Carlos Larraín: “Yo encuentro peor darle besos a un gato que comer papas fritas”

Es agosto y ya lo dice el dicho: Chile, país de gatos. Por eso hacemos un especial-homenaje a los gatitos que incluye a Valentina Roth bailando sexy perro gato, al gato Juanito evangélico, a gatitas ricas, letreros de gatitos perdidos por las calles, a gente gatófila, a páginas de gatos para gente gatófila, a Morrissey y su obsesión por los gatos y a Carlos Larraín, el todopoderoso presidente de RN que se dedica a cuidar a sus cinco gatos en su casa de la comuna de Las Condes. Pase y sapee.

Fotos: Luis Hidalgo

Es difícil escribir el comienzo de una entrevista a Carlos Larraín. Por un lado, no necesita presentación. Por otro, se pueden decir muchas cosas.

Muchas cosas: una amiga dice que es difícil encontrar políticos con gato en la derecha porque lo común son los caballos. En el patio de la casa de Carlos Larraín hay una capilla pequeñita. En el patio de su casa uno se siente inevitablemente chico porque todo es demasiado grande, y es difícil seguir pensando que uno está en desacuerdo con él en casi todo porque parece una persona como cualquiera, porque parece cansado, porque tiene cinco gatos que dan ternura como cualquier gato, porque le cuesta creer que esta entrevista se trate sólo de gatos y piensa -acá va una talla de ésas que tiran los papás- que en esto hay gato encerrado. Pero no hay ni un encierro. Esto se trata de gatos. Un terreno que no es valórico, uno en el que no se tiene idea qué chucha piensa y uno -esto es lo más importante- en el que se puede llegar incluso a estar de acuerdo con él (sí, le da lechecita tibia a sus gatos).

Es difícil escribir un comienzo y acá va uno posible: esto se trata de los cinco gatos de Carlos Larraín, de una perra perdiguera a la que quiso, no hay casi nada de política y muy poquito de discurso moral.

Acá va:

-Los gatos aquí los recogimos de la calle y nada, pues: de repente llegan, de repente se van. Son gatos migratorios. Y aquí hay mucho ratón. Entonces tiene un sentido práctico también. Como esta cuadra es muy sola viene mucha gente a dejar los gatos, gatos nuevos. Los botan. La semana pasada recogí tres y después se volvieron a ir, y como en este sector de la ciudad todavía se riega por asequia, hay mucho ratón. Llegan por el agua. Aquí en la casa ha habido batallones de ratones. Galopan por el entretecho y parece como que estuviera temblando. Los problemas son cuando se empiezan a criar arriba entonces pelean y chillan, y en general las mujeres se asustan mucho por los ratones y a las mujeres no hay que asustarlas.

-Los hombres también se asustan con los ratones.

-No, no, no. Los hombres no le tenemos miedo a nada, salvo a algunas mujeres.

-¿Quién quería a los gatos entonces? ¿Tú esposa?

´-Los dos, los dos. Si necesitamos animales. O sea a mi me gustan las casas pobladas, pues. Esta casa es completamente abierta, entra y sale gente y los animales les agregan vida

-¿Gatófilo?

-No. pero no era de los que andaba matando gatos. Yo tenía amigos que se dedicaban a matar gatos. Cuando yo era chico -joven, porque sigo siendo chico- había unas pistolitas que se llamaban mata gato y la gran entretención era matarlos. Yo no le encontraba mucha gracia. Siempre los he encontrado unos animales gráciles, sutiles, bonitos, y -de yapa- con un pelaje muy bonito. Pero no sé si tú sabes que se envenenan con su propio pelaje.

-No. No sabía.

-Los gatos se lamen mucho. Son muy limpios los gatos. Comen mugre pero son limpios, entonces van tragando pelo. Y a los gatos hay que hacerles una especie de purga para que boten los pelos. Se les da una pastillita y con eso botan los pelos. Tú no sabías eso.

-No. Yo le daba besos a mi gato y me decían que no lo hiciera. Pero no sabía.

-Sobre todo por los ratones. Los ratones son muy portadores de enfermedades. No sé si tú sabes que la peste bubónica seguramente la transmitieron los ratones que salían de los barcos que venían de constantinopla y por ahí entró la peste bubónica, que es la peste negra…

-Uno come tanta cochinadas sin saber que darle besos o no da un poco lo mismo.

-Yo encuentro peor darle besos a un gato que comer papas fritas.

-O sea, no le das besos a los gatos

-No. Ni a palos.

-¿Cómo se llaman tus gatos?

-No les tengo ni nombre. Son silvestres. Son gatos silvestres. Hay uno que se llama Botitas, que la mitad de abajo de la pata es negra. Los gatos son ultra movedizos sobre todo en agosto que salen a buscar las gatas. No sé si son las gatos las que buscan a las gatas o viceversa pero se mueven mucho y maúllan mucho. ¿Tú tenías gato encerrado en tu casa?

-No. pero no tenía cocos.

-Ah, lo caparon al pobre. Pero qué crueldad.

-¿No hay que hacerlo?

-No. Es una maldad, pues. Es una operación muy dolorosa me figuro yo.

-Se recuperan.

-¿Ah si? Algunas cosas que no recuperan más.

-El placer.

-No deja de ser. Es un impulso. ¿Lo reconoce eso usted? Ya. No hablemos de cosas difíciles.

-Jaja. Bueno ¿Has tenido algún gato que te haya importado?

-No. Pero tuve una perra cazadora. Yo no mataba gatos pero mataba pájaros. Era una perra muy genial que tenía un olfato privilegiado y una inteligencia increíble. Pero me la envenenaron. Traté de salvarla, la llevé al veterinario pero no hubo caso. Se llama Diana. Era una hembra preciosa. Una vez le disparé a una perdiz -tú sabes que los perros perdigueros tienen quinientas veces el olfato más desarrollado- entonces se ponen muy tensos. Me apuntó a la perdiz y le erré. Le erré aunque me la apuntó y entonces la perra me miró para atrás como quien dice no se puede ser más idiota.

-¿Hay algo que le envidies a los gatos?

-Bueno. Eso de que no tienen que decidir nada. Ellos proceden, no más. Nunca cavilan, nunca tienen que ponderar nada pues si son irracionales. La bendición de ser irracional que hoy día se cultiva bastante.

-¿Por qué lo dices?

-Hay bastantes ejemplos de conductas irracionales. Ningún individuo en particular pero grupos bastante amplios como que no se detienen a ponderar lo que hacen. No me estoy refiriendo a los movimientos estudiantiles, no te adelantes.

-Entonces…

-La vida es así. Mira: el otro día fui a una tienda a la que voy una vez al año porque me aburro enormemente y un tipo compró un palo de golf. Un palo de golf viejo -de esos jubilados digamos- bonito, antiguito para mirar. Un tipo joven lo compró y se lo echó al hombro, y sin querer se dio vuelta y le pegó a un hombre mayor. El señor mayor le dijo tenga cuidado con el bastón que me acaba de pegar en la cara y el tipo le responde: “Bah. Qué pena que no te pegara más fuerte”. Muy pirulo. Son estos señores que tienen la seguridad que da la plata. ¿Usted conoce ese fenómeno? Qué fuerte, ah. Eso es irracional. Eso es ser irracional. Yo tengo plata, yo soy potente, el mundo tiene que caer arrodillado a mis pies. Antes ocurría eso con la belleza femenina. Y son manipuladoras a veces.

-Se juntan minas bonitas con hombres con plata

-Hombres feos. Mientras más feo, más manejable.

-¿Te has sentido poderoso por tener plata?

-No, fíjate.

-¿Y por ser poderoso?

-Yo tengo mala idea de mi persona y nunca he experimentado eso de manejar vidas ajenas. Mi experiencia es que tienes que relacionarte con los demás por la vía de convencerlos. Ponerse en los zapatos ajenos. Fíjate que no me suelen resultar las cosas que me propongo. ¿Como qué? Hay algunas cosas inconfesables pero, entre las confesables, nombrar alguna autoridad en un cargo que me parezca interesante. Las inconfesables siguen siendo inconfesables. Antes en las entrevistas solían preguntar: “¿Qué hace usted cuando está solo? Yo contestaba: me tomo una taza de café”. Las cosas inconfesables son entretenidas porque mueven a la curiosidad femenina.

-Pareces cansado.

-¿Yo?

-Sí.

-No. Estoy viejo. Vengo saliendo de un resfrío, subo escaleras y me falta un poquito el resuello. Tengo 69 años. Pero estoy bien conservado y no me tiño el pelo, dejo constancia.

-Hace un rato me hablabas de que los hombres no le tenían miedo a nada. ¿A qué le tienes miedo?

-Le tengo miedo a pocas cosas. A la muerte sí. Si creo en la vida eterna tengo que tratar de estar más o menos preparado porque como hay serios inconvenientes para irse para el otro lado en buena forma, le tengo miedo a la muerte

-Pero eres católico

-¿Tú qué crees que con eso estamos vacunados para el otro lado?
-¿Qué falta?

-Es bastante más complicado. Tratar de vivir decentemente. No es cuestión de tener un timbre no más. Hay que tratar de conducirse bien. Tú me hablabas del poder recién. ¿Tú crees que el poder no ofrece tentaciones?. Te ofrece la posibilidad de ser abritrario, caprichoso. Se me ocurren otras cosas pero eso no te lo voy a decir.

-Mucha gente te considera abritrario.

-¿Mucha?. No me digas eso que me voy a deprimir.

-O alguien de ideas tajantes y que de repente dice sí porque sí.

-Yo trato de razonar. Trato de fundamentar lo que pienso y trato de explicarlo. Ahora, lo que explico no tiene por qué gustarle a todo el mundo. Pero yo no diría que soy una persona que vive de instrucciones militares. Me considero sumamente libre y lo cultivo ¿Que dirias tú?

-¿De?

-¿Me ves como una persona libre?

-Bueno. Yo soy de la que muchas veces está en desacuerdo con lo que dices.

-A ver dímelas. Peléemoslas.

-Lo de la zoofilia, por ejemplo.

-Ése fue un mal ejemplo para una buena idea. Mucha gente se sintió ofendida pero mi idea no era ofender. Mi idea era que las formas que se asocia la gente no justifican estatutos especiales para cada forma de asociación. Si yo, por ejemplo, hubiera dicho que la poligama no necesitaba un estatuto especial no pasaba nada. ¿Por qué el matrimonio es entre dos? ¿No puede ser entre tres, entre cinco? No toda situación humana puede tener un estatuto especial, eso quise decir. Y yo afirmo que es bueno que las personas sean estables, no siempre me resulta, no estoy dando ninguna lección, pero yo creo en la bondad y en la estabilidad, ¿me comprendes?

-¿En qué sentido bondad y estabilidad?

-En la estabilidad que te da el contrato matrimonial más o menos respetado que tira a los niños para arriba porque el viejo y la vieja se preocupan de que los niños coman, estudien, se laven los dientes, se levanten a la hora, se acuesten a la hora, se esfuercen, tengan buenos amigos y no malos amigos y, cuando viene la enfermedad, cuidan al hijo enfermo, y cuando la rueda de la vida sigue dando vueltas, los hijos cuidan a los viejos. A eso yo le llamo estabilidad.

-No hay sólo una manera de estabilidad. Hay familias convencionales que no son estables.

-Pero pasa que eso que tú estás diciendo es un reclamo en favor de la estabilidad.

-Pero la estabilidad se puede lograr por distintos caminos.

-Sí. Hay estabilidad en la amistad. Tú puedes tener una pareja estable, no lo niego. Pero yo no sé si sea igualmente estable si tiene un contrato que refuerce esa relación que si no lo tiene.

-No estoy de acuerdo, pero da lo mismo. Otra pregunta: ¿es de malulo tener gato?. El Padrino tenía gato.

-A los mafiosos lo que más le gustan son los caballos.

-¿Lo dices por alguien?

-Jajajaja. No.

-¿Quién es el gato más traidor del gobierno?

-Fíjate que no es un gobierno muy de sorpresas de que te peguen un palo por la espalda. A mi me han pegado varios.

-¿Te lo esperabas?

-Sí. Así es la política.

-¿Y gato peleador?

-Yo soy un poquito peleador pero dentro del gobierno fíjate que no tengo algún rival particular. Sí cuando hubo ese episodio llamado la disidencia hubo participación de gente que trabajaba en el gobierno, y yo les eché unos refregones. Concretamente al subsecretario del Interior, que asistía a estas reuniones en las que me mandaban versos desagradables. Tanto, que no fui a la Moneda seis meses. Perdón, cuatro.

-¿Qué te dicen de esas pataletas?

-Pataleta he tenido una sola. La de hace poquito. Pero no son pataletas. Son conductas racionales. Por qué me van a trajinar, pues.

-¿Qué te dice tu mujer cuando tienes esas conductas racionales?

-Ella me apoyó en eso. Tú tienes alguien que te caiga mal aparte de Carlos Larraín. ¿Algún ex?

-Sí.

-¿Te parecería raro que yo te convidara a tomar desayuno con él?. Tú me dirías que no te gustaría estar con alguien que te cae mal. Bueno. Yo soy independiente, me paseo por la vida con libertad, no peleo por cargos públicos, no tengo a nadie instalado en el gobierno, pelée por el salario mínimo porque creo que el salario mínimo es muy bajo y muy malo. Ahí me dijeron irresponsable, me dijeron que iba a provocar 35 mil cesantes en menos de seis meses, me dijeron populista y demagogo. Todo eso me dijeron en menos de una semana pero me resbala porque estaba bien seguro de estar haciendo una cuestión defendible. En política se usa la expresión banderillar. ¿Tú sabes de donde viene? De las corridas de toros. Al toro para enardecerlo y también para desangrarlo le ponen banderillas en el lomo.

-¿Te gustan las corridas de toro?

-No.

-¿Y el rodeo?

-He corrido en rodeo pero lo encuentro no muy variado. Es bonita la fiesta, eso sí. Es un ambiente simpático: los huasos, las chiquillas bonitas. Pero hay cosas que se repiten y que son entretenidas.

-Por ejemplo.

-Los besos son repetidos y todos tienen su gracia. En eso concordará usted.

-No sé.

-No concordamos en nada.

-Tampoco me gustan las corridas de toro.

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