Por LaInformacion.com

Tengo un amigo sacerdote, Vicente, que vale un tesoro. Por dos motivos: a) porque es un buen amigo (con eso está todo dicho) y b) porque cuando he tenido que escribir sobre algún tema religioso me ha servido como fuente de información muy fiable.

Además, no elude ninguna cuestión espinosa. Ya que estamos en Semana Santa, le he llamado para para preguntarle si se atreve a responder estas cuestiones incómodas. Y lo ha hecho, sin esquivar ninguna:

1. ¿Por qué la Iglesia promueve el dolor voluntario? ¿Qué sentido tiene el ayuno y abstinencia?

Buscar el dolor por el dolor no es penitencia. Si acaso, es masoquismo. Lo que la Iglesia busca es la conversión de los corazones: que seamos generosos con los demás, que a veces implica negarnos a nosotros, como hizo Cristo, aceptando una muerte muy dolorosa. ¿Debemos hacer lo mismo, sufrir la misma tortura? Evidentemente, no. Pero el ejemplo de renuncia de Jesús lo podemos imitar en privaciones pequeñas: ayunar, no comer carne el viernes (recordando el día de la semana en que murió Jesús), rezar más, dormir un poquito menos porque nos quedamos ayudando a enfermos y necesitados…

2. ¿Y las penitencias públicas, con sangre incluida?

La penitencia nunca debe poner en peligro nuestra salud. Eso lo dice la Iglesia, aparte del sentido común. Las personas que hacen penitencia pública (ir descalzo, con cadenas en los pies, llevando un paso muy pesado o infligiéndose unos leves pinchazos en la espalda) nunca deben olvidar esto. La Iglesia ha rechazado explícitamente las penitencias desproporcionadas, como las crucifixiones que se llevan a cabo en Filipinas.

Hay otro tipo de sacrificios, por así decirlo, más privados y menos carnales: tratar bien al que nos trata mal, no enfadarse, escuchar al prójimo aunque estamos cansados, hacer favores en casa que le hagan la vida mas cómoda a los demás… todos estas pequeñas renuncias, que debemos hacer siempre e intensificar en esta semana, son signos de algo más importante: amor a Cristo, que nos enseñó el camino, y amor a los demás. Un cristiano debe hacer penitencia no sólo sus pecados propios, sino también por los pecados de los demás: pensemos en los asesinatos, guerras, abortos, violaciones, robos, calumnias, soberbias, vanidades, etc…

3. ¿Por qué la Semana Santa tiene tantos rituales, procesiones, monumentos, oficios? ¿No puede eso llegar a oscurecer el mensaje que se quiere transmitir?

En ciertos actos, civiles, sociales o religiosos, los seres humanos tendemos a elaborar rituales. Así lo vemos en una boda (religiosa o civil), en una toma de posesión de un político o en un acto religioso. Eso no refleja ningún imperativo propiamente religioso, sino una tendencia natural. Refleja también la importancia del acto: cuando más importante es, hay más música, más solemnidad, más ritual. Cada cristiano debe procurar que todo rito adquiera en su vida un significado profundo, que derive en actos concretos de amor a Dios y a los demás.

4. ¿Por qué son barrocas las imágenes? ¿Refleja una idealización de aquel periodo, cuando se imponía en España la contrarreforma católica frente al protestantismo?

Hay imágenes de épocas anteriores: renacentistas, medievales y incluso anteriores. Y posteriores. Cierto es que entre el siglo XVI y XVII, en parte como reacción al protestantismo, se redoblaron los esfuerzos de evangelización del pueblo. Las procesiones eran entonces lo que la televisión ahora: eficaces instrumentos de pedagogía popular. La gente del pueblo, en su mayoría analfabeta, y sobre todo los niños, captaban el mensaje evangelico a través de las imágenes y las explicaciones posteriores. No cabe duda, por otra parte, que la calidad artística de muchas imágenes del barroco es impresionante. Son bellísimas; por lo tanto es natural que sean las más conocidas. Además, la escultura religiosa es reflejo de los gustos de la época. Cada uno ha tenido distintos reflejos en todos los ámbitos; también en el arte.

5. ¿Por qué hay tanta devoción religiosa y sin embargo la práctica es tan pequeña?

Cristo hubiera muerto como murió aunque sólo pudiera salvar a una persona. Con esto te quiero decir que no hay práctica sacramental pequeña, al menos cualitativamente. Una sola Eucaristía -solo una- tiene un valor infinito. Cosa distinta es que a nosotros (no hablo sólo de los curas, sino de todos los creyentes practicantes) nos gustaría que más gente acudiera a misa, se confesara, rezara el rosario, etc, etc. Ahora bien: esto es un problema de coherencia personal. Llamarse católico y no practicar refleja un conocimiento muy superficial de la misión a la que Dios nos llama. La incoherencia, por cierto, no es connatural a los católicos, sino al ser humano en general. Si no vivimos como pensamos, acabamos pensando como vivimos. Decir “creo” es un paso; vivir como se cree, es lo que nos lleva al cielo

6. ¿Es desmedida tanta devoción a las reliquias?

Si una persona lleva colgada del cuello, medalla de la Virgen, crucifijo, y en su cuarto una figura del Sagrado Corazón y en el coche un santo y no va a misa el domingo, ese hombre tiene un cristianismo de plástico o de hierro; el que no lleva nada de eso, y se confiesa con frecuencia, va a misa, comulga y vive la caridad con su familia y trabaja honradamente en su oficio o profesión: ese es un santo.
Dicho de otra forma: Si la devoción, cualquiera que sea, sirve para hacernos mejores cristianos, amar a Cristo y amar a los demás, entonces no hay devoción desmedida. Si por el contrario, la devoción no se traduce en una mejora personal, corremos el peligro de convertirnos en unos perfectos fariseos.

7. ¿Por qué Jesús murió con tanto sufrimiento? Si era Dios, ¿no le bastaba su propia voluntad para hacerlo?

Hay un refrán que dice que “el movimiento se demuestra andando”. Podemos decir que el amor se manifiesta amando. Para que viéramos cuánto nos amó Cristo, Él quiso aceptar libremente una muerte durísima, con flagelación, coronación de espinas, salivazos, crucifixión… para que no hubiera duda de que lo hacía por amor. Quien sabe de amor sabe de dolo: una madre que ama a sus hijos se sacrifica -se dice- por ellos hasta lo que haga falta. ¿Hay alguien que quiera más a un hijo que sus padres? Quien entiende de amor entiende de sufrimiento. De hecho el Evangelio dice: “tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo hasta la muerte y muerte de Cruz”

8. ¿Es falsa la Sábana Santa?

Esa cuestión está en debate. La Sábana Santa ha sido un objeto venerado desde hace muchos siglos. Existen estudios muy serios que defienden su autenticidad y otros que apuntan en otro sentido. Hace mucho tiempo que la prueba del carbono 14 fue desacreditada. Es bueno que se siga investigando sobre el tema. En cualquier caso, nadie es más o menos cristiano por creer o no en la autenticidad del lienzo.Lo que hace a uno buen cristiano es el cumplimiento de los 10 mandamientos de la ley de Dios, los sacramentos y sobre todo la práctica de la virtud de la caridad que es, sustancialmente, amar a Dios con toda el alma y al prójimo de modo semejante.