Solange Castillo, una entusiasta bañista, se sumergió por partida doble en las aguas de Antofagasta. La primera, fue el viernes pasado, justo el día en que Aguas Antofagasta vertió miles de litros de residuos y fecas en la playa El Cable. “No sabía. Y mi mamá se reía de mí y me dijo ‘mira donde te metiste'”, contó este miércoles al diario La Estrella de Antofagasta.

La segunda vez ocurrió este martes. Ahora, con un poco más de confianza -e información- Solange volvió a sumergirse en el balneario de la ciudad. “No se ha sentido sucia”, declaró a la salida del agua.

Según pudo comprobar La Estrella, como Solange fueron decenas de acalorados antofagastinos quienes se dieron chapuzones por toda la ciudad. “Todo bien fíjate. Para allá (apunta al norte) está la hediondez, en la piscinita esa donde se bañan los niños. Es una fetidez, pero acá no”, contó Patricia Moraga, quien llegó al balneario junto a su hermana.

“Yo pienso que se ve bien, no se ve contaminada”, dijo Hernán Ortiz, un vecino entrevistado por La Estrella. Ortiz, además, recomendó a los bañistas, por si acaso, “enjuagarse bien y tratar de no tragar”.

La empresa, por otra parte, ya inició el proceso de “cambio de arena” en la playa de los vertimientos. Tiki taka, ¿no?

 

LA CACA NO SÓLO ERA DE DOMICILIOS

Según el director del Centro Regional de Estudios y Educación Ambiental de la Universidad de Antofagasta (CREA), Carlos Guerra, los residuos no sólo vienen de las casas, sino que también de “hospitales y clínicas”. Guerra explicó también que los residuos vertidos al mar vuelven a la ciudad en un efecto “aerosol” por el viento y el oleaje. “Estos aerosoles se depositan en diversos utensilios y estructuras de uso diario y la gente termina ingiriéndolos, y como van cargados de micro organismos, lo más probable es que se produzcan afecciones respiratorias y digestivas, las que son bastante peligrosas”, advirtió el profesor al diario La Estrella.

La diputada por antofagasta de Revolución Democrática, Catalina Pérez, criticó duramente a la empresa responsable del vertimiento de estos residuos. “Es impresentable que una empresa privada que lucra con un bien que debiera ser público, no tenga planes de contingencia adecuados“, dijo ayer en la Cámara.