THE CLINIC PRESS

Hace dos semanas que el Divino Anticristo volvió al barrio Lastarria. Según él mismo cuenta, decidió regresar a Santiago cansado del calor de Los Andes, y de la incultura de sus habitantes. Su retorno, dice, no tiene nada que ver con la segunda vuelta entre Frei y Piñera: “Me vine caminando dos días por la carretera de Los Libertadores, que está al lado de la Panamericana, pero es nueva. En las noches dormí y nadie me robó nada, porque estaba atento. Me vine de Los Andes, porque allá hacía mucho calor po, yo me fui de acá porque había mucha lluvia, truenos, hacía frío, y allá no llovía nunca, pero ahora que empezó a hacer calor, no me muevo de aquí hasta marzo. En marzo vuelvo a Los Andes. Me vine también porque la gente de allá es muy inculta. Yo tenía que botar todos mis cachureos, porque la gente que tiene plata dice pa qué chucha voy a comprar cachureos usados, entonces nadie me compraba nada. En cambio llegué acá y he vendido más de 40 libros en la pura mañana. Los evangelios ya se me agotaron. En mi “Evangelio según el Divino Anticristo” salen todas las revelaciones de estas elecciones. Yo los vendo a 1500, pero la gente del barrio alto me los compra a mil 200 y las venden a dos mil en las librerías de allá, porque todos quieren saber qué va a pasar en las elecciones. Llevo los últimos meses diciendo por quién voy a votar, si voto o no voto, que esto y lo otro, pero ya no lo voy a decir más. En Los Andes, la gente no sabía ni qué era la república po, yo tenía que explicárselos una y otra vez”.