Internada por 3 días en el hospital con trauma abdominal, policontusión y sangrado vaginal. Así terminó la menor Javiera. S., de 14 años, luego que pacos de Fuerzas Especiales la desalojaran a ella y otros menores que hacían un acto de protesta en la rivera del río Mapocho.

Según el testimonio de la menor y sus compañeros, Javiera fue detenida y llevada a rastras por cuatro efectivos de Fuerzas Especiales, que la agarraron mientras otro paco le pegó certeras patadas: dos en la guata y otra en la vagina. Después de los golpes, otra Carabinero mujer aprovechó de pegarle una patada más en la vagina, antes de subirla al carro policial.

Por esos hechos la Corporación Humanas, quien entregó toda la información a través de un comunicado de prensa, interpuso una querella criminal en contra de todos quienes resulten responsables de la presunta violencia sexual cometida en contra de la estudiante del Liceo Darío Salas. Patricia Rada, abogada de Corporación Humanas, sostuvo que en el caso de la menor se vuelve a constatar un patrón de agresión de carabineros hacia jóvenes estudiantes mujeres, que tiene un fuerte componente de violencia sexual. “Esta forma específica de represión se ha constituido en un patrón de conducta policial hacia las mujeres estudiantes, por su condición de género”, sostuvo la abogada de Humanas.

Según el testimonio de la menor, mientras gritaba y lloraba porque le dolía mucho el estómago y la vagina, un paco la humilló, se burló de su llanto y le tiró escupos y tierra. Luego de los golpes que recibió, la menor tuvo sangramiento vaginal y posteriormente perdió el conocimiento. Tras reincorporarse, comenzó a caminar para subir de la rivera del Mapocho y aunque una carabinera (que fue la única que la ayudó) intentó que se la llevaran en ambulancia, pacos de Fuerzas Especiales intentó esposarla y la subió al carro policial.

Cuando llegaron a la 18º Comisaría, en Ñuñoa, le constataron lesiones en la misma unidad policial, enviándola luego a urgencias del Hospital Calvo Mackenna. En la patrulla donde la trasladaron al recinto asistencial, había 3 Carabineros, dos hombres y una mujer, que la golpearon y para que desde el exterior no se oyeran los gritos, el chofer de la patrulla subió el volumen de la música. El mismo chofer amenazó a Javiera con devolverse a la Comisaría y tirarla al calabozo con los ojos vendados y esposada si seguía gritando.

Finalmente, como resultado de los golpes que le propinaron efectivos de Carabineros, la menor tuvo que ser internada en el Hospital Calvo Mackenna por 3 días, ya que presentaba trauma abdominal, policontusión y sangrado vaginal.