Simón Paredes -el personaje dibujado que espontáneamente apoya a Sebastián Piñera- antes de ser famoso y haberse ganado el corazón de grandes y chicos tuvo una vida quitada de bulla. Anónima. O por qué no decirlo, era un verdadero lobo estepario que parecía vivir al margen de la sociedad.

En su etapa de ermitaño, cuando era solo un bosquejo, Simón Paredes tenía una fantasmal cuenta de facebook en la que se comunicaba con su único amigo, Alberto Precht Rorris, el presidente del partido Chile Primero, un grupo de seguidores del ahora piñerista senador Fernando Flores. Así que se sospecha que a Paredes su proverbial simpatía y humildad le viene del comedido legislador. “Chile se merece más Fernandos Flores, ojalá en distintos partidos”, opina por su parte Alberto Precht en una entrevista para El Morrocotudo.

Claro, usted estará tentado de gritar: ¡¡Qué me importa!! ¿¿Quién mierda es Alberto Precht Rorris?? Pero refrene sus ímpetus. El señor es un connotado servidor público que hasta tiene biografía en Wikipedia, elaborada por manos anónimas y piadosas. La historia de su vida se puede encontrar en la categoría “Políticos de Chile”, junto a figuras de nuestra historia como Arturo Alessandri, Raquel Argandoña y Ricardo Lagos.

Gracias a esta semblanza enciclopédica hemos podido conocer mejor a este primer amigo de Simón Paredes.

Precht Rorris, al igual que Ignacio Zañartu (el Chico Cota Mil) , es un ex alumno del Colegio San Ignacio El Bosque. Egresó de derecho. Llegó a ser presidente de la JDC en la comuna de Las Condes y tomó un curso de liderazgo juvenil de la Universidad de Harvard, pero debido a algún capricho de la naturaleza esta capacitación la hizo en Estambul.

En tanto, Simón Paredes es un conserje de un edificio corporativo que a sus 40 años vive en Lo Prado. Según algunos de sus envidiosos enemigos, Paredes parece una especie de ‘señor cara de nada’. Algo así como un producto elaborado en base a una lista de características del votante chileno. Pero esas habladurías no son culpa suya. Él sólo es así: humilde, respetuoso, bien hablado, pobre, colocolino, trabajador y padre de familia.

Esta parece ser una bonita historia de la vida real. El encuentro entre dos almas complétamente disímiles que crecieron en veredas opuestas de la sociedad, pero que lograron alcanzar la amistad. Todo gracias a Sebastián Piñera.

Ahora, en su nueva reencarnación, Paredes ha logrado hacer muchos más amigos. 128 hasta ayer. Están “Coalición Xelcambio IV”, “Pedro Pablo Errázuriz”, “Magdalena Piñera M” y tantos otros. Varios de ellos deben ser de Lo Prado. ¡¡Viva la amistad desinteresada!!