Andrea Dellacasa (32) estudió óptica y baile en Argentina y, por una inesperada vuelta de la vida, llegó hace siete años a Chile. Vino por tres meses y se fue quedando, encantada con el país, del que ya se siente parte. Ahora acaba de ser sacada inexplicablemente del programa Así Somos de Red TV. Aquí hace sus descargos, habla sobre su país y sobre este y también sobre su futuro: le gustaría trabajar en radio y anuncia su intención de escribir un libro.

La sesión de fotos fue realizada en las dependencias del BAR THE CLINIC.

Por Pablo Vergara y Vicente Undurraga

Tus padres son profesores. ¿Qué te parece lo que está pasando acá con esta reforma, que sacan horas de historia y meten más de matemáticas y lenguaje?
-Pucha, es malo. Creo que las especializaciones en matemáticas y lengua uno las puede hacer después, cuando decida qué carrera tomar. Pero no podés dejar la historia de lado. Una persona -o una ciudad o un país- sin historia, no tiene identidad.

Lo que argumentan en el gobierno es que los alumnos no entienden lo que están leyendo.
-Hay que pensar más. Pero no es tan fácil como sacar horas. En todas partes del mundo se están agregando horas al colegio en vez de sacarle. Es esencial. Aparte, para no cometer errores hoy, hay que conocer los errores que se cometieron en el pasado, pero si no conocés tu historia, no sabes de dónde venís ni por qué estás donde estás, y así es muy difícil ir para adelante. Me parece que es un grave error.

¿Por qué crees que la cultura general de Chile no es buena?
-Por el tipo de educación que se ha dado desde hace muchos años. Primero estuvieron bajo la represión, y eso hizo que la cultura estuviera estancada muchos años. Tal vez si hubiera una educación gratuita, laica… Pero en este país, si no tenés plata, no estudiás.

Los colegios buenos son católicos y pagados.
-Pagados, ese es el tema. Entonces, quienes tienen acceso a una buena educación son una minoría y además una minoría que, si quisiera, podría irse a otro país. Es el que se va a hacer los MBA a Estados Unidos y todo eso. Pero la gente que se queda y quiere trabajar acá, tiene muy pocas posibilidades. Creo que el problema del que los gobiernos -éste, el que viene- tendrían que ocuparse es la educación. Pero pasa que para los gobernantes, a veces, mientras más ignorante es el país y su gente, les es más fácil manejarlos.

ARGENTINA SIN DEMOCRACIA

¿Qué otras diferencias has notado con Argentina? A veces uno piensa que la sociedad allá es más democrática que la nuestra.
-Nosotros no tenemos hoy democracia. La democracia se perdió hace rato. La presidenta que está no fue elegida por el pueblo.

¿No?
-Las elecciones fueron ficticias, robadas. Y se hace lo que ella quiere y lo que ella decide. Ella tiene una prepotencia, se cree dios. No sé qué va a pasar ahora con la muerte de su marido…

Tú dices que la mala educación acá en Chile es el pueblo el que la acepta. Haciendo una analogía, ¿no crees que son los argentinos los que aceptan a sus líderes? El argentino siempre ha tenido mayor aceptación que en Chile para caudillismos.
-Porque somos más. Pero lo que permitió estar a Cristina en el poder es la gran corrupción que hoy tenemos instalada en Argentina. Hoy, la corrupción es la que está mandando en Argentina. Da lo mismo.

¿Y hay salida para eso?
-La única salida es que venga una mano dura.

¡¿Una dictadura?!
-No sé si una dictadura pero tal vez, para sacar toda la mugre que hay adentro, se necesitaría. El tema es que siempre que hay cambios de poderes así tan drásticos, muere mucha gente. Pero hoy también en Argentina está muriendo mucha gente por dos pesos con cincuenta.

¿A Kirchner no le reconoces nada?
-No.

Él tomó el país quebrado. Piensa en ese contexto.
-A ver: primero, no ganó con más del 50%. Un presidente para que lo sea tiene que ganar con el 50% más uno. Él ganó porque Menem se bajó. Era el hambre con las ganas de comer las que se juntaron allí. A cuál más chanta. Mira, siempre algo positivo hacen, tienen que hacer, es obvio. El tema es que si él hubiera hecho las cosas medianamente bien, hoy Argentina no estaría cómo está. A mí me dio mucha bronca el tema del impuestazo al campo. Gran parte de mi familia vive en el norte del país. Y en el norte está toda la agricultura y la ganadería. Entonces, uno sabe lo duro que es. Ponerle impuesto al campo y no ponerle a la pesca cuando, claro, las costas son de ellos, era mucho más fácil.

¿No es posible en Argentina una solución que no sea tan radical como una dictadura?
-Que el pueblo se levante.

Una revolución.
-Una revolución. En la situación en que está la Argentina, esto no puede ir mejorándose de a poco. Tengo el entendimiento básico de la política, el del ciudadano, y veo que la cosa está tan mala, que hay una inseguridad tan grande… Es una mafia la que hay.

EN CHILE

¿Hace cuánto que estás en Chile?
-Siete años.

¿La decisión de venirte cómo fue?
-Yo decía nunca me voy, voy a morir acá, pero se dio la casualidad. Yo ya no vivía en Córdoba, estaba en Buenos Aires, y se dio la oportunidad de venir a trabajar tres meses a Chile por muy buena plata con la que me podría pagar el arriendo durante un año y las escuelas de teatro y todo lo que estaba haciendo allá. Y ahí decidí venirme a Chile. Y cuando llegué acá dije wow.

¿Wow qué?
-Wow todo.

¿No habías venido antes?
-No, nunca me había llamado la atención. El argentino normalmente cuando sale del país va para Europa. Acá todo el mundo se va a Estados Unidos, es una locura. Nosotros, en cambio, nos vamos a Europa. Mar frío tenemos, así que se busca mar caliente… Y llegué y acá había una ciudad con una arquitectura que no lo podía creer, con un orden, una limpieza. Fue impactante. Las posibilidades de trabajar, de andar tranquila por la calle y no tener que andar con la cartera así agarrada. Yo aluciné con Chile.

¿Y en estos siete años te ha desilusionado algo?
-No, lo fui conociendo con todas sus cosas. Obviamente hay algunas con las que uno no está de acuerdo. Pero hay más con lo que estoy de acuerdo que con las que estoy en desacuerdo. En realidad, he visto ahora que se están produciendo cosas, desde el último tiempo de Lagos, cosas que han sucedido en Argentina. Entonces pienso, que no, que no, que no pasen porque no me quiero ir a otro lado.

¿Qué cosas?
-Ponéle, cuando pasó todo el tema de los estudiantes con Bachelet, los pingüinos. Cuando llegué, no había ningún tipo de movilización. Yo sentí que la gente al principio a Bachelet, al ser mujer, no le tenía tanto respeto, entonces como que se levantó, se revolucionó. Y ahora con el tema de este gobierno, fue un cambio demasiado farandulero.

La figura del Presidente, por ejemplo, se ha farandulizado.
-Claro. De Lagos la imagen que tengo es la de un hombre al que no le hubieran hecho una parodia humorística del talle de la que le están haciendo al presidente de ahora. Creo que lo de ahora es porque están más preocupados de aparecer y figurar que de gobernar.

ASÍ ÉRAMOS

¿Qué pasó en el Así Somos?
-Decidieron que no iba más después de un año.

¿Por qué?
-Fue una sumatoria de cosas, creerán que una tiene demasiado potencial y que cuando estás sobrevaluada para un trabajo, tal vez no me podían dar el lugar que yo estaba “pidiendo”, uno no exige pero va viendo por qué no hago esto, cuando uno empieza a opinar de algo no les gusta y se van dando cuenta que se quiere meter una más en el tema. Yo estoy tranquila, lo pasé bien en el programa, lo pasé mal los dos últimos días. Supuestamente iba hasta el 22 de diciembre pero con todo lo que pasó en la prensa me dijeron que si me sentía incómoda, mejor me iba.

¿Te acomodaba el programa?
-Sí, siempre me acomodó mucho. Ahora, yo quería seguir avanzando y quise hacer más cosas que las que hacía. Y a ellos tal vez no les interese.

¿Qué te interesaría hacer que no estabas haciendo ahora?
-¡Qué cosas estaba haciendo ahora! No estaba haciendo nada, chicos. Estaba haciendo muy poco. Es decir, lo mínimo que puedo hacer. Yo me preparé para esto: estudié actuación, soy bailarina (aunque hace mucho que no bailo). Me gustan las comunicaciones, me acomoda un matinal, un estelar, me acomoda cualquier lugar donde pueda comunicar.

O sea, pediste más protagonismo y dijeron que no.
-Así como específicamente más protagonismo, no. Pero es la idea.

No repetir la fórmula eternamente. No ser como eterna invitada.
-Exactamente. Hace un año que estaba ahí.

Tal vez te sacaron por un tema de celos, de envidias.
-De quién.

De los conductores que pueden sentirse con una sombra encima.
-Me sentiría muy orgullosa que fuera así. Me sentiría mucho mejor de lo que me siento, sería un orgullo, porque significaría que tengo un potencial… Si un pollo Valdivia se siente amenazado por una Andrea Dellacasa, es una muy buena señal.

Decías que te has sentido muy apoyada.
-Sí, muchísimo. Primero, cuando di la noticia en el twittcar, nunca pensé que la gente iba a reaccionar así. Empezaron a llamar, a preguntar qué onda, qué pasó, y a darme todo el apoyo. Hasta fue portada de un diario. Wow, dije. En el canal me van a matar, pero en realidad no era culpa mía. Del canal tampoco: ellos se manejaron muy bien. La producción, no.

¿Y?
-Y después empezaron los teléfonos. No tenía ningún evento y ahora llené toda la semana. Yo en la semana priorizaba el programa y sólo tomaba eventos los fines de semana. Y ahora tengo eventos toda la semana. Y empecé a retomar las conversaciones que tenía con otros canales, había ofertas a las que yo dije que no para quedarme en el Así Somos. Entonces, ahora se retoma todo. Tengo una persona que me maneja porque soy muy mala para negociar, sobre todo en el tema de las platas, me pongo muy nerviosa y termino cobrando dos pesos con cincuenta y después me quiero matar.

¿Cómo viste a Chile en el programa Así Somos? Tengo la impresión que resumía algo que nos distingue de los argentinos, que no somos pan, pan; vino, vino, sino que prima el doble sentido, estos juegos que hacían con Salfate sacándote el calzón. Es lo mismo que impresiona a la gente que viene y conoce los cafés con pierna.

-No, lo contrario. Creo que el Así Somos, y dicho por mucha gente de afuera, era lo más parecido al formato argentino. Se hablaba lo más directamente que la gente puede tolerar. Tal vez no se hablaba tan directo, pero sí mucho para lo que es la TV chilena.

Un argentino soft.
-Sí. Exacto.

O sea, dices que lo que la gente más puede aguantar acá, allá es soft.
-Sí. Tiene que ver también con el tipo de cultura, idiosincracia que hay acá.

¿La cual te acomoda?
-Mucho. Porque no hay gente como yo. No tengo que competir contra nadie, puedo ser yo libremente y soy única y no hay nadie que pueda ocupar mi lugar. Porque es muy difícil ocuparlo. A ver, yo muestro el culo, las tetas, puedo hablar de la sexualidad, de un montón de cosas sin caer en lo burdo. Siempre trabajo al límite, pero no porque me ponga ese límite, sino porque soy así. Entonces, las que quieren imitarme se pasan de la línea. Porque uno con ciertas cosas nace, no se hace. El talento nace con uno, no se compra, no vas a la universidad a estudiarlo. Esto me acomoda mucho, me gusta. No sé si me bancaría lo que es la TV en Argentina.

¿Por qué?
-Porque es muy fuerte, es mucho. Primero, que las peleas no me gustan. Me mantengo al margen. En Argentina no solo tienes que hablar, tienes que pelear. Y acá por suerte eso no es parte del show.

En una entrevista decías “yo no reniego del culo” en relación a como otras reniegan de su pasado; decías que todas fuimos promotoras en algún momento, y de repente acá aparecen como que fueron siempre modelos.

-Sí, “yo fui la modeeeelo”… Y vos quién sos. Yo en Argentina hacía teatro de revista, era vedette, fui revelación del año en Villa Carlos Paz. Vine acá, por distintos factores me encontré con que lo que vine a hacer no me gustaba, no me gustaba la gente con la que iba a trabajar. Pero dije “estoy acá, tengo que bancármela”, y tuve la posibilidad de entrar a trabajar a un team de verano de una marca de ron muy conocido. El segundo año hice lo mismo pero para una marca de cerveza. Al siguiente año hice para otra marca de cerveza, que ya no fue team sino desfile, y así fui haciendo mi carrera paso a paso. Me llevó tiempo llegar adonde estoy; simplemente yo juego a mi modo, como a mí me gusta, no como le gusta a los demás. Si me gustó tu juego, entro; y si no, me retiro. Y no voy a hacer cosas que no van conmigo para llegar más rápido o para ganar más.

¿No tomas atajos?
-No. Elegí el camino difícil y me divierte. A pesar que me hace llorar bastante, pero me divierte, me siento orgullosa de lo que creé de mí misma. No sé, valoro mucho lo espiritual, lo de adentro de la gente, más allá de que estoy en un medio donde lo estético es el 50% o más. Pero tengo ya 32 años; si pretendo que mi culo esté alto como está 10 años más, hay que trabajarlo pero también hay que trabajar otras cosas.

¿Cómo ves tu futuro?
-Lo veo en Chile. Me pongo metas cortas. Mi futuro lo veo acá, trabajando harto y si todo sigue así, me veo en un muy buen lugar dentro de la TV chilena. Más aún por cómo se está abriendo la TV. Entonces, más allá de ser un producto que a veces por las líneas editoriales no encajo, siento que se están abriendo, acomodando, y mi personaje, quizá por ser el primero de estos desfachatados, es el que va a entrar primero.

¿Como ves la prensa chilena?
-Muy bien. No la veo uniforme. A The Clinic no la veo parecido a nadie.

¿Lees los diarios?
-Sí, todos en la noche, y los repaso en el desayuno para ver si pasó algo mientras dormía. Muy poco puede pasar, porque me duermo a las cuatro de la mañana y me levanto a las ocho. Encuentro que cada diario se especializa. La Cuarta es el diario más popular, cuando llegué intenté leerla pero era imposible porque no entendía nada, y cuando entendía algo lo sentía muy agresivo por su vocabulario. Pero creo que si quieres entender a Chile tienes que leer La Cuarta. LUN es como La Cuarta más refinada. Con sacarina, con un poquito más de política. Y La Tercera saca un poco la farándula y deja otro poco, porque a la gente le encanta leer eso. El horóscopo y la farándula tienen que estar siempre. El diario que no los tiene no lo lee nadie.

NIETZSCHE

¿Estudiaste actuación?
-Sí. Y acá estudié canto.

Y cuando dices que te quieres proyectar acá, ¿qué cosas quieres desarrollar?
-Antes quería hacer actuación porque me encanta la comedia, hacer reír a la gente. Pero este último tiempo, una vez entrando al Así Somos, vi lo que era sentarse a hablar, y me gusta mucho, me proyecto más para animación, opinión, exponer un tema. Me encanta el debate con gente que sabe de lo que está hablando, me gustaría hacer radio y escribir, no falta mucho.

¿Por qué? ¿Tienes ofertas?
-No, pero sí tengo las ganas. Lo vengo pensando hace muchos años.

¿Estás pensando escribir algo?
-Sí. Creo que hoy la gente está muy al lote en muchas cosas, sobre todo en lo que es, la gente no sabe diferenciar entre el corazón y la cabeza, se embarulla muchísimo. Están muy complicados. Me gustaría escribir cosas del diario vivir, del diario pasar de la gente común y corriente. Estoy armando la idea. Yo iba mucho -hoy no lo puedo hacer, pero lo hacía- a sentarme en la Plaza de Armas y mirar a la gente y tratar de descubrir cuál es su historia, por sus gestos, su forma de caminar, andar, mirar, cómo lleva el maletón, cómo habla por teléfono. Me gusta mucho eso.

¿Y escribes?
-Escribía. Hoy no tengo mucho tiempo. Leo más que escribo.

¿Qué estás leyendo?
-Ahora, justo estoy redecorando mi casa y estoy leyendo Feng Shui para redecorar, pero normalmente leo filosofía light.

¿Cuál sería?
-La no light es Nietzsche. Todo lo demás es light. Nietzsche es hard core, en su momento lo leí, no puede faltar en una biblioteca. Más allá del bien y del mal. Es bibliografía básica.

De la cultura chilena, ¿hay algo a lo que te hayas acercado?
-Me identifico mucho con el orden que tienen en Chile, son muy puntillosos en sus formas, me gusta que sean ordenados.

Esa cosa poco directa de los chilenos. A los argentinos les choca pero después les acomoda. ¿Te pasa?
-No, eso es lo único que no me acomoda.

De la no frontalidad chilena hay un típico ejemplo, que es la protesta en la micro, que acá es para callado, chiflando sin que el chofer cache quién chifló.

-Si en una micro todos nos empezamos a putear como en Argentina, es un quilombo. Pero me parece bien. No me gusta la no frontalidad porque cuando me pasan situaciones como la que me pasó la semana pasada, me gusta que se sienten conmigo y me digan, con la misma claridad con que me invitaron al programa, “te queremos mucho pero la verdad es que no nos servís”.

¿Cómo te notificaron?
-Por una carta, la situación fue así: una persona de la producción, terminada la reunión de pauta, me llama a la oficina, llego y me pasa un papel, lo leo y le digo “me estás echando”. Sí, me dice. Ok, qué quieres que te diga después de esto. Me levanté y me fui.

¿Y te dijeron por qué?
-Podría decir un montón de cosas pero me quedo tranquila con que la decisión no la tomó la dirección del canal. Es algo de la productora, ellos debieran decir por qué. Cada vez que yo decía algo, cuando me daban tema, el rating subía, así que por mala evaluación no es. Yo soy una persona súper matea, lo han dicho ellos mismos. Si hay que estar a una hora, estoy. Soy súper profesional y no salgo con cosas de último momento. Si te dije que te voy a mostrar el culo, te voy a mostrar el culo, me sienta bien o mal. Es así. Soy de palabra.

BIELSA

¿Qué te parece lo que pasó con Bielsa, que haya salido en esta tole tole?
-Es una lástima que la ANFP no haya escuchado al pueblo. Mira, yo en el caso de Segovia me hubiera ido porque la gente quiere a HMN y a Bielsa, quien no va a estar si no está Harold. Porque él es una persona de palabra. Lo dijo y lo va a cumplir. Yo creo que Bielsa y HMN hicieron muchísimo por el fútbol chileno. Lo llevaron a un nivel que hacía décadas no tenía. Han levantado el espíritu deportivo. Entonces, creo que para el próximo mundial si no llegan a encontrar a alguien como él, lo van a llorar, lo van pasar tan mal… porque aparte la gente se quedó con el gustito a bueno, a ganar, a entrar a una cancha con confianza. Una de las cosas que siempre yo reclamaba es que hay que creerse el cuento, nosotros los argentinos, pucha, el 86 fue la última vez que ganamos algo, pero nos seguimos creyendo que somos los mejores del mundo, nosotros nos creemos el cuento. Ahora Chile se creyó el cuento. Fue bueno eso. Para el pueblo, para la gente. Y desgraciadamente, creo que si entra una persona con menos carácter que Bielsa la selección va a volver a ser lo que era. Van a volver a salir de joda, los mismos líos de antes.

¿Te cae bien Bielsa?
-Sí, pero ojo: no me gustó cómo estuvo en mi selección. Creo que fue el único que dirigió con 35 millones de personas en contra. Hicimos una buena clasificación pero un mal mundial. Pero en Chile lo hizo muy bien.

Él dijo que le gustaba acá porque funcionaría muy bien su disciplina.
-Él funciona muy bien acá. Ahí tenemos una similitud él y yo. A él le gusta trabajar como se hace en Chile.

Una segunda oportunidad en Argentina, ¿la merece?
-Él funciona acá. El fútbol en Chile se ha puesto de buen nivel pero no vamos a comparar a un Alexis con Messi. Allá hay que trabajar con pibes que son campeones mundiales, que son los mejores del mundo individualmente, hay que tener mucho carácter para eso, y no sé si el carácter de Bielsa es justo el que se necesita allá. Creo que Bielsa anda muy bien para la selección de Chile, donde todavía se puede manejar a los jugadores como niños, porque a él le encanta manejar a los jugadores así, tenerlos en el jardín y ordenarlos, dar clases, él es muy mateo,. Y eso es muy difícil de hacer con figuras que son mundiales. Anda a manejarlo a Maradona en su momento. Imposible. A un Caniggia. Imposible. Gracias a Dios Messi es mucho más inteligente y educado que Maradona, y por eso mucho más manejable. Román Riquelme tiene un carácter del culo, andá a aguantarlo. Tevez, no sé cómo será, parece muy simpático pero no sé qué educación tiene. Estás manejando gente con educaciones muy distintas y egos muy grandes. Ese es el problema y pasó cuando Bielsa condujo la selección argentina: todos eran capitanes y no había ningún marinero.

¿Y acá son todos marineros?
-Claro, acá eran todos marineros y él decidió quién era el capitán.