ¿Qué es lo que te convoca de estos temas?
-Lo bonito de este trabajo es que uno puede hacer cosas, modificaciones que tengan una implicancia significativa en la vida de las personas. Por ejemplo, se aprobó en la comisión mixta de Ley de Identidad de Género, la posibilidad de los menores de 14 años que tengan acceso al cambio de sexo registral. Esto responde también a un cambio cultural mucho mayor. Históricamente estos cambios han pasado por el lado de la clase política. Haber haber ganado en la comisión mixta la posibilidad de que niños mayores de 14 años puedan acceder a este cambio es un tremendo avance. Esperamos también que eso sea ratificado por ambas cámaras y que finalmente sea ley. Porque ahí la diferencia sustancial: es la diferencia que hace entre salvar una vida o no. Los niños transexuales, una vez iniciada la adolescencia, tienen altos niveles de intentos de suicidio y a veces se llega tarde. Tener la posibilidad de hacer este cambio va a ayudar a que este cambio cultural sea más completo. Muchas veces los niños en su círculo más íntimo son protegidos, pero es cuando salen al mundo, cuando van al médico o al colegio es cuando se hacen las diferencias. Son situaciones dramáticas y tener esta posibilidad de incidir y de poder aportar a la mejor calidad de vida es una posibilidad bonita y que hace que todo valga la pena.

Jacqueline Van Rysselberghe dice “desde el punto de vista del sentido común y médico, es un error incorporar a los menores en una legislación de esta naturaleza”. El mismo Leonidas Romero afirma que Daniela Vega es un hombre y debe ser reconocido como tal. ¿Cómo lidias con voces tan opuestas a los cambios que estás promoviendo desde el Congreso?
-Yo creo que la derecha más conservadora se sigue negando a reconocer que Chile está cambiando. Como se ha negado históricamente. Como se negó a la posibilidad de que las personas se divorciaran, la misma derecha que se negó a que se dejara de discriminar entre hijos legítimos e ilegítimos. La misma derecha que se opuso a la ley de aborto en tres causales, la misma derecha que se opone a que las universidades no tengan lucro, es la misma derecha que se resiste a entender que Chile está cambiando y que está viviendo un cambio cultural y que las personas ya se aburrieron de pedir respeto y empezaron a exigir derechos. Que estén diciendo que van a llevar la Ley de Identidad de Género al Tribunal Constitucional, para mí no es ninguna sorpresa, porque es la forma en que ellos han intentado frenar todos los cambios culturales. El problema es que la sociedad le está pasando por encima a esta derecha y los cambios se siguen produciendo. A raíz de lo que pasó en Argentina, se está reabriendo el debate en Chile sobre los derechos sexuales y reproductivos de la mujer. Ya no solo en los casos extremos del aborto en tres causales, sino que en una autodeterminación también de lo que pasa en nuestros propios cuerpos.

¿Cómo proyectas esta transformación social, con Sebastián Piñera de la mano?
-El gobierno ha sido tremendamente dubitativo a la hora de definirse. Porque por un lado parece una derecha social, trendy, conciliadora. Pero por otro lado a quién está respondiendo es a los sectores más conservadores. Ya han habido varias muestras, por ejemplo, en la reciente redacción del protocolo de aborto en tres causales donde se puso por sobre los derechos de las mujeres los intereses económicos de las clínicas, lo que es una aberración política. Esto se manifestó en esta indicación sustitutiva de adopción, donde se quiere imponer a las personas adoptantes que aseguren un rol de padre o madre, cuándo hoy lo que discutimos es cómo distribuimos de manera más equitativa e igualitaria las cargas en la sociedad.

Yo creo que el gobierno permanentemente ha cedido ante las presiones de los sectores más conservadores, y esta derecha pop y buena onda la verdad es que es una maqueta de una derecha que es tremendamente conservadora.

FEMINISMO EN LA CASA

¿Cómo observas el movimiento feminista que emerge en las calles, en los discursos?, ¿cómo proyectas este movimiento en el tiempo?
-La ola feminista definitivamente se convirtió en una marea y llegó para quedarse y ahora está inundando todos los espacios. Por lo mismo, desde nuestra diputación impulsamos a propósito de la discusión de la Comisión de Género, nos dimos cuenta que en realidad no basta con una comisión que discuta de género, lo que necesitamos es que en todas las materias que incluyan a las mujeres, se incluya este enfoque y es por eso que presentamos un proyecto de acuerdo, que también modifica el reglamento de la cámara para que todos los proyectos de ley incluyan un informe de impacto de género y así hacemos real la presencia de las mujeres en todos los ámbitos: en el trabajo, en la salud, en la economía, en la producción. etcétera. La mujer no solo está en la familia, en las salas cunas, en los lactarios. También está en los espacios dónde están las materias que afectan a todos y todas.

¿Cómo afectó al sistema familiar la llegada al Congreso?
-Este trabajo tiene costos personales, implica ver menos a la familia, estar menos con los niños y también lleva aparejado un sistema de distribución de labores. Pero yo creo que ese esfuerzo igual vale la pena en el contexto en que nosotros podemos ser hoy día actores relavantes para poder mejorar la calidad de vida a muchas personas. Por eso vale la pena.

¿Te encuentras con la culpa de repente?
-Sí, claro. Yo, como muchas mujeres, soy una mujer culposa. Si estoy en mi casa, siento que no estoy rindiendo lo suficiente en la pega. Y si estoy en la pega siento que no estoy siendo lo suficientemente buena madre. O buena compañera. Pero también esta deconstrucción también tiene que ver con dejar de sentir esa culpa y dejar de pensar que uno es la superwoman y que va a estar al 100% en todos lados. Aprender a soltar ciertas cosas. Entender que cuando otros están haciendo algo que solías hacer tú también va a resultar y que no tienes que estar encima de todo. Eso ha sido un proceso para mi pareja, pero también para mí. De soltar la carga mental que significa no estar preocupada de lo que está pasando en tu casa mientras estás en la pega.

¿Y qué feedback recibes de tus niños?
– La más chica se resiente, pero aún no entiende tanto. El mayor(de 11 años) es un niño de este siglo, un niño muy poco prejuicioso, cero prejuicioso. Se ha involucrado mucho en mis agendas, es bien preguntón, entonces yo le explico lo que estamos haciendo, le muestro las campañas, está súper involucrado en el tema de ley de identidad de género, pregunta. Creo que le estoy dando un buen ejemplo, que uno se moviliza por convicciones, de que hay períodos en la vida en que uno está más centrado en lo público que en lo privado. Que hoy día para nosotros como familia nos hemos puesto a disposición de un proyecto colectivo mayor, porque yo no soy sólo diputada sino un poco toda mi familia se ve involucrada en esto.

LA INTERNA DEL FA

¿Cómo se ve de manera interna la crisis que está viviendo el Frente Amplio tras la salida de Alfonso Mohor (Movimiento Autonomista) de la Federación de Estudiantes de la Universidad Chile?
-Cuando los partidos políticos crecen, van aumentando las posibilidades de conflicto en ciertos espacios, pero yo creo que el tema no es si hay o no conflictos. Creo que el tema es cómo se solucionan esos conflictos. Yo creo que hoy día ese conflicto está en vías de solución con las personas que están involucradas, con los espacios basales que están involucrados. Esto ocurre dentro del marco universitario, en una federación de estudiantes y la verdad es que son ellos quienes tienen que buscar esas soluciones. Como parlamentarios nuestro rol es poder dar todas las facilidades para que eso ocurra y ser sujetos activos en caso de que así se nos requiera, para buscar una solución. Esa es la posición que hemos tomado nosotros desde Revolución Democrática y creemos que es lo que corresponde hacer, porque cada organización tiene sus propias reglas y cada base política tiene sus propias definiciones. Hemos acompañado este proceso, porque estamos en la misma organización, pero no somos los directos involucrados, por lo tanto son los que están directamente involucrados los que tienen que buscar los mejores mecanismos de salir de ahí.

¿Cómo ves al Frente Amplio proyectado en el tiempo?
-El FA hoy día es una fuerza en expansión, totalmente. Es una fuerza que está creciendo, tanto a nivel político institucional con un aumento en los parlamentarios, pero también es una fuerza político social que está creciendo desde los propios territorios, desde los propios espacios basales. Y evidentemente esta expansión también va a traer algunos desajustes en cuanto a la organización, pero son cosas que se están trabajando. En el largo plazo en FA tiene mucha proyección de futuro.

¿Existen prácticas machistas dentro del mismo Frente Amplio?
Bueno, el machismo está en todos los espacios de la sociedad y el FA no se salva. Pero sí siento yo que hay un esfuerzo importante de los compañeros por ir deconstruyéndose también. Así como el machismo está en todos los espacios, el feminismo tampoco es algo con lo que se nace, también se va construyendo a lo largo de la vida. Mi sensación es que mis compañeros de coalición están viviendo sus propios procesos de deconstrucción. Están dándose cuenta que las mujeres dentro de la organización no somos elementos accesorios sino que somos elementos centrales en lo que va a ser la política del futuro, y creo que vamos por buen camino. Pasito a pasito, como dice la canción. Y los cabros se están desconstruyendo y nosotras también tenemos que entender que esto no es un proceso fácil si todos nosotros, hombres y mujeres, estamos criados en una estructura patriarcal, entonces uno no se hace feminista de la noche a la mañana. Después de años de experiencias, de vivencias, yo me puedo definir hoy día como una mujer feminista. Esto tiene que ver con un forma en que llevas adelante tu vida. Por ejemplo yo ahora estoy ejerciendo la corresponsabilidad con mi pareja. Tenemos divididos los tiempos, de manera igualitaria y estamos ejerciendo el feminismo en la práctica.

¿Puede llegar a liderar una mujer en Revolución Democrática?
-En RD hay tremendas mujeres líderes dentro de la organización. Las mismas parlamentarias que hoy estamos en el congreso, todas en nuestra diversidad, hemos sido actores relevantes en este nuevo ciclo de RD. Hay muchas mujeres que pueden asumir cualquier labor del partido y dentro también del congreso.