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Opinión

3 de Abril de 2012

“A mi no me hacían bullying porque me respetaban, los hueones”

Estamos a un mes del comienzo de clases y ya empiezan a salir los balances clásicos que salen cuando se está a un mes/a una semana/a diez años de lo que sea. Ésta vez, es el bullying -La Tercera publicó ayer que las denuncias subieron en un 20%- y si estuviéramos en un jueguito de […]

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Estamos a un mes del comienzo de clases y ya empiezan a salir los balances clásicos que salen cuando se está a un mes/a una semana/a diez años de lo que sea.

Ésta vez, es el bullying -La Tercera publicó ayer que las denuncias subieron en un 20%- y si estuviéramos en un jueguito de asociación libre, y la primera palabra que dijéramos fuera ésa -bullying-, es probable que en los primeros nombres que pensáramos fueran los de dos Nicolás: López y Copano.

Nicolás Copano: 25 años, dueño de uno de los tuiters más seguidos del país, uno (para esto no hay estadística, sólo intuición) de los más troleados, orador de charlas sobre el bullying en colegios de Chile, airecito a que a él mismo le hicieron bullying en el colegio, airecito a estar tomando revancha por eso.

Copano está más flaco que hace un tiempo, toma agua, habla fuerte, habla más fuerte que el resto del mundo y dice:

-Tengo el autoestima baja. Dentro mío hay una cosa de competencia conmigo que siente que hace cosas que no están bien y esa culpa que se enfrenta a cada minuto es la que me hace hacer más cosas.

-Yo pensaba que te creías el hoyo.

-Lo que pasa es que la gente interpreta muy mal las cosas que uno hace. Yo no puedo parar a todo el mundo y decirle: “Sabís qué yo salgo en la tele, digo las cosas que pienso y quizás tú pensai que yo te estoy obligando a pensar como yo, y yo no te estoy obligando a pensar así”.

-A ti te interpretan particularmente mal.

-¿En qué sentido?

-No sé. No eres como el Rafa Araneda, que da lo mismo.

-Lo que pasa es que yo siempre tuve posición. Cuando tu tenis posición asumís que algunos les va a gustar y a otros no. Ahora, eso también atrae la atención. Yo soy el tipo más taquillero en redes sociales por eso. ¿Por qué me miran si no les gusto?. ¿Por qué me miran?. Nunca lo he podido entender.

-Supongo que el rechazo viene porque hablas muy fuerte.

-¿Y eso le asusta y le preocupa a un pueblo?

-Me refiero: mucha intensidad

-Es que es lo que hay que hacer. Una vez yo trabajaba en radio y DJ Black, no me acuerdo, me dijo: “Oye, es que tú hablai con un tono” y yo le dije: “Oye, tú hablai como nada”. Entonces al final a mi me parece que uno tiene que ser como es. Obviamente los que trabajamos en este medio queremos que nos quieran y a veces nos vuelve locos que nos critiquen pero también uno no está escuchando todo el tiempo a todo el mundo. Yo sé que tengo un público súper claro y, ojo, por desgracia no es la gente que me gustaría que me escuchase. A mi me gustaría que me escuchase mucha gente de la masa. La gente con la que yo me crié en La Florida.

¿Tu pùblico es el abc1?

-Si. Duro.

-¿Por qué pasa eso?

-Porque hablo bien. Pronuncio bien.

-Una vez Johnny Herrera me dijo “porque hablo de corrido”.

-En este país se ha vuelto ofensivo hablar bien. Y es súper comprensible porque la educación ha hecho una pared. Y quienes adquirimos conocimientos y nos interesamos por otras cosas somos enemigos también. Es terrible y eso es lo peor de este país.

-Karol Dance habla bien

-No habla bien.

-Si habla bien

-Habla lo que la gente quiere, que es muy distinto. Yo la verdad creo que no hay que decir lo que la gente quiere. Ojo, yo quiero a Karol Dance, lo conozco, fui el primer tipo en llevarlo a la tele. Cuando nadie lo pescaba fui a decirle a la gerente de radios juveniles: “Lleven a este pendejo porque es el futuro”. Y es el futuro. Yo creo que va a llegar muy lejos. Él es un comunicador de masa. No dice lo que piensa. Tiene otro rollo pero yo respeto ese rollo.

-Oye, y yendo a eso que quieres que te quieran ¿te cuesta soportar el trolleo?

-Tengo 360 mil personas en twitter. Si les gusto a todos quiere decir que está mal.

-A mi me da lata que me trolleen.

-A mi no. Ya no. Es que cachai por las fotos: ver las fotos y leer sus biografías es para mi como una seda. Gente que no quiero que piense como yo. La mayoría de la gente que me trollea, su biografía dice cosas como “pinochetista”. Pero al verme en persona no dicen nada.

-¿Y qué te pasa cuando los proyectos fracasan. Pienso en El Hormiguero.

-En mi vida estuve en un programa que le fuera mal, pero en éste caso para mi es el máximo orgullo porque trabajé con Sergio Nakasone. O sea es como trabajar en la peor película de Francis Ford Coppola. Y yo lo que hacía era decir que estaba en ese equipo súper orgulloso. Qué me va a importar. Llego a mi casa, tengo la tele que quiero, estoy en otra.

-¿Cuándo te dejaron de importar esas cosas?

Cuando me di cuenta de que este país es sumamente injusto y que yo no podía dirigirme a la gente a la que quería hablarle. Fue cuando empecé a hacer cable e internet duro. Me pasó que en un momento me podía quedar en canal 13, me podía ir a CQC o me podía ir al cable. Y ahí pensé: ¿por qué tengo que hablarle a todos?

-Decías que querías hablarle a todos.

-Es que me dio vuelta la cabeza. Ser querido es un bien muy fácil. El Dash y el Cangri pueden ser sumamente queridos. Ser respetado es una batalla que se da todos los días.

¿Eres respetado?

-Sí

-¿Y eso en qué se nota?

-En las columnas de Publimetro, en cuando me llaman las empresas, en que tengo un grupo de facebook de fans de 34000 personas. Lo que pasa es que hay un tema con el tema del troleo. Si hacís la ecuación yo soy uno de los tipos más seguidos de Chile sin necesidad de salir en la tele, sin la necesidad de salir haciendo dos horas de radio hoy, porque hay gente que hace dos horas de radio diciendo nada para sobrevivir

-La pega perfecta…

-Y yo estoy escribiendo, tengo una empresa, produzco mi propio programa, yo voy a buscar los auspicios, trabajo con mi socia…

-Hablemos de lo que nos convoca: bullying colegial. A ti te echaron del colegio por publicar una columna sobre un profe en la Zona de Contacto.

-No me echaron. Me fueron. Fue una persecución. Negociaron conmigo, empezaron a acosar a mi hermano, le bajaron las notas. Dijeron: “No nos molesta”, pero si les asustó. Les molestó mucho. En ese momento yo me di cuenta de que tenia poder. Me acuerdo el día perfecto que se publicó mi primera columna. Me citó un cura a una sala y me dijo: “¿Viste lo que hiciste?”. Yo le dije: “Usted debería estar orgulloso de mí”. ¿Por qué?, me dijo. Y yo: “Porque arriba todos sus borregos no harían eso. Yo soy distinto”. Y al día siguiente rezaron por mi alma.

-¿Y qué onda la vida con los compañeros?

-Yo era raro. Siempre fui distinto. Yo lo sé. Mi mamá me lo dijo desde muy chico: aprendí a leer de chico, no jugaba a la pelota porque me aburría, tenía imaginación.

-Y no te molestaban con: “Ah, erís cola por no jugar a la pelota”.

-No. No me molestaban. Es más: yo era el líder de los que no hacían esas cosas, que sí eran cabros con bullying.

-El líder de los bulineados.

-Pero a mi no me hacían bullying porque me respetaban los hueones. Me gané el respeto de los hueones y cuando empezaron a llegar las minas yo tenía que hablarles porque todo el resto era como de fútbol.

-Erai el que hacía la carta de amor.

-Yo escribía bien. Finalmente ser distinto fue mi camino. Si tú me preguntai, a los cabros con bullying les diría: “validen ser distintos”. Busquen su talento y chao con el resto. Ahora yo no me recuerdo como un tipo alejado de los demás. Me pasó con las minas que me gustaban del barrio que agarraban conmigo cuando no estaban los otros eran raperos y yo era intelectual.

-Me contaba una buena fuente que te decían “el guasón” en el colegio.

-No es verdad. La gente quiere decir cosas sobre uno pero uno ya se fue. Ya superé el colegio.

-Pero cómo llegamos entonces a lo del libro en el wáter que me contaste antes de la entrevista.

-Me fui a un colegio nuevo y en el Alcántara era todo más rudo porque era mixto.

-Yo pensaba que era más rudo un colegio de hombres.

-Nooo. Es que en un colegio de hombres uno sabe hasta donde llega la estupidez. La estupidez queda entre nosotros. Me acuerdo que yo estaba leyendo “Lugares Comunes” de Andrés Velasco. Me lo había recomendado mi gran amigo José Miguel Villouta. Y a un hueón le molestó que yo estuviera leyendo siempre pero es que me aburrían. Yo ya trabajaba en la tele, entonces era como “ohhhh, estos hueones tontos”. Pero bueno, sobre el wáter: después el tipo me agarró el libro y me lo tiró al baño. Yo me empecé a indignar pero en un momento dije “Si voy a la inspectoría, no saco nada. Sólo tengo que ver qué le pasa a este tipo” y averigüe, y era un hueón que había embarazado a su polola hace nada y lo más probable es que terminara arreglando autos.

-Es una lectura un poco terrible…

-Y sucedió. Entonces me puse en su lugar: yo también mataría al que tuviera un libro en sus manos porque sabe algo que yo no sé.

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