Vía El Mendolotudo

Mil veces me hago esta pregunta, se la hago a mi esposa o a mis amigos, me gusta muchísimo escuchar las respuestas de cada uno, ponerme en su lugar intentar entender su filosofía, sus porqués, sus intenciones. Me gusta que me conteste gente distinta, que piense distinto a mí o actúe en forma diferente. Cuando realmente se copan con la pregunta me encanta verle las expresiones de la cara, la sorpresa, la angustia o la picardía. Así que ahora vamos a ver que opinan los Mendolotudos. La cosa es así…

Aquel domingo te levantaste tarde, como de costumbre, abombado por el descanso producto de un sábado agitado. Tardaste unos minutos en abrir los ojos y despabilarte, el sol apenas entraba por las cortinas de tu habitación. Te desperezaste y fuiste al baño. El ruido del silencio te estallaba en los oídos, semejante a la presión que siente quien asciende de golpe.

Saliste del baño y fuiste a la cocina, prendiste el tele mientras te preparabas un desayuno tardío. Nada en el 7, nada en el 9, nada en el cable… debe estar cortado.

Con la tasa de café con leche en la mano te dirigiste a la ventana, a ver como se venía el clima dominguero. Algo nublado, mucho calor… pero no tanto como para no ver a nadie, absolutamente nadie en la calle.

Llamaste a tus viejos para ver si la familia se juntaba a almorzar y te invitaban. Nadie en la casa de tus papás, raro. Llamaste al celular de cada uno y nada, te preocupaste un poco. Trataste de ubicar a tus hermanos y ninguno atendió su celular. ¿Habrá pasado algo en la casa de mis viejos? Llamaste a tu vecino y nadie atendió, te preocupaste un poco. Quizás están en lo de mis abuelos, pensaste. Los llamaste y nada, nadie atendió. La preocupación era mayor, así que decidiste ir hasta la casa de tus viejos a ver que pasaba.

Saliste a la calle en el auto y no había absolutamente nadie, te extrañó… un domingo al medio día debería haber gente comprando. Fue muy extraño manejar los kilómetros que separan tu casa de la de tus viejos sin ver una sola alma, por ese motivo trataste de comunicarte con algún amigo o familiar a ver si dabas con alguno. Los teléfonos sonaban y nadie atendía.

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