Bruno Vidal, poeta y militante RN: “Con Piñera los artistas van a tener que empezar a trabajar”

POR PATRICIO FERNÁNDEZ Y VICENTE UNDURRAGA •FOTO: ALEJANDRO OLIVARES

¿Quién mejor que Bruno Vidal -militante de RN, autodeclarado “poeta facho” y columnista de The Clinic- para pasar revista al nuevo escenario político en que la derecha tendrá el poder. Aquí habla de cómo ve el futuro el país, critica a la cultura concertacionista por arranada y se candidatea para ministro de Cultura. Esta entrevista fue realizada en la víspera de la designación del gabinete, por lo que Vidal aun agitaba solitario su bandera para ser nominado Ministro de Cultura.

¿Cuál es tu sensación tras el triunfo de la derecha en la presidencial?
-Diría que hemos ganado todos los chilenos. No hay nadie acá que pueda sentirse derrotado, eso es lo crucial de esta elección. No estamos en la Batalla de Lircay, en donde pelucones y pipiolos se sacaron la chucha. Eso está abiertamente superado; estamos en otra encrucijada.

¿Cuál?
-En el momento en que chilenas y chilenos podremos celebrar un Bicentenario en familia. Si alguien viene a decir que se siente derrotado es muy mala leche o es un lector muy apasionado de The Clinic.

Tú dices que aquí ganó la Democracia Cristiana.
-Pero no lo digo en el sentido literal de un partido específico que se denomina DC. Lo que yo digo es que ganó, primero que nada, la democracia, y en segundo lugar, que ganó la cristiandad chilena.

¿En qué sentido?
-En el sentido de que la cristiandad tiene un mensaje muy claro de liberación. Yo creo que Cristo con Sebastián está a punto de llegar a la Tierra de nuevo para decirnos a todos: “pórtense bien, respeten los 10 mandamientos, no se hagan los huevones con el salario justo”.

¿Piñera traerá a Cristo?
-Yo creo que el clima es ese, en la medida en que haya Bicentenario consensuado, en la medida en que los trapitos sucios se laven en casa… Con una serie de medidas de esa índole yo creo que podemos sentir que se está produciendo una renovación muy profundamente cristiana en toda la ley.

¿Qué lema le harías al gobierno de Piñera?
-El lema de los gobiernos de la derecha siempre va a ser el mismo: “CHILE ES Y SERÁ UN PAÍS DE LIBERTAD”. Todos los chilenos debiéramos suscribirlo sin mayor recriminación ni resentimiento.

SE PROHIBE FONDART

Se vio el día del triunfo, como no se veía hace mucho tiempo, reaparecer el ícono de Pinochet en las calles, enarbolado en la victoria. ¿Qué te parece?
-Son cosas episódicas, de gente que tiene un cariño especial por el Tata, y es natural que así sea. Yo les voy a decir una cosa que es más profunda todavía: ¿qué importa eso si el Tata está en el corazón de todos los chilenos: asalariados, pequeños burgueses, progresistas, oligarcas? Pinochet -yo lo he sostenido en varias oportunidades- es un padre de la patria, y por lo tanto que haya gente que saque un retrato de él es una cosa muy intrascendente; lo importante es que estamos heredando un país por el que Pinochet hizo mucho. La aparición de Pinochet en este contexto sintomatiza un entusiasmo un tanto febril y muy justificado.

¿El pinochetismo está de fiesta con este triunfo de la derecha, entonces?
-No, la fiesta en Chile comenzó con el gobierno de don Patricio Aylwin, siguió con el de don Eduardo Frei Ruiz Tagle, después para qué les digo la fiesta que se produjo con el gobierno del señor Lagos y la fiesta tremenda que hemos vivido con la señora Michelle Bachelet. Pero hay una diferencia: ahora la fiesta nos va a favorecer a todos, nadie va a quedar fuera, estaremos todos contentos, jubilososos, llenos de vida.

¿Y quiénes estaban quedando fuera de la fiesta hasta hoy?
-Gente que no entiende las cosas, que le cuesta, que es un poquito analfabeta emocional y demuestra una desinteligencia al no aceptar que estamos en un país que es verdaderamente un paraíso de ilusiones, sueños, utopías, quimeras, un país donde cualquiera puede levantar su mano y decir “esto es lo mío, esto es lo que me corresponde, y yo quiero seguir adelante con mi plan de vida”.

¿Has pensado ser el poeta de Piñera?
-La verdad de las cosas es que hay varias musas en este minuto que me inspiran, y yo creo que puedo llegar a ser el poeta del gobierno de Piñera. ¿Por qué? Porque yo soy el poeta del movimiento social; a mí me interesa que la gente de la ANEF salga a las calles, que los conscriptos que sufrieron algunos rigores con el gobierno militar cumplan con sus reivindicaciones saliendo a protestar… Es decir, yo, en la medida en que sea poeta de ese movimiento social que va a manifestarse en el gobierno de Piñera, por supuesto que voy a ser una especie de adelantado poético que va a tener oídos para todos.

¿Va a haber más plata en este gobierno?
-Muuucha más plata.
¿Para quién?
-Para todos, hombre por Dios. Se van a crear empleos por miles, por millones. Incluso yo creo que el Banco Central se va a ver tentado a ordenar circulante de inflación, pero eso no sería correcto. Pero plata va a haber… Si este gobierno va a ser un gobierno maravilloso, hombre, un gobierno indiscutiblemente provechoso para el bien común.

¿Cuál va a ser su sello distintivo?
-La celebración multitudinaria del Bicentenario, la celebración de Chile por parte de todos los sectores sociales. Todo el mundo se va a sentir orgulloso de ser chileno. Por ejemplo este año, cuando haya partidos de fútbol en Sudáfrica, verán que la Roja no es solamente un color, sino que es la sangre misma de esta raza llena de virtudes y de muy pocas debilidades mentales, porque gracias a Dios las hemos ido superando.

Pero esa fiesta podría haber sido con Frei también, ¿o no?
-Si yo les dije ya: se ha ido viviendo una fiesta después que Mi General entregó el poder a los civiles. Y esta nueva fiesta con Piñera es como una renovación patriótica.

DESARRANAR EL ARTE

¿Cuáles son para ti los grandes nombres del piñerismo, los grandes baluartes?
-Hay una transversalidad etaria con figuras notables.

¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, es bueno que la gente conozca a Andrés Allamand en el poder, a este muchacho de la UDI que quiere trabajar en lo social… Pablo Longueira, un gran tipo. Kast me interesa por la parte valórica, la Lili Pérez, una gran senadora.

El gobierno de Piñera, en lo valórico, ¿cómo te lo imaginas?
-Yo creo que en lo valórico, con Piñera, será donde se produzcan las grandes discusiones públicas, pero todas presididas por el hecho de llegar a un acuerdo. Que nadie se sienta pasado a llevar. He oído a gente que dice que Piñera va a destruir el Museo de la Memoria o que van a meter a Pinochet ahí.
No, nada que ver. Hay que respetar el Museo de la Memoria. Con la píldora habrá que discutir un poquito más.

¿Cómo? Si ya está promulgada la ley por la Presidente Bachelet.
-Pero se puede renovar el tema. Todos los temas. La libertad de expresión ahora va a ser mucho mayor.

¿Por qué dices eso?
-Porque, por ejemplo, va a existir una oposición que tendrá la necesidad de fundar nuevos periódicos para hacer valer sus planteamientos. Lo mismo la cultura, que estaba un poquito a traspié; había un apagón cultural con la Concertación.

¿Te tenía aburrido la cultura concertacionista?
-Totalmente. Ya estaba francamente fenecida, fuera de foco. En cambio, con Piñera todos los artistas van a tener que ponerse al día y empezar a trabajar.

¿Qué significa ponerse al día los artistas?
-Significa que haya inventiva, inspiración, creatividad, que haya estímulo sensorial por las nuevas realidades. Yo una de las cosas de la cultura concertacionista que critico mucho es que el artista se arranó, perdió la capacidad crítica, dejó de estar comprometido con los más humildes y desposeídos. Entonces, el artista, el cantor popular, el poeta, encontrarán un buen alero en este gobierno.

Y con el Fondart, ¿qué harías?
-Yo pienso que el primer año de Piñera el Fondart debiera estar prohibido, para que los artistas se organicen, y sepan lo que tenían. Y el segundo año debiera seguir dándose, pero con otros criterios.

¿Cuáles?
-Criterios de mayor democracia, de mayor acogida de los artistas. Incluso creo que este gobierno debiera promover el Premio Nacional de Literatura una vez al año. Desgraciadamente, en el gobierno de Allende se suspendió y pasó a darse cada dos años.

Eso fue con Pinochet.
-No, con Allende.

No, fue con Pinochet.
-No, seguro-seguro que fue con Allende.

No, hubo premio el 70, el 71, el 72, pero el 73 no se alcanzó a dar y después lo retomó Pinochet el 74 en forma bianual.
-Yo tengo entendido de buena fe que fue como digo, pero, como sea, yo te diría que con el gobierno de Pinochet se suspendió de otra manera, porque muchos escritores de izquierda no lo recibieron, pues Pinochet no era tonto, no iba a darle el Premio a una persona que estaba tratando de echar abajo los cimientos de la patria. Pero ahora estamos en democracia y lo bueno sería que se diera a cada rato.

¿A quiénes se lo darías?
-A la Teresa Calderón, a Pepe Cuevas, a Roberto Ampuero, a la Isabel Allende. Sería una gran gracia que la derecha promoviera la cultura de una forma en que no la ha hecho la izquierda. Eso sería uno de los sellos distintivos de esta nueva oleada espiritual que tiene que darle fuerza a la patria pueh, ¡iñor!

YO, MINISTRO

¿Te gustaría ser el ministro de Cultura de Piñera?
-Sí, me gustaría, y Dios quiera que al leer Sebastián esta entrevista que me hace The Clinic piense seriamente en mi nombre, yo haría mucho por la cultura porque conozco a los artistas.

¿Cuáles son tus ventajas comparativas respecto a los otros nombres que suenan, como Ampuero, Cruz-Coke o Antonia Lehmann?
-Los otros nombres no gozan del prestigio que gozo yo en el mundo de la cultura. Roberto Ampuero es un novelista, no tiene la sensibilidad del poeta. Y Luciano es muy joven; no es bueno, además, que una persona del realce mediático de él, y tan bonita, un hombre tan bello, sea ministro de cultura. Yo en cambio soy feo, soy un hombre que ha estado mucho tiempo en la cultura chilena, conozco la dramaturgia, la poesía, el cine nacional. Soy un hombre de mucha sensibilidad y conmigo los artistas estarían completamente asegurados. Y si se pusieran catetes también tengo la fuerza suficiente para pegarles un buen coscacho y que se vayan a inspirar de nuevo. Cuando quiera, Sebastián podrá contar con mi nombre, y yo voy a traer a Alicia al país de las maravillas, no una muñeca juguetona que da dos pasos en el centro y nada más. Eso lo prometo. Y hay otros temas.

¿Cuáles?
-Los recursos hay que saber administrarlos; cómo es posible que un escritor se gane de un viaje ocho millones de pesos, y ni siquiera haya menciones honrosas, que podrían despertar el interés de muchos editores. Y hay mucho pituteo, mientras que en el gobierno de Sebastián va a haber más neutralidad, más profesionalismo. Yo como ministro, si viera que alguien me da una orden para dar un premio determinado, renuncio, cosa que ahora no pasa.

¿Tienes algún temor respecto al gobierno de Piñera?
-Sí, uno bastante preocupante: que la gente que perdió, la gente de la Concertación, se sienta apenada, excluida. En estos días he visto a muchos tristes, casi pensando que los va a gobernar un grupo de bellacos, insensibles frente a los problemas sociales. Y me preocupa que por ello se lancen a hacer una oposición improductiva, cuando Sebastián está absolutamente proclive a recibir los mejores aportes de la Concertación; ya le pidió, de hecho, consejos a la Michelle.

LOS VALIENTES SOLDADOS

¿Tú sientes que la antigua izquierda tiene una tendencia a la infelicidad?
-Esa es una pregunta extremadamente delicada y productiva: yo pienso que la izquierda en Chile echa las bases de todas sus manifestaciones en el dolor, y ahí se queda. Ese es su problema, y no se da cuenta que la vida no sólo está hecha de dolor, de resentimiento, de pasiones que tienen que ver con el reivindicacionismo, sino que está hecha también para afirmar, para construir y no sólo deconstruir.
Sería bueno que ahora la izquierda no entre en un proceso de melancolía, de dolor, de frustración. La izquierda ha hecho mucho por la patria y tiene que seguir haciéndolo, y con Sebastián tendrá espacio para hacerlo.

Para terminar; ¿cambiarías el lema de Chile con ocasión del Bicentenario?
-No, no. El lema del escudo nacional debe mantenerse, pero yo, como ministro de la Cultura -y esto tiene que ser entendido por la gente que podría llegar a molestarse- incorporaría de nuevo esa estrofa tan importante del himno patrio; no es posible que esa estrofa que nos ha dado tanto bienestar sea hoy en día tachada, ignorada. No. Esa estrofa que se perdió con la democracia y que se cantaba a todo volumen en tiempos difíciles…

¿Difíciles?
-O tiempos autoritarios, si se quiere. Para mí sería muy bonito, por ejemplo, ir a un jardín infantil y que los niños, los párvulos, me recibieran a mí como ministro de Cultura diciendo: “Vuestros nombres valientes soldados”. Yo con eso apuraría al ministro de Hacienda para que me diera más platita para que esos niños tuvieran mejor recaudo, mejor alimentación y mejores libros.

Que vuelvan los valientes soldados con Piñera, ¿entonces?
-Ecole cua… Ya me distorsionó este chuchadesumadre.

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