Para el doctor en economía alemán Joachim Borner, el principal problema desatendido del cambio climático no pasa sólo por acabar con el uso de las bombillas plásticas, los combustibles fósiles o usar los hashtags de moda en redes sociales para hacer activismo a favor del medio ambiente, sino en redefinir la forma en que se está hablando del problema para pasar de crear conciencia a hacer algo definitivamente.

De visita en Chile y viviendo en primera persona las temperaturas infernales de Providencia, el director del Kolleg para la Formación y Gestión del Desarrollo Sustentable de Alemania (KMGNE), se ha especializado junto a esta universidad en hacer de la forma de comunicar temáticas sobre sustentabilidad, cambio climático y la relación entre hombre y naturaleza, un nuevo relato. Un storytelling efectivo, como diría un publicista. Un relato por parte de científicos, periodistas, políticos y personas embarcadas –con seriedad- en tomar acción sobre los principales problemáticas del antropoceno (nombre que recibe la época geológica actual caracterizada por el impacto del hombre sobre el planeta).

“Yo nunca he podido soportar los conceptos como “medio ambiente” y “sustentabilidad” porque tienen una connotación estática. Prefiero hablar de “concebir”, de “transformar”, de “capacidad de reproducción” y “empoderamiento”. Éstos comprenden aspectos como actuar en vez de reaccionar; de reconocer el mundo como un sistema histórico y a la cultura como un tejido mutable de significados que debe ser interpretado y moldeado a través de una cultura del clima”, ha dicho el académico sobre la idea de modelar el futuro con el sentido de la posibilidad y con ello adoptar no solo un sentido de la responsabilidad, sino una razón.

Cuando habla de esta relación entre comunicación y sustentabilidad, Borner explica que para entrar a un debate en Latinoamérica sobre esta problemática primero hay que aprender a comunicarlo. “Solemos ver que la mera representación científica no es suficiente para realmente para llegar a la población con la esencia de estos conceptos. Para que no se malentienda: hay fundamentos científicos como la huella de carbono, el agujero en la capa de ozono y el antropoceno que son absolutamente necesarios, pero a través del discurso meramente científico no hemos sido capaces de gatillar acciones necesarias a nivel político y social para enfrentar estos asuntos”, advierte.

Fake news como amenaza del ecosistema
“Todavía no sabemos cómo se ve aquello, hacia dónde queremos llegar, cómo se ve en concreto esta sociedad sustentable que queremos lograr. Parece que el contar historias efectivas sobre estas problemáticas es algo que en muchos países se debería utilizar para transportar esos contenidos sobre la sustentabilidad. No sólo en Chile, también en Europa Central, Alemania, Francia, Alemania, etc. Esta cultura de contar historias, no está. No existe. Pero además de contar estas historias, hay que considerar un framing, el marco, el contexto de lo que quiero contar: identificar un objetivo y un destinatario”, agrega sobre las principales falencias de las políticas públicas para generar cambios reales ante el cambio climático y otras amenazas del “progreso”.

Por ejemplo, cuando se habla de quienes sufren estos desajustes del clima hay una gran diferencia entre decir “personas que luchan contra el clima” respecto de “refugiados climáticos”, señala el editor invitado de la Revista de la Academia, publicada por el Instituto de Humanidades de la UAHC y cuyo dossier versa precisamente sobre la relación entre sociedad y naturaleza.

¿Qué se necesita para lograr que la ciencia llegue a los gobiernos y desde allí nazcan políticas públicas efectivas?
-Creo que lo que se necesita, de hecho, es una relación más institucionalizada con lo que se llama el “Periodismo de impacto”, donde el periodismo en sí adopte un nuevo rol. Hay ciertas analogías con el periodismo de soluciones de Estados Unidos o el periodismo constructivo en Alemania. Hay publicaciones actuales que relacionan muy bien el desarrollo sustentable y el territorio en un camino de búsqueda para dejar claro qué es todo esto y, quizás, lograr poner estos temas del medioambiente en la agenda pública. Hay algo más sobre la comunicación artística y una ciencia más popular a nivel de percepción del mundo para representarlo, dejar de entender la comunicación como un sistema de emisor y de receptor, de personas que saben, respecto a otros que no, sino que transformarlo en un diálogo.

Respecto a las fake news ligadas a quienes niegan el impacto del cambio climático, ¿cómo lograr generar convicción en un mundo donde hay cada vez menos certezas sobre los discursos que se transmiten?
-La ciencia está recién aprendiendo a relatar cosas desde una perspectiva más popular. Se mantiene la función ilustradora de la academia, por así decirlo, con un problema que no se pude resolver y es que el conocimiento científico siempre tiene un grado de incertidumbre. De eso se trata la ciencia, y esa incertidumbre no es una incertidumbre política, sino que referida al saber. Y luego se trata de, a pesar de esta incertidumbre, hacer propuestas para la acción.