Los pobladores del balneario de la región de Valparaiso reclamaron ayer contra la planta que el miércoles pasado emanó una nube de sulfuros que intoxicó a niños y adultos de la escuela La Greda. Alegan aumento de casos de Cáncer y otras enfermedades por culpa de la fundición. Codelco, en tanto, dijo que no construirán solos una nueva escuela, pero colaborarán porque les interesa mucho “tener buenas relaciones con las comunidades que afectamos”.

La gente Puchuncaví se aburrió. Tras años viviendo junto a plantas termoeléctricas y después de mucho tiempo sin tener respuesta de autoridades y medios, salieron a la calle a manifestarse contra la fundición Ventanas de Codelco. Todo esto, dos días después que la planta emitiera una nube de dióxido de azufre que intoxicó a 42 personas que estaban a esa hora en la escuela La Greda, ya tristemente famosa por detectarse intensos niveles de contaminación en su suelo. Incluso el Ministerio de Educación ordenó cerrar la escuela y construir una nueva en otro sector.

Por eso ayer cientos de personas protestaron fuera de la planta, manifestándose por lo que dicen son años de vivir respirando la mugre que sale de sus calderas. Y darán la pelea legal.

El Consejo Ecológico de Puchuncaví y Quintero presentó ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso un recurso de protección para detener sus faenas debido al perjuicio constante que han provocado en la población aledaña, después de 47 años en funcionamiento.

Las acciones, según se ha informado, podrían llegar a los tribunales, pues se evalúa una querella criminal en contra de Codelco Ventana.

Los pobladores acusan la existencia de antecedentes médicos que revelan el aumento de casos de cáncer y otras enfermedades producidas por contaminación en esa zona, debido directamente al funcionamiento de las plantas termoeléctricas y otras industrias, como la perteneciente al gigante cuprífero chileno.

“Las enfermedades de nuestra comuna son proporcionalmente más altas que el resto del país con relación a cáncer y nacimientos con malformaciones. Todo lo que guarda relación son arsénico, minerales y contaminación de distinto tipo que emana Codelco”, dijo Leopoldo Quero, miembro del Consejo Ecológico.

Junto a eso, el abogado patrocinante del recurso, Alejandro Chaparro, señaló que buscan “que se repongan sus garantías constitucionales afectadas y que se paralice la turbina que afecta a la población y dicho funcionamiento que provoca un daño establecido y acreditado según los informes de las autoridades públicas”.

El recurso incluye una solicitud al tribunal para que se hagan públicos los informes de la secretaría regional de medio ambiente, secretaría regional de educación y del propio municipio de Puchuncaví, incluida una capa de cenizas sobre la tierra en ese sector.

Codelco y su RSE

Ante estos últimos hechos, Codelco Chile salió al paso de las críticas después de la intoxicación en La Greda y el anuncio del Mineduc de que la empresa correría con todos los gastos para construir una nueva escuela.

Diego Hernández, presidente ejecutivo Codelco, dijo que ellos no serán los únicos en participar, refutando los dichos del ministro Lavín. “Lo tenemos que ver. No lo podemos ver sólo nosotros: No somos el Ministerio de Educación”, dijo.

El representante de la cuprífera estatal luego señaló que “normalmente contribuimos con la construcción de escuelas a través de los excedentes, ya que nos interesa mucho tener buenas relaciones con las comunidades a las que afectamos, y junto con Asiva y todas las otras industrias instaladas ahí vamos a hacer lo que sea necesario para solucionar este problema”.

Por su parte, el gerente general de Asiva (Asociación de Empresas de la Región de Valparaíso), Jorge Rivera, le echó la culpa al Estado por dejar que se construyeran industrias contaminantes cerca de un barrio residencial.

“Creemos que una empresa y una casa particular no son muy buenos vecinos, para eso existen los planes reguladores que determinan cómo se construye y en qué lugares. Aquí históricamente el Estado cometió el error de juntar dos vecinos que no van a funcionar bien probablemente nunca”, dijo a Radio Cooperativa.

Pero el problema podría crecer de manera insospechada. El propio ministro de Salud, Jaime Mañalich, lo aventuró al informar que se realizarán exámenes de sangre y orina a los vecinos de la escuela La Greda, aunque estos sólo se harían durante el segundo semestre de este año, porque el Instituto de Salud Pública (ISP) aún no tiene la tecnología para eso.

Mañalich incluso dijo que se evaluaría trasladar a unos 1.200 habitantes de ese sector hacia otro lado, aunque poco más tarde la ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, lo desdijo al afirmar que no conocía ningún plan al respecto.