Parlamentarios del oficialismo y de la oposición calificaron hoy de “inaceptable” la publicidad que se incluye en textos escolares, aprobados por el Ministerio de Educación y que se distribuyen en colegios privados.

Distintas reacciones negativas  provocó el reportaje de El Mostrador sobre publicidad en textos escolares. El senador Jaime Quintana (PPD), presidente de la comisión de Educación de la Cámara Alta, calificó esto como “preocupante”, al tiempo que denunció que los libros traen canciones publicitarias, afiches y páginas web, que incluso se usan como elementos de comprensión lectora.

“No creo que esto sea necesario, un texto de comprensión lectora puede ser un poema o un fragmento de un cuento, etc., pero no tiene por qué ser un ‘jingle’ publicitario, que claramente induce a ese alumno a desear un producto de una determinada marca”, añadió.

Asimismo, el legislador afirmó a los periodistas que estos libros, al ser usados en colegios particulares, deben ser comprados por los padres, ya que ni siquiera son subvencionados por las marcas que aparecen en sus páginas “por lo que es más grave aún tener que pagar para que las marcas entren en la vida de los alumnos”.

En tanto, la presidenta de la comisión de Educación de la Cámara de Diputados, María José Hoffmann (UDI) también reaccionó frente a la denuncia presentada por padres de colegios privados que encontraron avisos comerciales en los libros de la editorial Santillana.

La parlamentaria también calificó el hecho como “inaceptable”, y agregó que el uso de publicidad a temprana edad genera fidelidad futura, lo que debiera ser regulado y excluido de cualquier proyecto educativo.

“Aquí se abre una nueva forma de negocio al captar un público que es muy atractivo para el mercado”, y agregó que los niños y los adolescentes son “los que mayormente demandan en las compras familiares; ellos son el 43 por ciento de la agenda de consumo”, añadió.

Hoffmann denunció que se está haciendo uso de un vacío legal, ya que el ministerio de Educación regula los contenidos de los textos escolares, pero no la existencia de publicidad en éstos.

La parlamentaria anunció que se reunirá con el ministro de Educación Joaquín Lavín, para solicitar una investigación y una futura regulación que prohíba el uso de publicidad en los materiales de estudio.

Por su parte, el senador DC Mariano Ruiz Esquide sostuvo que el hecho constituye “una manipulación de los niños y su familia que debe ser sancionada”.

“Es un hecho atentatorio a la formación de los jóvenes. No es posible que existan avisos publicitarios escondidos y aceptados, asociados a marcas publicitarias de telecomunicaciones, alimentos y bebidas”, agregó Ruiz Esquide.

El ministro Lavín, se defendió de las criticas al argumentar que se trata de “los mismos libros que esa cartera viene repartiendo desde el año 2002, porque ahí se modificaron los contenidos y establece que la publicidad está dentro de los contenidos”.

En opinión del ministro, el contenido de los textos “permite que los niños enfrenten mejor la publicidad”.

Lavín sostuvo que “los menores en la actualidad están expuestos a la publicidad todos los días, en la calle, en la televisión”.

“Ahora, como ministerio de Educación pienso que deberíamos sugerirle a las editoriales que esa publicidad debería ser a lo mejor ficticia y deberían enseñarle a los niños lo que significa la publicidad y no exponerlos a una marca determinada”, precisó.