El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, ha demostrado que es era la persona perfecta para dar continuidad a la dictadura de su fallecido padre, Kim Jong Il. Y es que el joven evitó que fusilar por horca a uno de sus condenados a muerte, el alto cargo del ejército norcoreano Kim Chol, para matarlo en su lugar con un mortero.

Lo que hizo Kim Jong Il fue obligar a esperar a Kim Chol en una localización determinada y luego ordenó que fuera disparado para que volara por los aires “para que no quedara ni rastro suyo, ni el pelo”. ¿Qué algo tan horrible había hecho la víctima para merecer el castigo? Beber alcohol durante el periodo impuesto de luto por la muerte de su padre, Kim Jong Il.

La información la dio a conocer el señor Yoon, miembro de comité de asuntos exteriores de la Asamblea Nacional de Corea del Sur, vecino y eterno enemigo de Kim Jong Il. “Éste es solo uno de los modelos de ejecución diseñados para garantizar la obediencia de los altos cargos del ejército. Kim Jong Un ha estado usando excusas como la corrupción o la actitud negativa de estos altos cargos para eliminar a aquellos oficiales que se hayan convertido en obstáculos para su toma de poder porque hayan expresado su disgusto con el tema. Pero en esos raras ocasiones en las que Corea del Norte explica las causas de las ejecuciones, más que ganar la empatía del mundo, la pierden”, afirma Yoon.