A pesar de que el Mineduc recibió ayer un pliego petitorio de los secundarios, los estudiantes esperarán una respuesta del ministro Lavín, quien no quiso recibirlos en su despacho. El paro convocado por los escolares para el miércoles sigue vigente y un gran paro nacional de universitarios citado para el jueves aumentaría la presión sobre una olla que el ministro cree sobre fuego lento.
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Foto AGENCIA UNO
Las “bases” venían debatiéndolo hace varias semanas al interior de los liceos, en asambleas u organizaciones interescuelas y yendo a informar a la periferia. “Expandiendo el germen del descontento”, explican a The Clinic Online.
Un trabajo que no ha bajado la guardia, desde que el lunes pasado el tema copó los medios de comunicación con el desalojo más que violento en el Liceo Barros Borgoño, lo que se afianzó con la toma pacífica del “Aplica” a media semana y cobró fuerza con un llamado a movilizarse que en una semana ya suma más de 150 colegios exigiendo soluciones concretas a la crisis de la educación pública.
“Nosotros nos coordinamos entre nosotros, vamos a hacer charlas a los colegios a contar qué es lo que pedimos y por qué. Lo hacemos donde sea: sala por sala y hasta en la calle”, dice Amanda Bollmann, alumna de 3º medio del Liceo Rosa Ester Alessandri Rodríguez de Independencia y una de las encargadas de comunicación del movimiento en su liceo.
Estuvo desde el lunes a las 08:30 moviéndose desde Independencia a Los Héroes, después a la estación Grecia del Metro, de ahí a la Plaza Ñuñoa y finalmente a Vicuña Mackenna frente al metro Los Quillayes. Todos los viajes en micro y sin pagar ningún pasaje “porque no andamos con ni uno”.
En compañía de Daniela Rojas del Confederación Suiza y Amanda Bollman visitamos cuatro colegios para escuchar por qué están en toma desde el miércoles pasado, tratando de convencer a sus compañeros y compañeras más apáticos con el movimiento.
En tres de ellos pudieron hacer las charlas y sólo en uno recibieron una negativa matizada por la posibilidad de fijar una fecha para la visita antes que termine la semana. Así, con estas verdaderas cuadrillas de escolares de liceos “emblemáticos” convenciendo a sus pares periféricos, y en algunos casos hasta regionales, el petitorio de los estudiantes se ha ido expandiendo y ahora radica en un cambio en las garantías constitucionales de la educación pública.
Son más organizados que lo que el mismo ministro Lavín cree: el primer colegio en levantarse, que ya se había puesto de acuerdo con sus “hermanos” del Liceo de Aplicación y otros liceos que conforman la Femes (Federación Metropolitana de Estudiantes Secundarios), lo hizo cuatro días después de la entrega de la última encuesta Adimark, que mostró un desplome en la popularidad del gobierno y de la gestión que llevaba uno de los “presidenciables” UDI en Educación.
Invocando a las bases
Lautaro Castro, representante de los segundos medios del Aplicación, lleva una semana haciéndolo. Él es parte de la “comisión de difusión” del “Aplica” junto a una treintena de compañeros que se han repartido por casi la totalidad de las comunas de Santiago y están en conversaciones con las federaciones de Valparaíso y Temuco. Los difusores de la Aces (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios), entidad paralela a la Femes, también lo ha hecho.
En este proceso han llegado hasta Buin y Coronel a explicar su petitorio. Con el mínimo -y a veces ni eso- para moverse de una lado a otro.
Así apenas al mediodía del lunes el Mineduc contaba a 138 colegios en paro o toma a lo largo del país. Por eso accedieron a recibir la carta-petitorio que entregaron siete representantes de los secundarios en el ministerio en manos del subsecretario de Educación, Fernando Rojas.
No era lo que esperaban, pero Lavín declarado “molesto porque una minoría se tome el colegio imposibilitando al resto tener clases”, como lo había afirmado 12 horas antes en el programa Tolerancia Cero, bueno fue entregar sus demandas en la mano de la segunda autoridad de Educación.
Tras el breve encuentro, Fuentes afirmó que el eje central de sus pedidos era el cambio en la Constitución y que los suyos no iban a conformarse con menos que eso. Minutos después, cuando los secundarios ya se habían ido, Rojas tomó la palabra y señaló que “el paro, las tomas y las manifestaciones no ayudan a un diálogo constructivo”.
Lavín hasta el cogote
Con este hecho ya son dos los petitorios formales en manos del titular del Mineduc. El domingo, antes que comenzaran las tomas, incluso Lavín recibió a los miembros de la Confech, que representan a un gran número de universidades hace varias semanas en toma y paro.
A eso se suman las declaraciones de un visiblemente molesto Consejo de Rectores y el Magisterio cada vez más alineado a la presidenta de la FECH Camila Vallejo y los otros representantes de la educación superior llamando a otro paro nacional para este jueves. Un día después del de los escolares.
La crisis tiene tan expectantes a sus actores que hasta el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, se ofreció como mediador en el conflicto. Sin embargo, poco duró su candidatura porque los mismos escolares dijeron que no era un interlocutor válido y que sólo esperarán un pronunciamiento del ministro para saber qué acciones toman en adelante.
Por ahora, ánimo de bajar los brazos no hay. El miércoles habrá marcha, pero seguirán con sus autogobiernos después de ella.
Amanda dice que no le importa seguir gastando suela yendo a los rincones de Santiago a seguir convenciendo a sus pares. “Estoy segura de lo que hacemos y de las convicciones por las que nos movemos. Yo al menos lo estoy y sea ahora o después cuando entré a la universidad, lo voy a seguir haciendo”, dice.




