Matrimonio homosexual: una discusión retórica

Por Juan Pablo Gutiérrez

Me parece que la discusión sobre el matrimonio homosexual es singularmente retórica y los argumentos que esgrimen los que se oponen a ella pecan de una circularidad supina; el matrimonio es una institución eminentemente civil, cuya existencia antropológica es incluso anterior a la civilización misma (comenzó a existir desde que el cromagnon agarró del pelo a una mujer y se la llevó a vivir con él a las cavernas rupestres), por lo tanto, como derecho civil que es, no corresponde teñirlo de una determinada ideología o religión (para efectos de transparencia diré que soy católico desde la cuna), por lo tanto, no corresponde que conforme a la naturaleza del ser humano, se coarte la manifestación de este derecho civil para con un sector minoritario pero no por eso menos importante en nuestra sociedad. Creo que negar la posibilidad de que haya matrimonio (y sí matrimonio, no unión civil o contrato o acuerdo, no es necesario someter a una segunda discriminación intentando maquillar el mecanismo jurídico) entre personas del mismo sexo además de atentar contra el principio de igualdad ante la ley(dictada por un estado laico desde 1925) es quitarle al derecho su carácter objetivo, por cuanto en la realidad empíricamente sabemos que existen muchas parejas que se encuentran en esta situación (no es el número en todo caso lo que debe motivar su regulación; aunque existiera una sola pareja debe haber matrimonio homosexual)y merecen tener una solución más allá de lo puramente legal que les permita sentirse dignamente reconocidos por el estado chileno y por la sociedad en general. La Iglesia está en su derecho a manifestar su opinión, como puede estarlo la Junta de Vecinos nº1 de Concepción, el presidente del curso de mi hermano chico, etc, pero no se debe confundir el manifestar su opinión con el entrometerse indebidamente en temas que atañen a los derechos humanos de todos y todas. Creo también prudente señalar que en este tema a la derecha se le cae toda la argumentación cuando señala que en los temas de estado debe primar lo técnico, por cuanto si fuera por consideraciones técnicas hace rato que este tema debería estar resuelto. Y no sólo este tema, sino que otra arista en particular: la adopción por parte de personas del mismo sexo. Confieso que no creo ser llamado a dilucidar esa interrogante. Creo que quienes están auténticamente más capacitados son los sicólogos, y según tengo entendido tanto ellos, como innumerables testimonios de hijos criados por padres homosexuales son abrumadoramente favorables al establecimiento de esa posibilidad.

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